La vuelta de Markarian al primer amor

El DT volvió por una noche a Bella Vista, el club donde inició su notable trayectoria internacional, y compartió 40 años de anécdotas

Por Felipe Fernández, especial para Referí

Decile que traiga a Dieguito", grita Manuel mientras acomoda los talonarios de colores que serán canjeados por hamburguesas, chorizos o refrescos. Pablo, que estaba a cargo de la parrilla, masculla: "Estábamos al borde del precipicio y dimos un paso adelante", quizá haciendo referencia a ese intento de seguir compitiendo. O, quizá, al presupuesto de $ 500 mil mensuales o a las recorridas puerta a puerta para cobrar a los 500 socios los $ 2.200 anuales. Para los dirigentes de cuadros chicos el precipicio suele estar cerca.

Al borde del área de la cancha de fútbol cinco que oficia de sala de eventos, alguien comenta: "Nunca pensé que un jueves iba a haber partido por Libertadores", tratando de justificar las sillas vacías en la mitad de la cancha, que le estaban ganando el partido por goleadas a las ocupadas. Llegué temprano, a esa hora donde el refresco lejos está de enfriarse, los panes no están cortados y el fuego todavía no hizo brasa. En realidad era la hora a la cual había convocado el Club Atlético Bella Vista. Allí estaba el Vasco Santiago Ostolaza saludando a cada uno de los recién llegados, mientras conversaba con el Gallego Adrián Berbia, que a sus 40 años vuelve al club donde todo comenzó, y con Luciano "Cafú" Barbosa, quien es entrenador de una de las categorías juveniles.

Sabina canta que "al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver", pero el exitoso entrenador uruguayo Sergio Markarian (Montevideo, 1944) no hizo caso a la recomendación y por un par de horas volvió en los últimos días de abril a la sede del primer club de fútbol que lo hizo feliz, para ingresar en un viaje en el túnel del tiempo.

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En los años 1970 estudiar para ser entrenador de fútbol sin haber sido futbolista profesional era una rareza. Tanto que para poder ingresar al Instituto Superior de Educación Física aquellos que no fueron futbolistas debían presentar dos avales, dos personas del mundo del fútbol que de alguna manera dieran su permiso para el ingreso de alguien de afuera.

Markarian había estudiado para ser químico industrial, sin haber terminado la carrera, pero tenía un puesto gerencial en la empresa de supergás Acodike. Allí había jugado algún que otro campeonato empresarial y dirigido algunos de esos equipos. Pero una tarde del 15 de junio de 1974 todo cambió. Ese día empezó a andar la naranja mecánica, para algunos el primer día de la era moderna del fútbol. Ese día el rival de Holanda fue Uruguay, y la pasó muy mal. El partido terminó 2-0 a favor de los europeos con doblete de Rep, pero los equipos parecían jugar a dos deportes diferentes. El capitan uruguayo, Juan Masnik dijo años después al sitio Por Decir Algo: "Nos vimos sorprendidos por una avalancha de fútbol, jugadores que no respetaban puestos. Un fútbol de toque, nos escondieron la pelota. Nos salió bastante barato gracias al trabajo de Mazurkiewicz".

Viendo ese partido, Markarián llegó a llorar: "Sentí vergüenza, una bronca bárbara, por la pobreza de nuestro fútbol. Pasamos dos veces la mitad de la cancha. Eso me impulsó a hacer el curso de entrenador".

Con esas ganas de empezar a trabajar en el fútbol fue que recibió a dos dirigentes de Bella Vista, que en 1976 estaban buscando a los entrenadores con las mejores notas de egreso. Le ofrecían la Quinta división de un equipo en la B (actual Segunda División Profesional). Markarian preguntó ¿Dónde hay que firmar?

Con aquella Quinta salió campeón jugando el preliminar de un Bella Vista-Rampla de Primera, sin saber que a los pocos días estaría dirigiendo al primer equipo. Juanillo Aguiar era el entrenador del primer equipo y Juan Antonio Tchakidjian el profe. Ellos mismos fueron una tarde a la casa de Markarian a decirle que aceptara la oportunidad. Sebastián Bauzá hijo (quien entre 2009 y 2014 fue presidente de la AUF), recuerda que su padre, presidente por aquel entonces, fue a ofrecerle en el mismo entretiempo de aquel partido Bella Vista-Rampla el puesto de entrenador. Esa tarde ganó Rampla y el ascenso parecía quedar lejos, pero con el cambio de entrenador el equipo remontó y terminó logrando el salto a Primera jugando las finales con el propio Rampla. Era la segunda vuelta olímpica del nóvel entrenador en menos de cuatro meses. La carrera comenzaba auspiciosa.

Víctor Púa formó parte de ese primer plantel dirigido por Markarian. Cuenta que fue el primero que lo utilizó como volante central, ya que hasta el momento jugaba como 8. Recuerda que era un entrenador que "empatizaba muy bien con los jugadores, muy abierto a la hora de escuchar a los integrantes del plantel y muy estudioso de los rivales".

El camino se cortó por un tiempo, la empresa en la cual era supervisor le requería dedicación total, y el fútbol no podía pagarle la misma cantidad. Se fue con reconocimientos y con el carné A, que le permitía entrar a las canchas, "la joya más linda que podía tener en el bolsillo", según el propio Markarian.

Pero la separación duró solo seis meses. Rosendo Rodríguez, tesorero de Bella Vista de aquel entonces vino con una propuesta concreta: "Dice Bauzá que le paga lo mismo que al entrenador argentino que se acaba de ir". Cambió la seguridad y la previsibilidad de una carrera dentro de una empresa por la aventura del fútbol. Cuenta Bauzá hijo que la esposa de Markarian fue a recriminarle a su padre por haberlo tentado con la posibilidad del fútbol.

