Y ahora, ¿quién podrá defenderme?

El llanto de la esgrimista surcoreana Shina Lam –le ofrecieron un premio consuelo y se negó – fue la imagen de la decepción esta semana en unos Juegos Olímpicos marcados por los errores

Más alto, más rápido y más fuerte” es la frase del Barón Pierre de Coubertin, lema de los Juegos Olímpicos modernos. Después de las primeras cinco jornadas de competencia en Londres 2012 hay otra que se está haciendo carne en los atletas: “Errar también es humano”.

El lunes la atención se centró en los errores de los árbitros. En la prueba de esgrima femenina y en la de gimnasia masculina hubo momentos de tensión y drama. Quizá el más increíble fue el piquete de la esgrimista surcoreana Shina Lam, que no se quería retirar de la pista. Luego le quisieron dar una medalla de consuelo, pero ella se negó a recibirla. El martes, en tanto, el enfado venció a los integrantes de la selección española de waterpolo, quienes denunciaron que le escamotearon el empate frente a Croacia al no validarles un gol conseguido lícitamente.

También hubo deslices de  la organización al desplegar la bandera de Corea del Sur en un partido en que jugaban las futbolistas de Corea del Norte, y en otro momento identificaron como inglés al futbolista galés Joe Allen.

Aquel pelotazo del inglés Frank Lampard contra Alemania en la Copa del Mundo 2010 de fútbol que reventó el travesaño y entró al arco más de un metro, a espaldas del golero Neuer, pero que ni el árbitro uruguayo Jorge Larrionda ni su asistente Mauricio Espinosa vieron, sirvió para que ahora la FIFA utilice los avances tecnológicos a fin de terminar con las polémicas.

Situaciones similares a esa suceden cada fin de semana en las ligas del mundo, pero nunca tienen la repercusión de un campeonato mundial. En los Juegos Olímpicos es lo mismo. Millones de televidentes están pendientes de lo que está sucediendo en Londres, observando con ojos atentos todas las pruebas, aún aquellas de las que no saben absolutamente nada, incluidos muchos de los periodistas que las comentan. Y cuando sucede un triunfo épico o un error monumental, la secuela recorre el planeta.

La imagen del lunes fue la esgrimista surcoreana Shina Lam. Sentada en la pista lloró desconsoladamente durante casi una hora. Lam no encontraba explicación a un error de la persona que se encarga de poner en marcha el cronómetro y que supuestamente le hizo perder la pelea frente a la alemana Britta Heidermann. El reglamento indica que cuando el árbitro pronuncia el “listas” que da comienzo al asalto, también debería ponerse en marcha el cronómetro. Pero no sucedió en el último, cuando faltaba un segundo para terminar y estaban empatadas 5 a 5. En ese segundo la alemana tiró tres estocadas y recién en la tercera tocó a la surcoreana, y ganó 6 a 5.

Lo que explicaron Shin a Lam y su entrenador a los jueces es que era imposible que todo eso sucediera en un segundo. Los jueces se reunieron durante media hora pero no cambiaron la decisión.

Casi al mismo tiempo, un escándalo salpicó la gimnasia masculina, que ganó China. Fue por la medalla de plata, que primero fue para Reino Unido y un rato después, tras una rectificación de los jueces, ganó Japón. El nipón Uchimura, uno de los mejores gimnastas de los últimos años, falló en la salida de la prueba de caballo con arcos. Por puntaje, y tras esa incidencia, Ucrania fue tercero y Japón cuarto, pero reclamó. Los jueces, después de ver ocho veces la repetición en cámara lenta, rectificaron el puntaje. Y le sacaron el bronce a Ucrania.

En waterpolo el perjudicado fue España. Perdía 8-7 con Croacia y en la última jugada la pelota quedó bajo el arco croata. Para el juez de línea fue gol. Para el árbitro no. Y ganó Croacia. 


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