¡No te olvides de los zapatos de Juan Castillo ni de la 13 de Macaluso!

La utilería de Juventud tiene pedidos especiales del golero y el zaguero, conozca cuáles son
Un día entró Macaluso, lo miró y le dijo bien clarito: "Yo sin la 13 no juego. Arreglá el tema". Se dio media vuelta y se fue. A la semana de estar en el club, Juan Castillo llegó con las térmicas en las manos y le dijo: "Bo, ¡mirá el olor que tiene esto!". De la noche a la mañana Esteban Pérez se quedó solo en la utilería de Juventud y se encontró con un mundo nuevo. A los golpes debió aprender a convivir con mañas y costumbres de los jugadores.

Hoy sabe que, no importa el partido ni la cancha. Si llueve o hay sol. Allá donde vaya, llevará los cinco pares de zapatos de Castillo. Que no puede faltar la remera con San Cono que el Rulo Varela se pondrá debajo de la camiseta y mucho menos la 13 de Macaluso.

Pero a pesar de las dificultades económicas que padece el club, Pérez es un agradecido al plantel. No olvida a Jorge Giordano, ni los gestos de los jugadores que le regalaron una canasta con ropa cuando nació su primer hijo.

Cierto día, Pérez andaba en la esquina con los amigos y José Rodríguez, que era el encargado de utilería y vive enfrente a su casa, le hizo una propuesta. "Me preguntó si quería trabajar y le dije que me dejara pensarlo porque yo jugaba al fútbol en la liga del Sur de Las Piedras. Y 'tá, dejé el fútbol y me vine para acá".

Así llegó a la utilería de Juventud. "No sabía nada, ni idea tenía de esto. Y me fueron enseñando, primero a marcar las canchas para los trabajos de los técnicos y luego con la ropa". De aquella invitación a esta realidad ya pasaron tres años.

Al tiempo de estar trabajando apareció Darío Rodríguez por la Chacra tras ser designado como entrenadores de las juveniles del club.

Y Esteban Pérez recordó un hecho que había vivido con el exjugador de Peñarol: "Antes de entrar acá yo estaba laburando en una empresa de construcción y me lo encuentro a Darío y le pedí una foto. Luego de dos años se dio que empecé a trabajar acá y cuando vino le mostré la foto para ver si se acordaba".

Los problemas económicos del club de Las Piedras determinaron que el jefe de la utilería fuera a seguro de paro. Ello motivo que Pérez pasara de marcar la cancha, lustrar los zapatos y lavar la ropa interior a encargarse de la utilería de Primera a Séptima División.

El recuerdo de Giordano

El entrenador con el que más convivió el utilero del elenco canario fue Jorge Giordano. De él tiene un grato recuerdo. "Los técnicos son todos exigentes pero con Giordano me llevaba notable; aprendí mucho con Jorge. Tiene tremenda cabeza, está en otro nivel. Quiere tener todo bien, exigente pero buena persona. Luego vino (Santiago) Ostolaza que estuvo pocos meses. Era hombre de pocas palabras".

De los técnicos recuerda una charla en el Franzini. "En el entretiempo estoy adentro del vestuario y ahí las vivo todas... De malas caras a las de alegría. A veces se pone complicado. Me acuerdo un partido en el Franzini con Defensor que perdíamos 2 a 0 y el técnico entró al vestuario y se empezó a caldear la cosa. Había una mesita redonda, yo tenía todos los equipos prontos porque en el entretiempo les cambio la camiseta. Pero el técnico entró y le pegó tremenda patada a la mesa. La partió al medio. La ropa terminó tirada por todos lados".

Uno de los momentos que más recuerda Pérez fue una charla que brindó Giordano en la que terminaron todos llorando.
"Fue antes de un partido con Peñarol. En la semana preparó un video con los familiares. Los jugadores fueron al calentamiento, volvieron, y cuando se pusieron la camiseta los hizo entrar al otro vestuario del Estadio donde había puesto una pantalla y pasó el video. Se podrán imaginar que entraron todos llorando a la cancha. Ganamos 1 a 0 con gol de Delis Vargas".

