Y un día volvió: Peñarol campeón

El carbonero le ganó 2-0 a Juventud de Las Piedras y luego de 18 años volvió a quedarse con el Torneo Apertura

Peñarol campeón. Esa frase tan escuchada a lo largo de la historia, pero que en los últimos tiempos había ido quedando de lado. El carbonero es el mejor de la primera parte de la temporada, luego de ganarle 2-0 a Juventud de las Piedras. Y ante todo, volvió a sentirse el mejor de todos, y a tener la tranquilidad de un lugar asegurado en la definición del Campeón Uruguayo 2012/2013.

Fue una tarde en el que las cosas costaron, como le gusta a los hinchas de Peñarol. Juventud, el que llegaba como el convidado de piedra, vendió bien cara la derrota. Nunca se dio por vencido, y a pesar de que los carboneros  lo tenían medianamente controlado, obligaron a estar alerta casi hasta el último minuto, cuando el cabezazo de Juan Manuel Olivera significó un completo desahogo para los jugadores y para el Estadio entero, que allí comenzó a festejar una nueva vuelta olímpica.

Los primeros 30 mostraron un atractivo encuentro, en el cual Peñarol salió a ser protagonista, con un buen trabajo de Novick en la recuperación y con sus creadores de fútbol buscando conectarse para complicar al fondo pedrense.

De todos modos, un buen trabajo de la zaga de Juventud, y hasta su propia iniciativa para salir a buscar de igual a igual hicieron que el encuentro no se volviera un monólogo sobre el arco de Adrián Berbia. Los pedrenses empezaron a buscar a Cavalini, a Chuvasco, para también ofrecer preocupaciones a la defensa de Peñarol. En ese sentido, Bologna respondió de muy buena manera.

El partido era entretenido y disputado, hasta que el primer error de la defensa del visitante desequilibró el tanteador: centro sin pretensiones de Zambrana, De Barros que quiso anticipar y la tocó hacia adentro del arco, sorprendiendo a Berbia. 1-0 Peñarol, ideal para la fiesta del carbonero.

Sin embargo, Juventud siguió buscando. Empezó a jugar detrás de las espaldas de los volantes aurinegros, y logró ir quebrando las líneas carboneras, para empezar a hacerse con el dominio del balón. Probó varias veces desde afuera, pero nuevamente Bologna respondió bien. Del otro lado, Peñarol apostó cada vez más al contragolpe rápido, y siguió llevando peligro sobre el arco de Berbia.
El encuentro levemente fue bajando la intensidad, porque los dos equipos ya no tuvieron la misma efectividad en el traslado. Así el juego se alejó de los arcos, aunque de todos modos quedaba la sensación de que el tanteador se volvería a mover, porque ambos tenían ataques de peligro, con Peñarol mostrándose un poco más peligroso.

Y finalmente fue Juan Manuel Olivera. El que hace varios partidos estaba peleado con la red, pero que se amigó en el mejor 84’, un gran cabezazo que me cambi+ó la dirección a la pelota, para sellar la victoria con el 2-0.

Fue lo que necesitaba la hinchada para largar el festejo. Ese festejo contenido desde hace un buen tiempo, en el que el carbonero no había podido imponerse en torneos locales. Y para darle una tranquilidad desacostumbrada: por primera vez desde 1996, el carbonero se aseguró a mitad de temporada un lugar en la definición del Uruguayo. Eso, y la inigualable sensación de volver a sentirse campeón, es lo que tendrá a los aurinegros festejando por un buen rato.


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