¡Y todavía falta un mes para que vuelva Nacho!

Pelusso no le encuentra la vuelta a su equipo y aún tiene que jugar siete partidos más sin Nacho González, Santiago García, Diego Arismendi y Darwin Torres

Richard Porta no anda, y ya ni siquiera va al banco. El pibe Gastón Pereiro sufre los vaivenes lógicos de la irregularidad que imponen sus 18 años. Gonzalo Ramos no termina de cerrar, a pesar de que tiene unas condiciones tremendas. Álvaro Recoba, dueño de un talento único en el fútbol uruguayo, tiene una fragilidad física que lo condena a pasar demasiado tiempo en la sanidad. A Henry Giménez le falta un montón, por las carencias de fútbol con la que llegó a Nacional. Alexander Medina está lejos de llenarle el ojo al técnico y su aporte queda reducido a hacer fútbol con los suplentes. Juan Cruz Mascia es un diamante en bruto, pero aún lo tienen que pulir, cuando las necesidades de Nacional no admiten margen de error ni puede esperar a mañana los triunfos que debe conseguir hoy. Para colmo de males, a Ignacio “Nacho” González, la esperanza de fútbol de los tricolores, y Santiago “Morro” García, aún tienen que aguardar un mes más para volver a las canchas como consecuencia de la sanción que les aplicó la Justicia en enero.

Con ese panorama desolador, el bajón que provocó en los hinchas la derrota del sábado ante Danubio –con el valor agregado que tiene una caída ante un rival directo en la lucha por el título y en el Parque Central–, la desilusión que se va apilando a medida que pasan los partidos y que desde la cancha no suben señales de buen fútbol, el técnico Gerardo Pelusso busca encontrar soluciones para esos bajos rendimientos y conseguir el funcionamiento que permita a su equipo comenzar a recorrer otro rumbo, pero se queda sin opciones.

El entrenador, que llegó en diciembre promovido por su pasado ganador en el club, tiene un plantel largo, con 30 jugadores que combinan juventud y experiencia, pero los futbolistas están lejos de funcionar. Por esa razón, la esperanza de fútbol de los tricolores queda reducida a los goles de Iván Alonso y a que llegue el 23 de marzo para que Nacho González pueda volver a jugar. En el caso de Alonso, ya demostró que es capaz de vestirse de héroe, en el de González todavía tiene que demostrarlo.

Pelusso tiene un rompecabezas no solo en el ataque, le sucede lo mismo en la defensa, en la que también tiene muchas opciones, pero pocos que le resuelvan los problemas. Su gran dolor de cabeza es el lateral derecho. Pablo Álvarez ya no es titular, aunque vuelva a jugar en esa posición. El último sábado ingresó en esa función Guillermo De Los Santos, un zaguero que puede improvisar la función de marcador de punta, pero que no tiene el oficio para resolver en ese sector. Quedó demostrado.Para el próximo partido tiene la opción de probar con Jonathan Píriz, el lateral que incorporó en el último día del período de pases, pero que solo estuvo en el banco de suplentes. Después ni siquiera concentró.

La zaga tampoco le brinda la seguridad que necesita. Ismael Benegas, el paraguayo que estuvo tres fechas suspendido en la Libertadores, está para volver el jueves ante Newell’s, pero sus rendimientos no brindan la confianza y regularidad que necesita el técnico. Andrés Scotti anda por el mismo camino. Jorge Curbelo, el zaguero que pidió para reforzar la defensa tuvo más malas que buenas y, la esperanza de todos los tricolores, Sebastián Coates llegó a Montevideo para culminar la recuperación de una operación de rodillas y recién podrá aparecer a mediados de marzo. En el lateral izquierdo, con Juan Manuel Díaz es en donde tiene menos problemas, porque no tiene otra opción.

Entonces, el juego de los tricolores pasa por la seguridad de Gustavo Munúa, el gran trabajo del juvenil volante Nicolás Prieto, por el buen pie y manejo del juego que mostró el peruano Rinaldo Cruzado y por la capacidad goleadora de Iván Alonso.

El panorama no es alentador. Por lo que pasó y por lo que viene, aunque ante Gremio, Nacional demostró calidad para encarar con espíritu copero el encuentro ante los brasileños. Si no es alentador es porque, al fin y al cabo, el fútbol de Nacional se sostiene con alfileres y ante el primer vientito se vuelan los sueños y las ilusiones. El jueves se viene Newell’s, que ayer cortó una racha de 12 partidos sin triunfos. Es difícil que viaje Álvaro Recoba, lesionado.

Nacional, que el miércoles viaja en chárter a Rosario, tiene la urgencia y la necesidad de comenzar a encontrar el juego y rendimientos individuales. Por ahora está muy lejos y Nacho recién vuelve en un mes.


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