Zeballos en construcción

Rodrigo Zeballos y Sebastián Dotta reinaron en Piriápolis entre las sierras y el mar; parte del público dio la nota discordante

Quedó claro. No salieron de paseo por el balneario esteño.

Desde el primer especial, Rodrigo Zeballos y Sebastián Dotta marcaron el ritmo triunfando en cinco de los seis tramos cronometrados de la etapa de apertura, cerrando la jornada con una renta mayor al minuto. Esa diferencia, bien lograda y administrada, les permitió alcanzar la victoria y matar la nefasta temporada 2013 que, poco a poco, parece quedar en el olvido.

Detrás de los campeones de la fecha, positivo segundo puesto para Levy–González, demostrando que siguen creciendo, prendidos en los primeros lugares de la General.

Si tenemos en cuenta la importancia de sumar, Martín y Omar Cánepa, los actuales Campeones, no cerraron tan mal si consideramos los inconvenientes experimentados durante la primera jornada, aprovechando –por qué no– el abandono de West y Castro, quienes, hasta el octavo prime, se posicionaban y de buena manera en la tercera ubicación.

Cigliutti reafirma

Tras un buen debut en parte de la temporada 2013, Cigliutti-Correa se siguen mostrando firmes y contundentes a los mandos del Evo VIII. La categoría Nacional de los de mayor potencia sigue ofreciendo buen espectáculo y promete, de cara a las ocho fechas restantes, un desarrollo cerrado.

Para la ciudad de Pando el podio arrojó buenos dividendos con González y Rodríguez en la tercera ubicación, a espaldas de Capel-González.

Pujol y Aguirre dominaron

Dentro de las clases RC4 y RC5N, las victorias correspondieron al Renault Clio Sport 2.0 y al Volkswagen Gol 1.6 de Pujol-Varela y los hermanos Aguirre, respectivamente.

Pujol, con un “rombo” que se muestra agresivo y confiable, dominó la divisional desde el inicio de la actividad, resignando tan solo dos especiales a manos de Arrieta y Gallinal, mientras que Aguirre, expectante como escolta, aprovechó la rotura de parrilla delantera con consecuencia de abandono del Ford Ka de Gardiol, para también adjudicarse su clase con merecimiento.

Pereira y Berriel treparon y rindieron

Ambos pilotos, navegados por Barreto y Herrera, cumplieron una buena actuación.

Pereira culminó cuarto en la RC4 y Berriel tercero en la RC5N.

La nota de destaque es que no pudieron sumar en las categorías donde estaba prevista su participación.

El motivo de las reubicaciones del Lifan 320 y el Chevrolet Celta es claro. El primero estaba inscrito en la Clase RC5 que es internacional y el segundo en la RC10N que es nacional. Al no conformarse las divisionales –se necesita un mínimo de cuatro coches– pasan inmediatamente a la categoría superior, siempre respetando el carácter de las mismas.

El coche “chino” que lograra el Campeonato Nacional y Sudamericano dentro de la Clase 10 y , respectivamente, cuenta con una planta impulsora de 1400 cc y 16 válvulas.

El debutante, correspondiente a Berriel, es de la misma cilindrada pero con 8 válvulas.

Pro tracking satelital

Es un servicio que nutre en lo informativo pero fundamentalmente colabora de forma directa con la dirección y la seguridad de cada una de las competencias.

No es poco para una disciplina como el Rally poder contar con un sistema por el cual, al instante, se puede ver la ubicación de todos y cada uno de los coches en el momento en que se encuentran compitiendo o recorriendo un tramo de enlace.

El Club Uruguayo de Rally, con esta aplicación, se pone a la par de muchas competencias de renombre internacional.

De alegrías y penas

Ver tanta y tanta gente al costado de cada una de las pruebas especiales, desbordando y brindando un marco espectacular. Ver que algunos no entiendan cuánto cuesta poner en ruta esta disciplina, cumpliendo con las exigencias nacionales e internacionales.

Para esta prueba, y fiel a su estilo, el Club Uruguayo de Rally puso en escena más de ocho coches y 20 personas destinadas exclusivamente a la seguridad, trabajando a destajo durante dos extenuantes jornadas.

Sin embargo, y pese al esfuerzo, la competencia se tuvo que retrasar e incluso se llegó a la suspensión de la última prueba especial por el mal comportamiento de quienes, a esa altura, seguían entorpeciendo pero en mayor número.

Es lastimoso que exista gente que, conociendo la actividad, no respete ni se respete. Que no entienda que hay sectores donde no se puede ubicar, que no se puede circular libremente por el tramo de ripio en el momento que se quiera y que, además, se pone en riesgo la integridad física de competidores y público en general. En un rally, la seguridad es lo más importante. No es un juego de gato y ratón. Aunque algunos sigan sin entender.


Fuente: Marcelo Della Torre | Especial para El Observador

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