El viaje a la ciudad que vive de luto

Nacional viaja a Chapecó, un lugar del mundo que sufrió como pocos por la tragedia de su equipo

El martes se cumplirán 141 días de la tragedia que sufrió Chapecoense cuando estaba llegando a Medellín para jugar la final de la Copa Sudamericana. Allí fallecieron 71 personas, de las cuales 19 eran futbolistas, más el cuerpo técnico en su totalidad. Sobrevivieron tres jugadores: los zagueros Alan Ruschel y Neto, y el arquero suplente Jackson Follmann, a quien debieron amputarle la pierna derecha.

Pocos meses antes, el delantero uruguayo Martín Alaniz tuvo una llamada para jugar en Oviedo de España y debido a eso, se salvó de tremenda tragedia. Como comentó hace poco más de un mes a Referí: "Fueron días de mucho dolor para mí. Estuve mal un buen tiempo. Durante tres días no entrené en Oviedo. Recordaba a los que habían sido mis compañeros. Cléber Santana era como mi ídolo, como si fuera mi padre. Me llevaba a comer a la casa casi todos los días. Cuando pienso que podía haber estado en ese avión, no lo puedo creer".

Y precisamente el martes este equipo brasileño será el rival de Nacional por la Copa Libertadores de América en el grupo más parejo hasta ahora, ya que todos ganaron uno de sus dos encuentros. Los otros dos integrantes de la llave son Lanús y Zulia. Y jugará en el Arena Condá, en el mismo lugar en el que –bajo intensa lluvia- se llevó a cabo el velorio de todos los fallecidos.

Atlético Nacional decidió darle la Sudamericana por ganada en un acto que debe haber sido el más grande desde que se inventó el fair play.

Por eso, por estos días jugaron el partido de ida de la Recopa Sudamericana en Chapecó, y los futbolistas colombianos fueron recibidos como héroes. Eso sí, en la cancha, Chapecoense les ganó 2-1 y ahora esperan la revancha en lo que será un vuelo cargado de emoción y quizás hasta miedo, hacia Medellín.

El equipo tuvo que rearmarse absolutamente todo debido a la tragedia. Desde el técnico que ahora es Vágner Mancini, a todos los jugadores. Y por supuesto, no podía faltar un uruguayo y entonces contrataron a Emilio Zeballos, ex Defensor Sporting, quien ha jugado muy poco.

Muchos habían prometido ayudar con dinero al conjunto brasileño y hace pocos días, sus dirigentes admitieron que los únicos que le dieron una mano fueron sus pares de Barcelona de España. Los demás, no aparecieron para dar una mano.

El sábado recibió a Joinville por el Torneo Catarinense y le ganó 2-0. Chapecoense quedó primero con 22 puntos y le sacó más ventaja a su vencido que es el segundo con 16.

Después de haber perdido como local ante Lanús (3-1) por la segunda fecha del grupo 7 de la Copa Libertadores, el conjunto brasileño lleva ocho victorias consecutivas, seis por el campeonato local y una por la Recopa Sudamericana.

La emoción y el dolor de lo que fue aquel 27 de noviembre, noche llena de muerte, perviven en todo el mundo, pero mucho más, obviamente, en los familiares de los fallecidos. Por eso, el pasado jueves, Guilherme Biteco, hermano de Matheus que murió en Medellín, no aguantó el llanto en el festejo de su primer gol desde aquel día. Fue defendiendo a Paraná ante Vitória por el Torneo Paranaense.

Es mucho lo que conlleva enfrentar a Chapecoense. Seguramente no será fácil desde el punto de vista emocional, para los propios jugadores de Nacional, quienes se deben haber preparado no solo física y futbolísticamente, sino también desde el punto de vista psicológico, porque en este encuentro eso pesa.

La ciudad espera celebrar el primer triunfo en esta Copa como local ya que su equipo le ganó a Zulia 2-1 de visitante en Maracaibo, pero luego, cuando jugó en este mismo estadio en el que recibirá a los tricolores, cayó ante Lanús 1-0.

Nacional está en la ciudad del luto, la que aún vive momentos de intenso dolor por sus jugadores que ya no están. Y se viene un partido que no será fácil para nadie.



LA IMAGEN DEL DOLOR

Jackson Follmann

Uno de los supervivientes del accidente aéreo de Chapecoense del pasado 27 de noviembre en Medellín fue el entonces arquero suplente, Jackson Follmann. Estuvo en terapia intensiva y sus heridas eran de tal gravedad, que le debieron amputar la pierna derecha.





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