¿Y si se queda Paolo?

Montero cumple con la misión que le encomendaron e inicia la semana sabiendo que su aventura tiene fecha de vencimiento pero con una ilusión

Queda un partido para el final de la aventura. Acaso no deja de serla para un Paolo Montero que va haciendo camino al andar. Para un entrenador que desembarcó antes de lo previsto en el primer equipo aurinegro. Que no tenía en mente llegar a este momento. Y que aclaró que quería llegar por méritos propios.

La aventura de Paolo es tan extraña que cuando se tomó un instante para respirar se dio cuenta de que estaba delante de muchos que fueron sus compañeros para darles una charla de técnico. “Fue raro, me sentí incómodo”, reconoció. Pero no fue todo. Porque el tiempo, que lentamente cura las heridas, le brindó el primer triunfo y luego el segundo. Y ahora viene Racing. Y la aventura sigue su curso. Y Paolo está ahí. Poniendo el pecho a las balas en un momento complicado, con elecciones de por medio y con la convicción de que su aventura tiene fecha de vencimiento.

A lo mejor, por eso no se ilusiona. De pronto es por eso que desde el primer momento se mostró con las cuentas claras al frente de un equipo que fracasó. Es la realidad.

Pero Paolo vino a cumplir una misión. Y mientras los dirigentes desfilan por las radios, Montero trabaja en la cancha. Y allá, en lo más profundo de su alma debe estar escondida la ilusión de quedarse. Al fin y al cabo es humano pensarlo.

El primer partido contra Rentistas lo sorteó con un primer tiempo aburrido y un complemento de placer.

El segundo contra Fénix reiteró un mal primer tiempo, jugado a lento y con problemas defensivos.

Es que Fénix le tomó la pelota de entrada y lo incomodó jugando donde Píriz quedaba desprotegido. Para colmo, Peñarol estaba errático en los pases. Los que tenían que ir por afuera, Japo Rodríguez y Diogo, se repetían en centros. Todo era previsible.

Recién sobre los 20 despertó el aurinegro. Pacheco fue el más claro y puso a Zalayeta de cara al gol, pero salvó Mejía, y minutos después Rodales probó de afuera y volvió a salvar el 1 de Capurro.

Pero sobre el cierre del primer tiempo Fénix lo sorprendió al aurinegro. Tiro de esquina de Ligüera y cabezazo de Papa sin marcas para decretar la apertura.

Montero se percató de que Píriz no daba pie en el medio porque Ale Silva no puede ganar la pelea que tiene por demostrarse que puede, y colocó a Nandez.

Apenas iniciado el complemento, Cavallini casi liquida el pleito ante un pase de Ligüera, pero Migliore alcanzó a manotear para evitar el gol.

Peñarol no encontraba los caminos al arco. Papa se había recostado sobre la línea de cuatro del fondo y el aurinegro era centro y centro facilitando la tarea de Perg.

Fue cuando Paolo mandó al Lolo Estoyanoff primero y a Novick después para derrumbar la resistencia del elenco de Capurro.

El Lolo le permitió ensanchar la cancha y tener otro panorama a la hora de atacar. Y Novick pudo demostrar por fin para qué lo trajeron. Se apoderó de la pelota en el medio y fue factor clave para empezar a generar el cambio.

Y de un tiro de esquina a favor de Fénix derivó el gol del empate. Corría el minuto 21 cuando Novick salió de contragolpe por el callejón del medio. De un lado tenía al Lolo y del otro a Jonathan. Optó por darle la pelota al primero que remató y tapó Mejía. Del rebote sacó provecho Jonathan Rodríguez para decretar el empate.

Y cambió el viento del partido. Peñarol fue un huracán contra el arco del elenco albivioleta, que se vio desbordado.

A los 25, Nandez metió un puntín y casi la deja contra un palo, A los 27, Novick lo puso a correr a Estoyanoff, cuyo centro fue conectado por Jonathan apenas afuera.

Y un minuto después de esa acción, Peñarol terminó dando vuelta el partido.

El Lolo asistió a Jonathan que fue al fondo, centró, no llegó Novick y le quedó a Zalayeta.

Enseguida Peñarol tuvo otra, pero Jonathan, que había eludido a Mejía y tenía solo al Lolo para empujarla, definió cruzado afuera. Casi le cuesta caro porque en la recarga Cavallini perdió el empate en un cabezo.

Peñarol saldó otro partido. Sin ser nada del otro mundo. El triunfo no da para tirar campanas al vuelo ni mucho menos, acaso sea un lavado de cara para un equipo que no cumplió.


Se avecina una semana atípica. Paolo la inicia sabiendo que su aventura tiene fecha de vencimiento. Pero allá, en lo más profundo de su alma, debe estar la ilusión de quedarse.

 

 


Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios