¿Y después de Messi, qué?

El argentino no se cansa de bajar marcas y se plantea la interrogante de cómo tendrá que ser la estrella que lo suceda

A esta altura de su carrera usted puede llegar a leer la historia de Lionel Messi de adelante para atrás. Sí, es que ya no queda hueco de su vida por los cuales ingresar. Para colmo es un muchacho reservado. Y claro, los temas se agotan. La historia es conocida. Emigró a temprana edad a Barcelona con el fin de pelear contra una enfermedad y se transformó en una máquina de jugar al fútbol. Un jugador de PlayStation porque parece que no fuera real. 

Entonces, al conocerse la mayor parte de su historia lo único que resta es rendirse a las evidencias. ¿Cuáles son las evidencias? Las marcas que empezó a bajar.

Semana a semana el argentino se pone a prueba ante los grandes del fútbol mundial. Primero fueron las viejas estrellas de su club, luego la selección de su país, posteriormente los mejores de Europa, el propio Rey Pelé le tuvo que ceder su corona goleadora y ahora la hazaña que le resta: va por un récord de 103 años de existencia.

Según la página de la IFFHS (el organismo de Historia y Estadísticas avalado por la FIFA), Messi va el martes en Moscú por quedar en la puerta de una tercera plusmarca goleadora, que lleva 40 años de vigencia, e igualar o incluso destrozar una cuarta, que fue establecida el siglo pasado.

Ya pasaron 103 años desde que el ya difunto delantero inglés Vivian Woordward consiguió 25 goles internacionales en un solo año. Woodward (1879-1954) militó en Tottenham y Chelsea y en aquel lejano 1909 logró esos 25 goles según datos oficiales recabados por la IFFHS. Pero con Messi no hay marca que resista su juego.

¿Y después de Messi?

Este tipo de jugadores surgen una vez cada 10 o 20 años. Son fenómenos nacidos para esto. No hay otra. No se construye un futbolista de estas condiciones. Hubo un Pelé, un Maradona, un depredador como Romario, un hombre potente y goleador como Ronaldo y ahora hay un Messi.

El tema es que este muchacho no deja marca con cabeza y la gran pregunta es ¿cómo deberá ser el jugador que venga detrás de este superdotado? ¿Verdad que es complejo imaginarlo?

Claro que siempre se le buscará alguna vuelta para las comparaciones. Ocurre siempre. Siga los ejemplos: Pelé – Maradona: se decía que Pelé tenía otra calidad de compañeros de la que tuvo el 10 argentino. Maradona – Messi: se dice que a Messi le falta conseguir la Copa del Mundo como la ganó Diego. Messi – Su sucesor: vaya uno a saber pero se podrá argumentar que logró tal o cual título y que cabecea mejor que el 10 de Barcelona. El tiempo dirá. Pero por estas horas resulta complejo ubicarse lejos en el tiempo e imaginar a un profesional superior.

Como dice Tabárez: las marcas están para romperse. Pero el que venga atrás de Messi tendrá una ardua tarea. Por lo pronto debe comenzar a deslumbrar a temprana edad, jugar siempre, no lesionarse, tener una conducta ejemplar, ser protagonista, recibir patadas sin reaccionar. En una palabra: una máquina.


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