Pinchazos, pedradas y gritos de "cornudo" y "asesino"

El dedo de Jara se suma a la lista de provocaciones y mañas para sacar de juego a los rivales

La provocación del zaguero chileno Gonzalo Jara al delantero uruguayo Edinson Cavani se suma a la larga lista de trampas ocurridas en las canchas de fútbol con el objetivo de perjudicar o "hacer entrar" a los rivales. El defensor trasandino utilizó un recurso poco habitual pero que ya se había visto: tocar entre las nalgas del atacante celeste, para que éste reacionara, tal como ocurrió, lo que le costó la expulsión al uruguayo.

A lo largo de la historia, varios jugadores, entrenadores y equipos han recurrido a diversas "tácticas" antideportivas para sacar provecho en los partidos.

Agujas

Pocos equipos como el Estudiantes de la Plata de los 60 será recordado por sus mañas antifútbol, las que tenían como uno de sus inspiradores al actual DT y por entonces futbolista Carlos Salvador Bilardo. Médico de profesión, algunos le decían el doctor Menguele y entre sus armas anti fútbol se contaba entrar con agujas y alfileres a la cancha para pinchar a los rivales que llegaban a su sector.

Box

Además, Estudiantes tenía como masajista a un ex boxeador. En una ocasión en que los argentinos jugaron en 1968 contra Universitario en Lima, el masajista boxeador José Menno se cruzó en el entretiempo en el túnel con un atacante peruano y lo noqueó. No pudo salir a jugar y Estudiantes ganó 1 a 0. Luego, cuando jugaron contra Peñarol, y según relató Malbernat, un futbolista argentino, el equipo uruguayo llevó seis boxeadores que le dieron una paliza a Menno.

Estudios

Bilardo y compañía también investigaban en la vida íntima de los rivales. Si a alguno lo había dejado la mujer, lo perseguían todo el partido diciéndole "cornudo" o cosas por el estilo. A un jugador de Independiente que mató a un amigo accidentalmente durante una jornada de caza, lo enloquecieron todo el partido al grito de "asesino".

Piedra

Zico, ídolo de la selección brasileña y Flamengo, contó que en la final de la Libertadores de 1981 contra Cobreloa de Chile, el futbolista Mario Soto jugó con una piedra en la mano y dio pedradas a varios brasileros, entre ellos Lico y Adilio, que salieron del campo con el rostro ensangrentado. Zico también contó que en la revancha el técnico Paulo César Carpegiani puso a Anselmo con el único objetivo de pegarle a Mario Soto.

Metralletas

En un partido entre Atlético Nacional y Danubio por la Copa Libertadores, los árbitros argentinos contaron que un día les patearon la puerta del hotel en Colombia y un grupo con ametralladoras les ofreció plata y les dijeron que debía ganar Nacional. Carlos Esposito, el juez principal, le dijo a un línea que no sabía qué hacer y este le respondió: "Si faltan cinco minutos y Nacional no la emboca, entro a la cancha y la meto en el ángulo". De todas formas, Atlético Nacional ganó 6-0.

Tierra

El 9 de Peñarol de las décadas del 50 y 60, José Sasía, acostumbraba tirar tierra en los ojos de los arqueros durante los corner, hasta que lo descubrieron, lo echaron, y al poco tiempo salió de Peñarol.

Bidón

Como entrenador, Carlos Salvador Bilardo no perdió las mañas que tenía como jugador en Estudiantes de La Plata. Al frente de la selección argentina en el Mundial de Italia 1990, el técnico tuvo un episodio muy recordado en el partido ante Brasil, al preparar un bidón para que tomarán los jugadores brasileños y no los suyos cuando los médicos ingresarán al campo de juego. El lateral izquierdo de los norteños, Branco, padeció los efectos del agua y bajó notoriamente su rendimiento.

Cabezazo

El cabezazo que le dio el francés Zinedine Zidane al italiano Marco Materazzi en el Mundial de 2006 no fue una trampa, sino la respuesta a una provocación del zaguero, quien, según declaró el astro francés tiempo después, había hablado mal de su hermano. El 10 galo vio la roja y su equipo perdió la final desde los tiros penales.

Toques

El caso Jara-Cavani no es el primer "toqueteo" en una cancha. El mismo defensor chileno ya había protagonizado hechos similares con el argentino Gonzalo Higuaín y con el uruguayo Luis Suárez. Años atrás, el ídolo de Boca, Juan Román Riquelme, tuvo una situación similar con un jugador de Banfield, a quien el hábil volante -víctima de la provocación- le dio una trompada por la que fue expulsado. Otro caso en esta categoría es el manoseo de Michel a Valderrama en España, pero que no pasó a mayores.