Cuando se juega con miedo

La historia secreta de por qué Egipto se rehusó a enfrentar a Israel en el Mundial B de hockey sobre patines en Canelones: “En Egipto hay una revolución y no sabemos si nos pueden matar o qué”, contó un jugador egipcio

Lunes 26 de noviembre, estadio Sergio Matto de Canelones. Egipto enfrenta a México por el grupo del Mundial B de hockey sobre patines. Durante el entretiempo los jugadores de Israel, que se preparan para enfrentar a Macao por la otra serie, bordean la cancha. Un jugador egipcio se acerca, saluda al grupo y se queda de charla con su colega.

Esa imagen del valor sagrado del deporte, traspasando diferencias políticas, ideológicas y religiosas, se desvaneció pocos días después, cuando la nación africana se negó el viernes a enfrentar a Israel en un partido correspondiente a la definición del quinto puesto.

“El jueves de noche me llegó el rumor”, dijo a El Observador el presidente de la Federación Uruguaya de Patín y Hockey, Ernesto Cajaravilla. “Pero por las dudas armamos todo por si el partido se jugaba”.

La orden vino desde Egipto. “El delegado del equipo nos dijo que no se presentaban porque su país no reconocía a Israel como nación, que si era por ellos jugaban, pero no sabía donde meterse”, informó Cajaravilla.

“No había ningún problema entre los jugadores, compartían el mismo hotel, horas en la piscina juntos, había diálogo, un relacionamiento de lo más normal”, expresó Víctor Demichelis, delegado de la selección uruguaya.

El viernes, El Observador accedió a un diálogo con un jugador egipcio. “Eso de que no los reconocemos como nación no es cierto, no tenemos ningún problema con los jugadores de Israel. Nos hemos cruzado en otros mundiales, nunca nos hemos enfrentado en la cancha pero tenemos diálogo y respeto”, contó en inglés.

¿Por qué no jugaron entonces? El deportista fue sincero. “Oficialmente porque teníamos dos jugadores lesionados, con Israel jugábamos a las 9 y con Holanda de tarde, y físicamente era imposible afrontar los dos partidos. Es muy duro este deporte”.

El fundamento es raquítico. Todos los equipos, menos Uruguay, tuvieron una jornada doble y sintieron el rigor físico del torneo.  

Entonces el jugador se soltó: “En Egipto se está viviendo una revolución en estos días. Capaz que tú no lo entiendes. Pero es como si salieras acá afuera del gimnasio y todo el mundo esté peleando con todo el mundo. Están matando personas. A nosotros nos dijeron que no jugáramos con Israel y si lo hacíamos no sabemos qué puede pasar con nosotros al volver, no sabemos si nos pueden matar o qué”.

El joven se golpea las manos y abre grandes los ojos para darle elocuencia a sus palabras. Repite una y otra vez la palabra “revolución”. Hay miedo en sus gestos.

Fue ese miedo lo que determinó que no jugaran. “Los jugadores de Israel nos contaron que los egipcios les pidieron disculpas, que ellos querían jugar”, dijo Cajaravilla.

El titular de la Federación uruguaya puso al tanto a las principales autoridades del ente rector internacional del patín: “Lo tratarán más adelante, pero no vi que tomaran el hecho como que fuera muy grave”, contó.

En Twitter, hay mensajes deseándole a los jugadores de Egipto que estén “a salvo”.

En la ceremonia de apertura los únicos embajadores que estuvieron presentes fueron los de Israel y Egipto. Estuvieron juntos con el intendente de Canelones, Marcos Carámbula.

“Antes del torneo vino gente de la embajada de Israel. Dijeron que eran de la Mosad, revisaron el gimnasio y le pidieron a la jefatura de Canelones que reforzaran la guardia por miedo a sufrir un atentado”, contó Cajaravilla. “No tenían ni idea de lo que es la gente del interior en Uruguay”. 

Es más, el día de la inauguración hubo un incendio en el polideportivo, de un salón de gimnasia artística. Los israelíes, que llegaron esa jornada, pensaron que se trataba de un atentado. También ellos llevan sus miedos fuera de fronteras.


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