Wanderers lo destartaló a pura velocidad

El bohemio le ganó 2-0 a Nacional con goles de Matías Santos y Gastón Rodríguez

El gol de Gastón Rodríguez a poco del final es una postal del partido. El enganche del talentoso zurdo de Wanderers, la soledad de Gustavo Munúa que siguió expreso y el toque inexorable a la red. Wanderers le ganó 2-0 a Nacional, pero en el segundo tiempo lo tuvo a maltraer y bien pudo marcarle algún gol más si Leandro Reymundez no hubiera desperdiciado tantos contragolpes.

Nacional se destartaló en el segundo tiempo. En el afán de igualar el resultado desfavorable desde el gol de Matías Santos, Álvaro Gutiérrez armó una línea de tres que tenía más para perder que para ganar: Diego Arismendi, Carlos Valdés y Diego Polenta. Una lentitud pasmosa frente a la velocidad de los delanteros bohemios.

Cada vez que la pelota era capturada por un jugador de Wanderers empezaba el temblor. La peinaba Santiago Bellini, la corría Reymundez, aparecía Nicolás Albarracin y la sensación de gol era inminente. La liebre contra la tortuga, pero esta vez la liebre no se durmió bajo la sombra de un árbol. Regaló sí varias situaciones el equipo de Alfredo Arias, y sufrió más de la cuenta, pero al cabo logró un merecido triunfo.

El tricolor, en cambio, volvió a mostrar su peor cara. De 21 puntos disputados suma solo siete. Ganar el Clausura ya pasó a ser un milagro y la ventaja que obtuvo en el Apertura la está malbaratando fecha a fecha.

El sábado empezó bien. Fiel al estilo que tan buen resultado le dio a Gutiérrez en el primer torneo de la temporada, esperó a Wanderers. Lo dejó venir y lo apretó. Provocó el error y le robó la pelota. Pero falló en la definición. Primero fue Alfonso Espino, después fue Iván Alonso y más tarde Carlos De Pena. La mala terminación o las buenas intervenciones de Leonardo Burián ahogaron el gol tricolor en los primeros escarceos del juego.

Pero Wanderers, que no encontraba la fluidez característica de sus acciones ofensivas, halló el gol en una pelota quieta. Tiro libre de Albarracin y definición casi en la línea de Santos.

Empezó entonces el descontrol tricolor y si el árbitro Óscar Rojas hubiera hecho honor a su apellido, Arismendi, Polenta o Valdés tendrían que haber terminado expulsados.

La mala puntería de Alonso es llamativa. Autor de 15 goles en 15 partidos del Apertura, ahora no la emboca ni abajo del arco. En el complemento falló de manera inexplicable y es sin dudas otro de los argumentos por los que Nacional anda por allá abajo.

Nacho González y De Pena, figuras y pico en el partido anterior contra Atenas, contra Wanderers mostraron poco. El delantero, que perdió casi todos los mano a mano con Alex Silva, mejoró algo en el tramo final con pelotas bien puestas en el área. El enganche quizá debió permanecer en la cancha cuando entró Gastón Pereiro porque su panorama podía serle útil al equipo.

Pero Gutiérrez amontonó gente de la mitad de cancha hacia adelante con la ilusión de encontrar petróleo. Pereiro, Leandro Barcia, De Pena (luego Gonzalo Bueno), Sebastián Fernández y Alonso fueron contra Burián.

Arias, ni lerdo ni perezoso metió a Matías Quagliotti para bancar la tormenta. Y después a Rodríguez con la intención de descalabrar a la defensa. Lo logró en la última pelota, cuando Reymundez dejó atrás a Valdés y terminó una bien. Antes del segundo tanto bohemio, Pereiro bajó una pelota con el pecho y pifió adentro del área. Cerrá y vamos. Si el futbolista más talentoso del equipo falla de esa manera, poco se puede esperar de un equipo despistado.

 


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