Zidane al rescate

Un equipo irregular y un presidente cuyo único mérito es el grosor de su billetera, eyectaron a Rafa Benítez como DT; llegó Zidane con chapa de ídolo y sin experiencia
A esta altura se perdió la gracia y los maquetadores de los diarios tienen la página lista año tras año porque es una fija: nadie dura lo suficiente como entrenador de Real Madrid para soportar un cambio de diseño.

Florentino Pérez decidió cesar a Rafael Benítez como DT apenas unos meses después de nombrarlo y eligió a Zinedine Zidane como su sucesor, un fetiche que nació desde el origen de los galácticos y que llevó a nombrar por primera vez a un francés como entrenador blanco, sin experiencia en primera división como entrenador jefe.

Está claro que lo de Zidane se trata de un experimento, apoyado en la capacidad única que tuvo el francés para leer el juego en su etapa como jugador y en el idilio que los hinchas tienen con Zizou desde que decidió hacer brillar a una ciudad que estaba opacada.

Madrid dejó de ser referencia
Exitoso y multimillonario, Pérez demostró que es mucho mejor jugador como empresario de la construcción que como cabeza de un equipo de fútbol y que eso de respetar los plazos de trabajo no es lo suyo.

Si hay algo que Real Madrid perdió con Florentino fue identidad ya que la contratación de diferentes perfiles destruyó un patrón de juego común y liquidó su estructura de juveniles (gastó millones en futuras promesas como Martin Ødegaard y Federico Valverde).

Florentino nunca supo qué juego quiere para Real Madrid y apostó a técnicos con perfiles que evidencian el desconcierto.

A la cabeza de uno de los equipos más fuertes del mundo, nunca logró estabilizar un proyecto a largo plazo y fueron sus millonarias inversiones las que redundaron en algún éxito deportivo resonante, como la obtención de la décima Copa de Europa, pero ni Carlo Ancelotti, arquitecto de aquella obtención, se salvó de sus caprichos.

Al contrario de lo que ocurre en la vereda de enfrente, donde los entrenadores que llegaron a Barcelona post Guardiola respetaron un patrón de juego aún con resultados adversos y se basaron en La Masía como fuente de recursos, en 12 años desfilaron 10 entrenadores por Madrid con Florentino Pérez como presidente.

Vicente Del Bosque, artífice de que España pudiera ganar su primer Mundial en la historia, fue destituido por Florentino en junio de 2003, luego de ganar dos títulos de Liga y la Liga de Campeones con Zidane como gran estrella. La razón del despido fue el bajo perfil que cultivaba del Bosque, alejado del marketing y las luces de las marquesinas.

Su reemplazante fue Carlos Queiroz, que llegaba como asistente de Alex Ferguson en Manchester United y fue anunciado como el gran proyecto a largo plazo de Real Madrid. Sin embargo no completó el año en el cargo al igual que ocurrió con José Camacho y su sucesor, Mariano García Remón.

A fines de 2004, Pérez contrató a Vanderlei Luxemburgo pero un plantel desequilibrado armado por el presidente desembocó en una goleada de Barcelona 3-0 y el fin del ciclo.

Antes de terminar su primer mandato en 2006, Pérez contrató a Juan Ramón López Caro, un entrenador cuyos hinchas del Madrid ni siquiera recuerdan ya que tampoco completó el año.
Zidane jugador
Zidane fue una de las mejores contrataciones de Florentino como jugador
Zidane fue una de las mejores contrataciones de Florentino como jugador
Con Zidane, Figo, Ronaldo y Beckham fuera de Real Madrid, Florentino volvió con su billetera y contrató a Xabi Alonso, Karim Benzema, Kaká y Cristiano Ronaldo. El chileno Mauricio Pellegrini llegó como DT, pero tampoco completó el año pese a romper el récord de puntos obtenidos.

José Mourinho y Carlo Ancelotti fueron los técnicos que más duraron en su segundo mandato.
El portugués llegó en mayo de 2010 y se fue en junio de 2013 en otro claro error por parte de Florentino que, en vez de proponer un plan de juego acorde a las necesidades de un equipo grande, apostó por el único entrenador que había logrado derrotar a Guardiola en un partido. Ante semejante muestra de inferioridad, los presagios de gloria eran pocos. En tres años apenas ganó una Liga y una Copa del Rey.

El italiano cumplió con el deseo máximo de los merengues: la décima Copa de Europa y sumó otros trofeos de menor importancia, pero al mínimo tropiezo Florentino lo cambió por Benítez, que apenas duró 25 partidos.

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