Y Luis está suspendido...

Uruguay volvió a mostrar las deficiencias de los últimos tiempos desde el punto de vista futbolístico y terminó ganando con gol de Suárez que no jugará ante Venezuela

Cuando uno se sienta en la tribuna a mirar este tipo de partidos suele autopreguntarse si con lo visto alcanzará para volver a ganar por las Eliminatorias.

Pocos se detienen a analizar que las situaciones son completamente diferentes y que a la hora de jugar por los puntos tallan otras cuestiones.

Es que, por más que usted le busque la vuelta, el inconciente jugará su juego. En la cabeza del futbolista rondará siempre la sensación del amistoso. Y es imposible asemejar la situación a la de un partido de Eliminatoria donde entran en juego otro tipo de cosas.

En los amistosos, los nervios quedan afuera, el error no tiene un precio tan elevado y al margen de que sirven como proyección o ensayo, los puntos no están en juego.

Las lecturas que se le pueden brindar al triunfo de Uruguay sobre Francia son todas válidas, pero no se debe perder de vista que en Venezuela será otra historia.

Así las cosas, Uruguay ganó arrastrando varias de las deficiencias de los últimos tiempos.

Jugó un primer tiempo donde tuvo problemas en el traslado de la pelota. Los puntas quedaron colgados. No se generó juego colectivo y muchas veces se recurrió al pelotazo o cambio de frente con escasos resultados. En el medio hubo problemas de manejo y atrás otra vez se brindaron ventajas.

Francia desnudó falencias en una primera parte que dominó a placer y que, de no mediar por Fernando Muslera, hubiese terminado mal.

Es que Uruguay apenas contó con una chance, un cabezazo de Coates a la salida de un tiro de esquina. El resto fue todo francés que obligó a Muslera a grandes intervenciones.

Para el inicio del complemento Tabárez ordenó cuatro modificiones. En el fondo probó con Scotti que mejoró con relación a lo expuesto por el capitán Lugano. Además permitió que se agigantara la figura de Coates que fue el mejor del fondo.

En el medio plantó a Eguren teniendo en cuenta que Arévalo está suspendido para Venezuela.

Y arriba entró Luis Suárez que está terriblemente picante. Todo lo que toca va a parar a la red.

Y a los cuatro minutos Maxi Pereira, de mal primer tiempo y que mejoró en el complemento, le tiró una pelota al vacío y Luis acomodando el cuerpo tiró a un zaguero y le pegó tres dedos, casi sin ángulo. Una definición de un jugador clase A y por el cual pelean los principales equipos del mundo.

El equipo celeste fue más consistente en el complemento. Mejoró con la pelota con los pases profundos de Gastón Ramírez. Se ganó consistencia en la zona media y ya no se perdió tanto la pelota.

Además, Francia ya no fue la misma y apenas contó con un remate de Cabaye que sacó Muslera con una mano.

Bajo esas perspectivas el equipo celeste terminó cerrando el partido y cambió los silbidos con que terminó el primer tiempo por el ole y los aplausos del segundo.

Ahora bien, volvamos a situar las cosas en su lugar. ¿Es trasladable el amistoso ante Francia para el duelo contra Venezuela? Tiene tantas lecturas como se quiera.

Primero que Uruguay sigue en deuda desde el punto de vista futbolístico, tema al que Tabárez le busca la vuelta desde antes de jugar con Paraguay. En el fondo se mejoró con Coates pero Lugano preocupó. Y arriba el tema es que no está Suárez, suspendido, y Cavani con Forlán no funcionaron.

Pero volvemos a lo del principio. La situación de ayer nada tiene que ver con lo que se vivirá en Venezuela. El clima, el ambiente, la posibilidad histórica de los venezolanos de clasificar, la tabla de posiciones, el cero margen de error. En Puerto Ordaz los nervios volverán a ingresar a la cancha.


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