Zizou ya tiene lectura asegurada

El exjugador francés, hoy ayudante técnico en Real Madrid, pidió el libro de la vida de Fabián O’Neill, con quien compartió equipo en Juventus y se llevaba muy bien

El francés Zinedine Zidane, actualmente ayudante técnico  en Real Madrid, se interesó por conseguir el libro Hasta la última gota, publicado recientemente por los periodistas Horacio Varoli y Federico Castillo.

En él se explica que “Paolo Montero, emblemático defensa uruguayo de la década de 1990 y figura ya consolidada en la Juve, fue uno de los que más se alegró con la llegada de O’Neill. Se conocían desde 1991 cuando Fabián era un juvenil de las inferiores de Nacional y él uno de los preferidos del técnico argentino César Luis Menotti en la primera de Peñarol, un equipo que había hecho del ‘achique’ (jugar con la ley del offside a favor) su marca registrada. Se habían conocido en un bar en el que estaban Fabián y el Chango Pintos Saldanha; los presentó el hermano de Paolo, que era compañero de Fabián en la juvenil tricolor. Esa noche charlaron hasta altas horas y se instaló una amistad que Paolo define hoy como indestructible”.

El defensa describió con detalle aquellos días en el  libro de Varoli y Castillo, : “‘El Canario está entre las cinco mejores personas que me hizo conocer el fútbol’, asegura. Pero más que alegría por la llegada de su amigo, Montero sintió orgullo porque con su arribo ya eran cinco los uruguayos que integraban el plantel de la poderosa Juventus. Además de ellos dos estaba el golero Fabián Carini y los centrodelanteros Marcelo Danubio Zalayeta y Daniel Fonseca. Era un equipo plagado de estrellas de todas partes del mundo. Cosmopolita. Estaba el croata Igor Tudor, el holandés Edgar Davis, el francoargentino David Trezeguet, el chileno Marcelo Salas, el serbio Darko Kovacevic (...) Y claro, el francés Zinedine Zidane, con quien O’Neill tendría una especial afinidad futbolística. En la Torre de Babel que era ese equipo de la Juventus, el oriundo de Paso de los Toros y Zinedine lograban hablar el mismo idioma adentro de la cancha. ‘Ellos se elegían en las prácticas y ganaban todos los partidos. Jugaban siempre ent
re ellos. En las prácticas era toque y toque, te pintaban la cara. Toque y toque, toque y toque, aparte los dos le pegan muy bien con las dos piernas. A ver, estamos hablando de dos fenómenos’”.

En Hasta la última gota, Montero confirma aquello que sonaba a leyenda urbana por estas  tierras: el francés admiraba a O´Neill.

“Paolo Montero afirma haberlo escuchado de la propia boca del crack francés. ‘Zidane ha dicho que el mejor jugador que vio él fue el Canario. Lo ha dicho a nivel público y todo’. Lo curioso es que más allá de la innegable técnica de O’Neill, hay en ese elogio de Zidane una serie de coincidencias que lo justifican. Zidane ha declarado hasta el cansancio que su mayor ídolo futbolístico es el uruguayo Enzo Francescoli, a tal punto que bautizó con ese nombre a su primogénito. O’Neill, a su vez, llevó siempre sobre sus hombros la responsabilidad de ser el nuevo Francescoli y los hinchas del Cagliari lo reconocieron como su heredero. Casi que por transitiva podría decirse que el círculo se había cerrado. El jugador que Zidane tenía ahora a su lado era la imagen más lograda de su ídolo de la juventud. La prensa italiana y hasta la dirigencia de la Juventus también lo vieron de ese modo cuando lo designaron como ‘el sucesor de Zidane’”.

Los autores agregan más adelante que “en lo que no tardó O’Neill fue en hacerse querer en el club. (…) A los pocos días de compartir vestuario ya le decía ‘Negro’ a Edgar Davis y ‘Mostro’ a Zinedine Zidane. (…) En los primeros meses estuvo, futbolísticamente, más a la sombra de Zidane que otra cosa. (…) A O’Neill le costaba agarrar confianza. ‘No es lo mismo que Zidane tire una pelota a la tribuna, que la tire yo’. De todas formas sabía que tenía tiempo a favor. Tenía claro que el pase de Zidane al fútbol español era un hecho que se iba a dar más temprano que tarde y ahí llegaría el turno de agarrar la manija. Jugar a pleno. Sobre el fin de la primera temporada de O’Neill en la Juventus, Zidane concretó finalmente su partida al Real Madrid (…) O’Neill estaba cumpliendo perfecto con su rol de sucesor del astro francés, aquel que le habían cargado la mochila los dirigentes, la prensa, los tifosi cuando se fue del Cagliari. Lo que demostraba adentro de la cancha sin la presencia de Zidane parecía confirmar que era su momento (…) y cuando se perfilaba como titular indiscutido a base de goles y asistencias, una fractura lo sacó del trillo por unos cuantos meses”.

Zidane se sacó el gusto. Ya puede leer y recordar sus vivencias con O’Neill.


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