Costumbres de jugadores

Pérez no olvida una anécdota que le ocurrió con el jabón. "Antes el jabón que usábamos en el lavarropas era medio berreta. Y un día viene Castillo, que hacía una semana que había llegado, con las térmicas y me dice (llevando la prenda a la nariz): 'Bo, mirá el olor que tiene esto'. Y le dije, 'bueno papá, es el jabón que hay'. '¿Me estás tomando el pelo?', me dijo. 'No, no te estoy tomando el pelo pero es lo que tenemos'. Después de eso los jugadores empezaron a comprarse el jabón".

El que la causa más dolores de cabeza es precisamente Castillo.
"Juan tiene cinco pares de zapatos y para el partido se los tengo que llevar todos. Ponele que le llevo cuatro pares y por ahí me dice: '¿no me trajiste los amarillos?' Él sale a calentar con unos y si le sirven se quedan con ellos".

Acotó: "Además le llevo su bolso aparte. Viajo con la ropa de todos en un bolso común y aparte va el bolso de él. Fabián tenía un bolsito también todo personalizado que decía "Fabián Carini 97" y ahí ponía sus guantes y sus térmicas; solo para el partido lo llevaba".
Pérez revela que "el más creyente es el Rulo Varela que siempre tiene una musculosa con San Cono y se la pone en los partidos. El otro día, que fue fecha de San Cono, me pidió su camiseta para llevársela. Otro es el Caco Roberto Hernández, que tiene la foto con la familia en la remera.


La 13 de Macaluso

El utilero de Juventud dice que "con las charlas de Macaluso se te eriza toda la piel. Se le empieza a cascar la voz porque se emociona y nos emociona a todos".
Y acotó: "Macaluso si no juega con la 13 no te juega. Un día faltaba esa camiseta. '¿Ahora qué hago?', me dije. Justo ese partido Diego Rodríguez no jugaba y agarré su camiseta que era la 3 y con leuco le hice un 1 artesanal. A los 10 minutos se había despegado".

El utilero de Juventud concluyó: "Estuvimos cuatro meses sin cobrar. Y cuatro meses para uno es mucho, y más ahora que tengo familia. Casi voy al seguro y me ayudaron. Eso no se olvida".

Las remeras de Castillo

El utilero de Juventud dice que Juan Castillo "es especial con la ropa". Señala arriba de una estantería y acota: "Ese bolsito Puma tiene solo la ropa interior de él. Me deja el bolso y yo le voy distribuyendo la ropa para los entrenamientos y los partidos. Es prolijo. Termina el calentamiento y se cambia de ropa. En el entretiempo se cambia las medias. Tiene cuatro camisetas. Una verde, una gris, una blanca y otra negra. Los números 26 y 31 son las fechas de nacimiento de sus hijos".

El olvido del canasto

Esteban Pérez cuenta que "antes llevábamos los canastos con la ropa a las canchas. Una vez, en un partido de la Sudamericana contra Real Potosí en el Franzini, llegamos a la cancha, se empezaron a cambiar todos para salir a calentar y faltaba el de Colman. No tenía zapatos ni nada. Creo que del Franzini a la Chacra pusimos 15 minutos ida y vuelta. Arrancaba el partido y llegamos con el canasto. Tuvo que calentar con otros zapatos".

El gesto de Giordano

"Jorge entraba acá y miraba todo. Era entrenador, pero hacía todo, como un coordinador. Me decía las cosas qué hacer, estaba en todo el tema de la logística, pendiente de todo. Compraba materiales, ropa. Los jugadores tienen un plasma que se los regaló Giordano.", contó Pérez. Y agregó el gesto que tuvo con él: "Una vez vino un veterano a vender zapatos acá y Jorge me dijo que eligiera un par y yo le dije, 'no, estás loco'. Eran championes para andar en la cancha".