Carlos Eastman es el tesorero actual, y define el paso de Markarian como "una revolución dentro del club". Esa revolución comenzó a gestarse en 1978. Propuso un cambio de paradigma, dejar de contratar a ocho o nueve jugadores libres por temporada y comenzar a armar un equipo con chicos del club, más un importante trabajo de captación en el interior. "Debemos haber hecho unos 10 mil kilómetros", calcula Markarian.

Ese trabajo de captación trajo a Bella Vista al Vasco Ostolaza, Pablo Alonso, Ricardo Abril, Felipe Revelez y hasta Hugo de León (venía para Bella Vista pero se lo llevó Nacional). Se sumaban a Carussini, Hernán Sosa, Julio Ribas, Yeladián, Pocho Navarro, entre otros.

Fue el campeonato de 1979 en el que Bella Vista peleó el campeonato hasta una derrota con Peñarol por 2-0. "De haberlo ganado...", el fútbol mismo. "En el camino de vuelta del último partido de esa temporada, arreglamos con Bauzá padre que me iba. Bella Vista precisaba un cambio, un entrenador menos amigo de los jugadores y que aprovechara todo lo que habíamos hecho. Ese día Bauzá lloró, paró el auto y se quebró. Por el bien del club me tenía que ir", revive Markarian.

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No le faltó razón, en 1981 Bella Vista logró clasificarse a la Copa Libertadores y en 1990 logró el título de campeón uruguayo. Markarian siguió su aventura en el fútbol por el mundo, y Bella Vista también. Cuatro décadas después volvieron a cruzarse por el camino, aunque fuere por unas horas, aunque fuere para recordar tiempos que parecen de otra vida.


Entre Bella Vista 2018 y la anécdota de Juan de Jesús

Por estos días el club cuenta con fútbol infantil, femenino, fútbol playa y un plantel de mayores que compite en la Segunda División Amateur del fútbol uruguayo.

"La idea es volver al profesionalismo con jugadores formados en casa, mientras se van saldando deudas", explicaron los nuevos dirigentes del club a Referí.

El trabajo no se detuvo y en las formativas del club en este tiempo vieron como Christian Oliva jugó en Bella Vista hasta la edad de Tercera, cuando tuvo que irse. Hoy es figura en Nacional.

Sergio Markarian reflexionó sobre el presente del club: "Es difícil entender lo qué pasó. Es un proceso que no viví, ya que estuve 30 años en el exterior. Pero igual me lo explican y no lo puedo entender".

En tanto, Sebastián Bauzá (h), quien vivió la historia desde cerca, puntualiza: "Llevado por el éxito deportivo se hicieron algunas malas inversiones. No es responsabilidad de una sola directiva, pero nos olvidamos del modelo de Markarian. Hay que volver con jugadores del club".

La anécdota de Juan de Jesús

En el libro de anécdotas de Markarián quedó una que vivió con el futbolista Juan de Jesús: "Era un jugador excepcional, no tengo idea de lo que valdría hoy en día. El técnico de la selección uruguaya era Juan Eduardo Hohberg, era la eliminatoria para el Mundial de 1978. A la selección le faltaba un wing izquierdo, y le habían hablado de que Bella Vista en la B tenía un jugador. Yo había dado licencia al plantel, pero tuve que convocarlos un domingo de mañana para jugar un amistoso contra la selección para que Hohberg conociera a De Jesús. Se llenó el Nasazzi y De Jesús no apareció. Cuando empezaba el segundo tiempo apareció en el vestuario: 'Yo no quiero jugar en la selección, si estoy bien en Bella Vista', dijo, y no jugó. Al año siguiente yo no estaba en el club, pero vienen dos dirigentes a pedirme que fuera a hablar con Juan porque estaba vendido a Peñarol y no quería ir. Al final lo logré convencer. Peñarol tenía a Ruben Paz, Venancio Ramos y el preferido de Fernando Morena era Juan de Jesús".

LA TRAYECTORIA

1976/79- Bella Vista

1980- Danubio

1981- River Plate

1982- Danubio

1983- Olimpia (Paraguay)

1984- Libertad (Paraguay)

1985/86- Olimpia

1987- Nacional

1987/89- Sol de América (Paraguay)

1990/91- Cerro Porteño (Paraguay)

1992- Selección sub 23 Paraguay

1993- River Plate

1993/1995- Universitario de Perú

1996/97- Sporting Cristal (Perú)

1998/99- Ionikos (Grecia)

1999/02- Selección Paraguay

2002/03- Panathinaikos (Grecia)

2004/05- Iraklis (Grecia)

2005/07- Libertad

2007/08- Cruz Azul (México)

2009- Universidad de Chile

2010- Danubio

2010/2013- Selección Perú

2015- Selección Grecia

La llegada de Ostolaza

"Nos habían dicho que Peñarol nos quería robar al Melón Bueno y nosotros ya lo habíamos comprometido. Jugaban una final Soriano contra Artigas, y fuimos a buscarlo para traerlo a Montevideo y alojarlo en mi casa. Me llamó la atención el volante central de Soriano, pero cuando lo fui a buscar al vestuario ya se había ido. Dejamos a Bueno en mi casa y al otro día volví a Soriano a buscarlo", recuerda Markarian del día que reclutaron a Santiago "Vasco" Ostolaza. "Entre las formas de pago que pactamos por Santiago incluía una charla mía. Fue tan generosa la gente al recibirme, que al final me querían dar algo como obsequio, pero no había banderines, ni fotos. Y me dieron el trofeo que había sobrado de una carrera de motos. Yo tengo muchos trofeos en 40 años de trayectoria, pero ese está en lugar de preferencia, porque es el premio de haber traído a este grande al club", contó.


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