Volvió el campeón: Chile mostró juego y alma

Chile recuperó el fútbol y el alma: la victoria 7-0 a México lo ratificó entre los candidatos


Cuánto se habló de Chile y su victoria de la Copa América? ¿Y luego, de la salida de Sampaoli en el medio del escándalo del Fifagate por el que caía el expresidente de la federación Sergio Jadue? La llegada del nuevo DT, el argentino Juan Pizzi, y su dificultad para retomar aquella idea casi perfecta de su compatriota. El inicio de la Copa América, una derrota ante Argentina en el debut jugando mal y mostrando la vieja versión de la Roja, la de la endeblez anímica. Una victoria sufrida, en la hora y con penal dudoso ante Bolivia otra entreverada ante Panamá. Dudas y más dudas, y el comentario creciente de que aquel equipazo de 2015 era cosa del pasado..

Y de pronto, lo del sábado: una paliza monumental a México por 7-0, que además de humillar a uno de los grandes favoritos, fue toda una declaración de principios. Chile está de vuelta, en el mejor sentido posible. Apareció el fútbol, pero también las variantes, y sobre todo, el hambre a la hora decisiva.

Aunque suene curioso, Chile no fue la aplanadora que se vio en Chile 2015. Ese equipo que acaparaba la pelota y llegaba por todos lados. Tuvo eso, pero fue una versión evolucionada, porque se adaptó a las características del rival. Así aplicó una excelente presión sobre la mitad de cancha de México, y cuando lo necesitó fue vertical y directo en la posesión, con pases a la espalda de la defensa que generaron infinidad de chance. Y además, mucha efectividad para traducirlo en los 7 goles de esa paliza.

Pero además, Chile ganó la batalla psicológica desde el arranque y logró quebrar a México, al punto que después del 3-0 el partido se terminó. Y así sí se adueñó de la pelota y jugó con el ritmo y la posesión de 2015.

El Tri no quiso absolutamente nada, y Chile tuvo el instinto asesino para nunca aflojar. Eso, de cara a lo que viene, es toda una declaración de intenciones.

Exigido
Todo lo que se le había venido reclamando desde el inicio del torneo lo sacó a relucir en ese encuentro que jugó de forma impecable y perfecta, mientras que México lució manso y no le salió nada. Las pocas veces que el equipo mexicano se atrevió a atacar siempre fue neutralizado. Incluso, el tridente de terror para los rivales que conforman Alexis Sánchez, Eduardo Vargas y Edson Puch eran los primeros defensas del equipo de Juan Antonio Pizzi.

Vargas, insaciable, metió cuatro y de paso se encaramó en la cima de la clasificación de goleadores del certamen con seis dianas y mira por el retrovisor a Lionel Messi, que lleva cuatro.

Chile tomó las riendas desde el pitazo inicial con una idea que le ha funcionado desde hace un tiempo cuando lo dirigía Jorge Sampaoli y a la que le ha dado continuidad Pizzi: salida desde el fondo por abajo, con Arturo Vidal como eje en el medio que sirve de enlace a sus hombres de arriba.

En un partido en que se creía que México iba a poner a prueba a la Roja, fue esta la que sacó a relucir el ramillete de opciones que tiene para imponerse a cualquiera.

Dio una clase de buen fútbol, practicidad y verticalidad que dejó fríos a los once mexicanos que estaban en la cancha del estadio Levi's y a los más de setenta mil espectadores en las gradas.

Vargas y Sánchez encontraron en Puch al mejor socio para conformar un tridente de miedo que acabó de un tajo con el sueño de "América para los mexicanos", la etiqueta del Tri en su cuenta oficial de Twitter.

Puch y Vargas anotaron los dos primeros goles con los que Chile se fue al descanso y nadie se podía imaginar lo que vendría después.

En el segundo tiempo se vio el mejor juego de Chile en mucho tiempo. En diez minutos, marcó tres más y sentenció el encuentro con un sorpresivo 0-5. Después, Vargas remató al Tri con el sexto tanto.

Y cuando restaban escasos instantes para el final apareció nuevamente Puch para finiquitar una jugada iniciada por Sánchez y cerrar el contundente 0-7.

Las únicas malas noticias para los chilenos fueron la amarilla que vio Arturo Vidal y que le impedirá jugar la semifinal el miércoles en Chicago, y la lesión de Marcelo Díaz.

En el Soldier Field lo espera ahora Colombia como su próximo obstáculo en su sueño de volver a levantar la Copa. El campeón está vivo y quiere repetir. ¿Se lo permitirán los de Pekerman?