De la rivalidad con Ramos a una sociedad de campeonato

Matías Eijo conoció al técnico de Peñarol en La Plata y juntos lograron dos títulos de campeones en Uruguay
Camina por el centro de la cancha con un silbato en la mano y un cronómetro colgando de la otra muñeca. Impulsa, motiva, elogia y exige a viva a voz mientras se mueve por el campo sin tocar la pelota ni interferir en los trabajos de los jugadores.

Marca el ritmo, y en Los Aromos no vuela una mosca. Los jugadores lo respetan, el cuerpo técnico le cede el protagonismo cuando las tareas físicas salen a escena y los funcionarios siempre se ponen a la orden para preparar materiales y elementos de trabajo.

Basta con estar cinco minutos en una práctica de Peñarol para darse cuenta de que se trabaja en un clima distentido pero sin descuidar la exigencia, porque la intensidad no se negocia y eso explica la gran remontada que tuvo el equipo en el segundo semestre de 2017 para hacerse del título contra todo pronóstico.

El argentino Matías Eijo fue votado como Mejor preparador físico del Campeonato Uruguayo 2017 en la encuesta de Fútbolx100 que desde hace 15 temporadas organiza Referí con 55 votos superando así los 35 de Alberto Mena de Defensor Sporting y los 7 votos de Marcelo Tulbovitz, quien trabajó en Nacional y asumió antes de fin de año como preparador físico de River Plate en Argentina. Tres colegas optaron por otras preferencias.

Eijo llegó a Peñarol de la mano de Leonardo Ramos y fue el gran responsable del rendimiento físico del equipo que se coronó Campeón Uruguayo, pero el vínculo se remonta a mucho antes, cuando estaban enfrentados en La Plata: "A Leo lo conocí en un Complejo para jugadores libres. Él se había retirado hacía poquito y me propuso ir a trabajar al sur, para dirigir a Brown de Puerto Madryn. Acepté porque lo tenía visto hace mucho tiempo, yo como hincha y funcionario de Gimnasia y Esgrima de La Plata y él como jugador de Estudiantes".

La experiencia en el Sur argentino fue clave para transformar el respeto profesional en hermandad: "Nos fuimos sin las familias, estábamos solos en un lugar muy lejos de todo y vivíamos juntos. Ahí fortalecimos una relación y crecimos mucho en confianza porque la amistad se aceleró. Luego cuando volvimos a Buenos Aires trabajamos con otros clubes y yo seguía con mi actividad paralela en rugby y con distintos pesistas".

Ya en Buenos Aires la dupla dirigió a Estudiantes de Caseros y Nueva Chicago en 2009 y Colegiales en 2010 hasta la separación. Ramos volvió a Uruguay para dirigir a Progreso en la temporada 2011/2012 y Eijo se integró al cuerpo técnico de Hernán Darío Ortiz que dirigió a Gimnasia y Esgrima de La Plata en la temporada 2011.

Una vez que Ramos asumió en Danubio volvió a agarrar el teléfono y llamó a La Plata. La operación retorno estaba en marcha. "Cuando Leo me llamó volvimos a trabajar juntos ya en Uruguay. La verdad es que tomamos al país como una extensión de Argentina en el buen sentido. Somos iguales y nos tratan bárbaro".

Una de sus mayores virtudes fue tratar y dosificar las cargas de esfuerzo a las que se sometió el capitán Cristian Rodríguez tras arrastrar varias lesiones de su paso por Independiente.

Eijo fue claro desde el principio y habló con Rodríguez cuando ni siquiera estaba el contrato firmado. Le pasó una rutina de ejercicios para que hiciera en su casa y le dijo que el principal partido se iba a jugar en su cabeza. Si estaba bien anímicamente y confiando de su potencial, no se iba a lesionar. El Cebolla se entregó al trabajo y no solo no volvió a lesionarse sino que fue figura del equipo.

"Matías fue de gran ayuda porque apuntó a cambiarme el chip y lo logró. Siempre, ante cualquier molestia, yo le decía de parar las cargas y hacíamos un trabajo aparte. Fue importante para llevarme sin lastimarme", dijo el capitán carbonero a Referí, votado como Mejor jugador del Campeonato Uruguayo 2017 en su estancia El Chichongo.

"Nosotros como equipo de trabajo estamos convencidos de que las lesiones tienen un factor psicológico importante. Cristian venía golpeado físicamente pero maltratado piscológicamente por declaraciones de dirigentes que no habían sido profesionales. Él tiene un físico privilegiado pero al ser tan potente el riesgo de lesionarse es muy grande y le dijimos que tenía que escuchar al cuerpo y no igualarse a los más chicos", sostiene Eijo a modo de receta.

Radicado en Uruguay con su esposa y sus hijos Emilia y Valentín, Eijo puso en la balanza la calidad de vida cuando volvió a sonar el teléfono una vez obtenido el título: "Analizamos ofertas, y con mi familia decidimos que si había un destino fuera de Argentina para vivir fuera Uruguay. Es un país muy tranquilo".
En Los Aromos forma parte de la colonia argentina que integran Rodolfo Ojeda (el segundo preparador físico de Peñarol), Maximiliano Rodríguez y Lucas Viatri: "Somos unos cuantos ya (risas), pero lo cierto es que nos sentimos a gusto. El grupo nos recibió notable y compartimos los mismos gustos".

Consultado sobre el valor del premio de la encuesta anual que organiza Referí y en la que participan 100 periodistas de todos los medios, Eijo cerró con una reflexión: "Es un mimo al trabajo sin duda y lo agradezco, pero soy consciente que muchas veces este tipo de premios son gracias a los jugadores y a los resultados. Así que en parte se los debo a ellos".

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