¿Y ahora qué pasará en Nacional?

Ache dijo que el triunfo ante Boca le daba tiempo para buscar el técnico con tranquilidad, ¿seguirá pensando igual después de los últimos dos partidos?

La coyuntura hizo que la directiva de Nacional reemplazara a Gustavo Díaz con Juan Carlos Blanco de manera interina. El triunfo que logró en La Bombonera y el posterior frente a Central Español lo afirmaron en el cargo. “Esto nos permite ganar tiempo” dijo el presidente Eduardo Ache después del triunfo 1-0 frente a Boca Juniors por la Libertadores.

Pero después de una semana de sonrisas, volvió la incertidumbre, las dudas, las preguntas. Nacional perdió frente a Boca y empató ayer ante Fénix, ambos partidos en el Estadio Centenario. Si bien en la Copa continúa primero y depende de sí mismo para clasificar a octavos de final, en el Clausura despilfarró una hermosa oportunidad de acercarse a un punto de Peñarol y a dos de los líderes.

El sábado perdieron los aurinegros y el domingo cayeron Defensor Sporting y El Tanque. Mejor imposible para el equipo de Blanco. Pero parece que todo eso no lo incentivó. La primera media hora de juego ante Fénix es una clara muestra. Los jugadores salieron a la cancha sin concentración, sin ubicación, hasta pareció que no tenían ganas de correr.

Blanco armó un equipo para jugar contra Boca en Buenos Aires basado en la solidaridad, en la necesidad de salir adelante de un trance difícil. Consiguió el objetivo. Aprovechó la oportunidad que tuvo en el primer tiempo y después la defendió con uñas y dientes, aún con un hombre menos en los minutos finales.

Para el siguiente juego, contra Central Español, un equipo que aún no sumó un punto en el torneo, el técnico cambió a ocho jugadores. Consiguió dos goles y sacó adelante los tres puntos. Hasta ese momento, Blanco hizo lo correcto, al menos le dio resultado. Realizó cambios extravagantes en la alineación, como incluir a Adrián Romero de volante, Scotti de lateral, Núñez por la banda izquierda e hizo debutar al juvenil Dorrego.

El asunto es lo que llegó después. En la revancha de local contra Boca salió a jugar de la misma manera que en la ida, aunque dijo antes que iba a tratar de ser más ofensivo. Recién lo fue después que Boca se quedara con un jugador menos. Tuvo la desgracia de que Iván Alonso falló un penal y que Scotti, que marcó el gol del triunfo en La Bombonera, cometiera un penal en el Centenario, que a la postre significó el triunfo de los xeneises.

Sin una idea futbolística, Nacional transformó al golero Orión en figura. Perdió, pero fue una derrota que se tomó con calma, por la posición en la tabla y porque el equipo, dentro de sus falencias, metió a Boca en su área.

Lo peor se vio ayer. Otra vez el técnico realizó una serie de variantes. Tal vez pensando que como había pasado contra Central, el peso de las individualidades de Nacional serían suficientes para doblegar a Fénix, que de los tres partidos jugados solo había sumado un punto.

Pero regaló media hora. Inexplicablemente. Nacional fue una lágrima y encima, sufrió dos expulsiones. Sin fútbol, sin aprovechar el changüí que le dieron los de arriba, ¿siguen pensando los dirigentes que aún hay tiempo? 


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