¡Volvió la magia!

Martín Díaz le puso “mago” en broma a Matías Santos, pero al final el volante los convenció a pura clase

"Si lo hubiera soñado no habría salido tan bien”, dice Matías Santos. El 20 de abril de 2014 se rompió los ligamentos de la rodilla en la cancha de Rentistas. El martes, después de una larga y sufrida recuperación, desparramó clase pasando la pelota, quebró la cintura y clavó un golazo por Copa Libertadores. Wanderers está de fiesta. Volvió la magia de Santos.

“El apodo me lo puso en broma Martín Díaz (exzaguero del club que ahora milita en Atlético Rafaela)”, cuenta a El Observador. “Pero después quedó”.

Corría el año 2012 y Alfredo Arias, que ya lo había dirigido en la sub 16 bohemia, lo subió a Primera. Al mes bajó a Cuarta, pero tres meses después dio el salto a Primera.

“Fue el 16 de setiembre de 2012, contra Danubio en Jardines. Entré por Guzmán Pereira y metí un gol tras un desborde del Cangrejo Cabrera”. Y sí. Está tocado por una varita mágica.

Ayer fue su cumpleaños número 21. Sí. Se dio el regalo la noche previa con el gran triunfo ante Palestino.

“Jugamos un partidazo, sobre todo en el primer tiempo, de lo mejor que hemos hecho en la Copa y ante un rival directo que juega muy bien”, explica.

Santos empezó jugando como volante armador por delante del doble 5 en el esquema de Arias. Pero el martes retrocedió para ser uno de los volantes centrales. Cerebral. Exquisito pasador (dio 31 pases y solo erró cuatro contra Palestino), fino y dueño de una gran técnica, su presencia le da a Wanderers lo que Arias quiere: posesión de pelota, control, trancisión de defensa a ataque por abajo, gestación de las ofensivas desde el campo propio.

“Trabajamos mucho en cancha desde hace años con Alfredo que también apoya su trabajo con videos, más que nada como un incentivo. Vimos de Barcelona, de Bayern Múnich, de Newell’s y también de Ajax”, cuenta.

“A lo que apuesta Wanderers no deja de ser un estilo. Hay muchos y todos pueden ser válidos para obtener los triunfos. El tema es que acá, a las ideas no se renuncian y el hincha valora el estilo que en lo personal es el que más me gusta”, expresa con orgullo.

Santos disfruta del fútbol después de meses de sufrimiento. “Me lesioné en una pelota dividida donde un jugador de Rentistas llegó a destiempo y me golpeó en la rodilla. Seguí en la cancha y minutos después quise girar y la rodilla se me fue”.

La recuperación se hizo larga. Lo operaron el 27 de mayo y volvió a jugar en noviembre, unos minutos por la última fecha del pasado Apertura ante Sud América. “Fue como un apoyo moral”, dice.

Volvió a la titularidad en la segunda fecha del Clausura ante River Plate.

La cuna de su talento fue el club de baby fútbol Urreta. De ahí llegó a Wanderers a través del captador de talentos Eduardo Millán. De Quinta a Primera, de la mano de Arias con apenas tres meses de fogueo en la Cuarta.

El Mago está de vuelta con un nuevo repertorio de trucos. Más retrasado en el campo, pero más decisivo en la organización del juego. Con goles claves y muchas ilusiones: “Tenemos que seguir partido a partido en la Copa y estamos esperanzados de poder clasificar”. Como por arte de magia.


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