Australia 2018: a pedir de boca para Federer

Con Nadal y Djokovic entre algodones y sin Murray, Roger es el favorito para el Abierto de Australia
Lo ganó en 2004, 2006, 2007, 2010 y 2017, y con 36 años parte como el gran candidato a revalidar su corona. Pasan los años y Roger Federer se resiste al tiempo. Por eso, el Abierto de Australia que comienza este lunes en Melbourne y a última hora del domingo uruguayo, puede ser testigo de una histórica consagración del suizo.

¿Por qué Federer es favorito? Primero que nada por Federer. Por su leyenda viviente de 19 títulos de Grand Slam y por su impactante temporada 2017 en la que volvió a coronarse precisamente en Australia, en Wimbledon, en los Masters 1000 de Indian Wells, Miami y Shanghái, y en los ATP de Halle y Basilea.

La clave para dar semejante cátedra de vigencia estuvo en el parate que hizo en todo el segundo semestre de 2016, un año en el que muchos lo dieron por acabado al no ganar títulos por primera vez desde el año 2000, algo así como antes de ser Federer.

Ahí recargó baterías, sanó la maquinaria y reinventó la exquisitez de su refinado juego. Por eso es número 2 del mundo actualmente. La otra razón de su favoritismo estriba en sus rivales. Rafael Nadal, el número 1, llega entre algodones por una molestia en la rodilla que arrastra desde la recta final de la temporada pasada.

El español, de 31 años, se aseguró terminar la temporada pasada como número 1 con la conquista de seis títulos: los Masters 1000 de MonteCarlo y Madrid, el ATP 500 de Barcelona y Roland Garros en otro año brillante en su temporada de polvo de ladrillo, el US Open y el ATP 500 de Pekín volviendo a demostrar su vigencia y su jerarquía pero también su capacidad para ganar –a lo grande– en superficies rápidas.

Tras retirarse luego de jugar el primer partido del Masters de Londres, reapareció el martes en el torneo de exhibición Kooyong Classic y perdió con Richard Gasquet 6-4, 7-5. Es su primera temporada sin Toni Nadal, su tío, como entrenador, que fue sustituido por Carlos Moya.

Novak Djokovic reapareció el miércoles en el mismo torneo de exhibición más de seis meses después de pisar por última vez el circuito. Su último partido fue en cuartos de final de Wimbledon cuando cayó eliminado ante Tomas Berdych aquejado por una molestia de codo que lo llevó a pasar por el quirófano.
En su retorno le ganó a Dominic Thiem.

También reaparecerá en Australia tras una larga convalecencia por una lesión de rodilla Stan Wawrinka, campeón de Australia en 2014. Y otro de los peso pesados de esta era, Andy Murray, se operó el lunes de la cadera y recién volverá para la temporada de césped.

Murray fue finalista del torneo en 2010, 2011, 2013, 2015 y 2016 pero nunca pudo ganar en Australia.
Federer debutará contra el esloveno Aljaz Bedene, 51º ATP, y viniendo por la parte baja del cuadro tiene como potenciales rivales al francés Richard Gasquet en tercera ronda, el canadiense Milos Raonic o el estadounidense Sam Querrey en octavos y en cuartos al argentino Juan Martín del Potro o al belga David Goffin, vicecampeón en la última edición del Master de Londres, el ATP World Tour Finals.

Nadal, primer cabeza de serie del primer Grand Slam del año, debutará ante el dominicano Víctor Estrella Burgos, 81 del mundo y de 37 años, en un duelo inédito en el circuito profesional.

En segunda ronda, de vencer, jugará contra el ganador del duelo entre el chileno Nicolás Jarry y el argentino Leonardo Mayer. En el cuadro de Nadal figuran también el argentino Diego Schwartzman (24), el estadounidense John Isner (16) para un eventual cruce de octavos de final, y el croata Marin Cilic en cuartos.

