Villoldo: "La diferencia económica entre Plaza y Peñarol es abismal"

Fue pizzero, va a entrenar en bicicleta y sueña con un premio grande para poder señar un terreno donde darle una casita a su familia

¿Cómo va a plantear Plaza Colonia la final del domingo ante Peñarol, igual al partido que le ganaron hace dos semanas en el Campeón del Siglo?
Creo que la única diferencia es que aquella vez podíamos empatar porque quedaba una fecha. Ahora no tenemos otra chance que ganar para clasificar a la Libertadores y para exigir las otras dos finales.

¿Qué tiene que cuidar Plaza de Peñarol?
Tienen grandes individualidades, son fuertes en la pelota quieta porque tienen gente que van muy bien de arriba y cuentan con buenos ejecutantes. Tampoco podemos permitir que Forlán nos patee de afuera por él y otros son grandes pateadores.

¿Y qué tiene Plaza para aspirar a forzar más finales?
Orden, mentalización y hambre de gloria, hambre de hacer historia. Eso traspasa lo económico, lo psicológico y nos ha llevado a conseguir un título.

¿Es una motivación extra por el poderío económico que tienen?
Sabemos que la diferencia económica es abismal, nosotros no escondemos que cobramos los mínimos ($ 25.377), pero futbolísticamente esa diferencia no se nota.

¿Su padre tuvo que pedir dinero prestado para ir a verlo al Campeón del Siglo, lo acompañará el domingo al Centenario?
Él es chapista, estuvo operado y por un mes no pudo trabajar. Por eso le tuvo que pedir adelantado al patrón. Este partido no puede venir porque no puede venir con toda la familia.

¿Usted en qué va a entrenar?
En bicicleta. Soy de Nueva Palmira y antes de estar en Primera iba y venía todos los días en ómnibus, pero me pasaba viajando. Ahora alquilo un apartamento en Colonia del Sacramento, hago los mandados en bicicleta y voy a entrenar con el termo y el mate.

¿Por qué no llegó a debutar en la Primera de Danubio?
Fui con 18 años, jugué en Tercera y amistosos internacionales con la Primera, pero nunca me dieron la chance de ser titular.

Después encontró su lugar en Plaza Colonia.
En 2009, con Luis Matosas de técnico y Eduardo Espinel de ayudante. En 2011 me fui dos años a Sarmiento del Chaco, pero en 2013 me quedé sin cuadro y me puse a trabajar.

¿Fue ahí que se convirtió en pizzero?
Sí. No sabía nada pero aprendí con un primero que tiene una pizzería en Palmira. Yo hacía musculación de mañana, almorzaba en la pizzería, trabajaba, me iba a entrenar porque agarré un equipo del interior Polanco y la selección de Nueva Palmira, y a las 10 volvía a trabajar hasta la 1 de la madrugada.

¿Cómo se dio el retorno a Plaza?
Cuando agarró Espinel como lo conocía de 2009 le pedí una chance. Me dijo que era complicado porque estaba Federico Pérez (ex Bella Vista y Peñarol), pero justo se fue a Argentina y ahí arrancó todo este sueño.

¿Qué va a hacer con el premio?
El premio puede crecer si vamos a la Libertadores. Quiero comprar un terreno para darle un techo a mi señora y al bebé que viene en camino. Por lo menos espero poder señarlo.


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