Tiempos de penuria

El utilero de Juventud dice que "hoy tenemos ropa pero hubo tiempo de penuria. Me acuerdo un amistoso con Peñarol en Maldonado que salía un jugador y le hacíamos sacarse la camiseta para dársela al que entraba. Las camisetas se las cobran $ 500. Ropa no falta. Hemos estado chiquitos. Con otra marca no nos entregaban. Un día para el viaje a Bolivia les llevaron la ropa al aeropuerto a último momento".

El recuerdo de Carini

"Carini es tremenda persona. Un señor dentro y fuera de la cancha. También era especial con la ropa interior. Sus cosas personales tenía que tenerlas aparte. Te ayudaba mucho. Una vez me trajo un presente cuando jugaron en Bolivia por la Copa Sudamericana.
Era un tipo serio pero un tipo común, de barrio, se retiró y venía para acá a entrenar y tomar mate conmigo. A José lo invitó al cumpleaños de su hija y le regalaba ropa".

El momento más duro

Esteban Pérez cuenta que la muerte del hijito de Leandro Zaspe fue lo más duro que vivió. "Lo que pasó con Zaspe fue difícil de digerir. Un tipo querido, buena persona. Leandro vive en Salinas y como Macaluso es el que está más cerca, nos mandó un mensaje al grupo de los jugadores por muerte de su hijo. Fue un golpe tremendo. Giordano decretó un día de luto y suspendió todas las actividades".


Sus locuras del Parque a Capurro

La historia de Esteban Pérez es sumamente particular. Pasó de ir preso por Peñarol a ser el encargado de la utilería del club de Las Piedras.
"Sí, me comí un garrón. Yo soy simpatizante de Peñarol. Antes gritaba los goles de Peñarol, pero ahora no. Iba todos los partidos a la Ámsterdam, a la barra a cantar, hasta detenido fui por culpa de otros. ¿Qué pasó? Era un clásico y algunos hinchas de Nacional empezaron a apedrear el ómnibus y al chofer se le ocurrió abrir la puerta y bajaron todos a correrlos. Estaba la GEO parada en la esquina. Los policías se subieron al ómnibus y todos a la comisaría. Cuando nos bajaron hicieron un túnel y todos para adentro. Esa tarde Peñarol salió campeón uruguayo y no lo pude ver. Yo era menor y me tuvo que ir a buscar mi vieja", contó entre risas Esteban en charla con Referí mientras los jugadores iban dejando la ropa en la utilería.

Se tapa la cara, sonríe y recuerda otra historia vivida ante Nacional. "Me acuerdo una anécdota en el Parque Central. Nos ponemos 1 a 0 con gol de Facundo Barcelo y entro corriendo a la cancha a gritar el gol. Se podrán a imaginar a la hinchada atrás del banco. Me empezaron a insultar. Nacional empata y me empezaron a gritar de todo hasta que me superó, me di vuelta y les hice el gesto de la rayada de Peñarol. ¡Para qué! Me vinieron a buscar los guardias de Nacional y me la querían dar. 'Ahora aguantá' me decían.
El veedor del partido me tuvo que llevar al vestuario porque me la querían dar mal. Eran unos gorilas. Es más, salió en la radio que un utilero de Juventud había provocado".

Y concluyó con otra experiencia vivida con un árbitro. "Una vez en el Capurro nos empata Ligüera pasada la hora. El juez había dado cuatro minutos de descuentos e iban como seis. Y cuando nos empató Fénix me mandé para la cancha requemado y lo encaro: '¡Estaba pasada la hora, no seas malo!'. '¿Y vos quién sos?', me dice el juez. 'Vos el campeonato que viene no jugás', me tiró pensando que yo era jugador. 'Si no juego, que me importa', le dije y me fui".

Populares de la sección

Acerca del autor