Más adelante podría repetir las semifinales del año pasado con el búlgaro Grigor Dimitrov, que abre su camino con un jugador procedente de la ronda clasificatoria, o con el australiano Nick Kyrgios, que lo hace contra el brasileño Rogerio Dutra Silva.

Kyrgios, otro de los jugadores que terminó la temporada 2017 lesionado, abrió el año con buenas sensaciones ganando el ATP de Brisbane. Djokovic, campeón en seis ocasiones, récord de la era abierta, abrirá el torneo contra el estadounidense Donald Young. En su camino pueden interponerse Gael Monfils en segunda ronda, Albert Ramos-Viñolas en octavos y el alemán Alexander Zverev en cuartos.

Sin dudas que Zverev es uno de los candidatos a dar el batacazo levantando la bandera de la generación de recambio. Debutará contra Hyeon Chung de Corea del Sur. Entre las damas, la ausencia de Serena Williams, quien fue madre recientemente, abre una vez más el panorama en un circuito marcado tanto por la paridad como por la irregularidad.

Simona Halep, número 1 del mundo y flamante campeona en Shenzhen, es una de las candidatas. Garbiñe Muguruza y Caroline Wozniacki son otras de las que se candidatean.

Cuevas debuta contra Youzhny

Pablo Cuevas enfrentará al ruso Mikhail Youzhny en su debut del Abierto de Australia y será la segunda vez en su historial que se enfrentará ante este rival.

En el único encuentro en que se enfrentaron, ganó Youzhny por 6-2, 2-6, 6-1 y fue en el ATP de Valencia de 2009 en cancha dura bajo techo.

El ruso es uno de los tenistas más veteranos del circuito, ya que tiene 35 años, pero es un rival de temer –sobre todo en este tipo de superficie–, y hoy ocupa el puesto 84 del ranking ATP.

En caso de pasar a segunda ronda, el salteño, número 31 del ranking, se enfrentará al ganador del partido que jugarán el israelí Dudi Sela (número 67 del mundo), contra el estadounidense Ryan Harrison (está en el 47° lugar).

En dobles, jugará junto con el argentino Horacio Zeballos, con quien compitió en el reciente torneo de Auckland en Nueva Zelanda. En ese torneo, Cuevas abrió la temporada 2018 con un triunfo en primera ronda ante el japonés Taro Daniel y una caída en segunda contra el ruso Karen Khachanov.

Con este rival perdió el año pasado en Barcelona pero le ganó en su último torneo ATP del año, el Masters 1000 de París en el que Cuevas quebró una racha negra de 10 derrotas consecutivas con eliminaciones en su primer partido de nueve torneos en fila.

Desde Roland Garros y su caída ante Fernando Verdasco, Cuevas se quedó en blanco hasta París-Bercy donde recuperó buenas sensaciones tenísticas y se reencontró con parte del buen juego que había tenido en su muy buen primer semestre de 2017, en el que volvió a ganar el ATP de San Pablo. Sobre fin de año, Cuevas ganó el Uruguay Open cerrando la temporada con una sonrisa.

En Auckland se lo notó muy molesto en el primer partido de la rodilla izquierda, una zona que lo perturbó justo en la temporada de césped impidiendo su participación en Wimbledon y también condicionándolo físicamente para su pobre segundo semestre.

Este año arrancó con un triunfo en Auckland y su reto es superar al menos la primera ronda, algo que solo pudo hacer en 2016 cuando le tocó debutar contra el entonces número 117 ATP, el japonés Yoshihito Nishioka para luego caer contra el local Nick Kyrgios, un jugador mucho más sólido en canchas rápidas a pesar de sus vaivenes emocionales y su díscolo comportamiento.

El año pasado, Cuevas tuvo uno de sus peores partidos en su historial en el certamen perdiendo en primera ronda con el argentino Diego Schwartzman quien edificó a partir de ese triunfo una gran y solvente temporada.

La aventura más allá de la segunda ronda sería de por sí toda una conquista para el uruguayo en esta superficie y en este nivel de torneo. Por eso, el verdadero desafío es tener un debut de nivel para luego ilusionarse.

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