Brasil comió del mismo plato

Como pasó en la Copa anterior, Paraguay lo eliminó por penales en cuartos de final; los 90 minutos terminaron 1 a 1

Brasil comió del mismo plato que en la Copa América pasada. Fue eliminado por Paraguay en cuartos de final y a través de los penales. En el torneo de Argentina el partido terminó sin goles y la Albirroja venció 2-0 desde el punto penal; ayer fue 1-1 en los 90 minutos y 4-3 en la definición. Paraguay será rival de Argentina en las semifinales.

Brasil es una sombra del que fue en otros tiempos y no logra levantarse después de la vergüenza que sufrió en su propio Mundial. Paraguay intenta levantarse con una mezcla de experiencia y algún joven que aparece.

La jugada del primer gol de Brasil fue un espejismo, un vaso de agua en el desierto. Empezó en la izquierda, continuó por la derecha y terminó en el punto penal. La elaboraron Coutinho, Filipe Luis, Robinho, Elías, Dani Alves y otra vez Robinho, quien le dio la puntada final. ¡Eso es Brasil! ¡Eso es el jogo bonito!

Pero no, antes y después Brasil volvió a las raíces del fútbol que plantó Dunga. El amarrete, el marcador, el poco lúcido. Es un Brasil uruguayizado que sigue los lineamientos del técnico nacido en Porto Alegre, cuyo juego en su etapa de futbolista se parecía más al de un volante de marca celeste que a un mediocampista atildado verdeamarillo.

Pocas veces un equipo se identifica tanto con su entrenador como Brasil. Aguerrido, pero sin brillos.

Este Brasil raspa. Sin Neymar, la estrella expulsada de la Copa América después del segundo partido, la elaboración del juego pasa por Philippe Coutinho, un futbolista que ingresaba de a ratos en el Liverpool de Luis Suárez, y por Robinho, un crack devaluado. Después del gol, a Robinho no se lo vio más por la cancha, hasta que fue sustituido.

De vez en cuando Brasil llega con la velocidad de Dani Alves por derecha, como en la incidencia de la apertura. El lateral de Barcelona fue convocado a último momento por la lesión de Danilo. Pero Filipe Luis, el lateral izquierdo, no se parece en nada a un Roberto Carlos, por ejemplo. Es rústico, sin sorpresa.

Todo es muy tibio en el ataque brasileño. Después del gol no se recuerdan ocasiones en el arco de Justo Villar durante el primer tiempo y tampoco en el complemento.

Paraguay, por su parte, intenta encontrar la identidad perdida. Después de llegar a la final de la Copa América de 2011 sin ganar un solo partido y caer por goleada contra Uruguay, y de terminar último en las Eliminatorias (sí, último, peor que Bolivia incluso), la albirroja buscar salir a flote con el técnico argentino Ramón Díaz.

Sin mucho recambio de jugadores. Siguen los históricos Haedo Valdez, Roque Santa Cruz, Paulo Da Silva, Justo Villar. También continúa Edgar Benítez, quien debutó en 2008 cuando el técnico era Gerardo Martino, y ayer en Concepción fue de los mejores de su equipo.

El Pájaro resultó por momentos imparable por izquierda. Incontrolable para Dani Alves, que al inicio del segundo tiempo recibió la amarilla porque lo bajó cuando el paraguayo le había ganado la posición e ingresaba al área.

Pero hay uno nuevo que ilusiona a los guaraníes. Se llama Derlis González y tiene 21 años. Juega con la número 10, la que utilizaba el gran Roberto Cabañas, y ya es mucho decir. Derlis debutó a los 15 años en Primera división defendiendo a Rubio Ñú. Tiene tanta clase que ayer no le temblaron las piernas a la hora de ejecutar el penal. Con tantos "famosos" en la cancha, el pequeño González tomó el balón y fusiló a Jefferson.

La falta la cometió Thiago Silva cuando cortó con la mano dentro del área un centro enviado por el número 10 paraguayo.

Y fue el mismo jugador el que tuvo la responsabilidad de rematar el quinto penal en la definición. ¿Y saben que? Volvió a hacerlo con la misma clase. La que le faltó a su propio compañero Santa Cruz en la ejecución. Por ahí, se prende una luz en el futuro paraguayo.