Volver a la gran vidriera

Solo seis veces en su historia, Uruguay tuvo el privilegio de ser elegido por un campeón del mundo para jugar un amistoso; mañana medirá fuerzas ante la brillante España en Catar

Un campeón del mundo se puede dar el lujo de elegir rivales. Y no a todos les toca esa suerte. Mañana Uruguay se dará ese gusto al enfrentar en Catar a España. Será  la séptima vez que en su historia que se mida ante el ganador vigente de un Mundial.

El desafío está pactado a la hora 16 de Uruguay (21 local) en el Khalifa International Stadium de Doha, capital de Catar.

Hasta la fecha, Uruguay perdió sus seis amistosos de alto riesgo, llevándose, incluso, dos amplias goleadas contra Alemania, en 1992 y 1993.

En otras ocasiones, la celeste se enfrentó ante un campeón por torneos oficiales, como le ocurrió ante Brasil en varias oportunidades y ante Argentina en 1987 y 1989.

El 26 de marzo de 1959 fue la primera vez que a Uruguay –que reinó el mundo en 1930 y 1950– le tocó estar del otro lado del mostrador.

En la Copa América de 1959, disputada en Buenos Aires, enfrentó a Brasil que de la mano de un joven Pelé se había coronado el año anterior en Suecia.

Fue esa la única Copa América que jugó Pelé en su carrera (fue segundo detrás de Argentina) y Brasil derrotó 3-1 a Uruguay con tres tantos de Paulo Valentim, que al año siguiente pasaría de Botafogo a Boca Juniors.

El partido es recordado por la batalla campal que se generó a los 30 minutos, producto de una patada artera de Almir a Alcides “Cacho” Silveira que terminó con dos jugadores expulsados por cada lado. Pelé y Didí le dieron a mansalva a Williams Martínez, único uruguayo que había sido campeón en Maracaná 1950.

En 1965, cuando los brasileños eran bicampeones mundiales, le ganaron 3-0 a los celestes en Belo Horizonte.

Lo mismo hizo Inglaterra, que en 1969 visitó el Centenario imponiéndose 2-1. En el Mundial que organizaron los ingleses en 1966 habían empatado 0-0 en el encuentro inaugural.

Alemania Federal ganó 2-0 en 1977 en su visita al Centenario donde se preparaba para defender en Argentina su título logrado como local en 1974. Los tantos fueron de Heinz Flohe y Hanzi Müller ante un Uruguay donde jugó Juan Ramón Carrasco. 

Contra la Argentina de Diego Maradona, Uruguay tuvo mejor suerte en la Copa América de 1987, con el gol de Antonio Alzamendi, y en la de 1989 con una memorable actuación de Ruben Sosa.

El poderío europeo, que Uruguay tanto sufrió décadas atrás, se puso de manifiesto con dos amistosos disputados ante la Alemania campeona en Italia 1990.

En 1992, fue paliza en el Centenario con goles de Guido Buchwald, Andreas Möller, Thomas Hässler y Jürgen Klinsmann descontando para los dirigidos por Luis Cubilla Michael Zorc en contra.

La revancha se pactó para 1993 después de que Uruguay quedadara eliminado en un traumático proceso del Mundial de Estados Unidos 1994.

Para cumplir con el compromiso se armó una selección de apuro encomendada a Roberto Fleitas y se incluyó a Jacinto Cabrera quien estaba pintando su casa cuando recibió la convocatoria.

Cabrera fue titular y Uruguay hizo un papelón: 0-5 con tantos de Buchwald, Möller (dos), Karl-Heinz Riedle y Ulf Kirsten.

Vale la pena recordar a ese equipo uruguayo: Óscar Ferro, José González (Ricardo Bitancort), Fernando Kanapkis, Paolo Montero, Luis María Romero; Gustavo Poyet, Santiago Ostolaza, Juan Ferreri, Julio Rodríguez; Cabrera (Julio Albino) y Ricardo Dos Santos (Osvaldo Canobbio).

El último amistoso ante un campeón mundial fue en octubre de 1995 ante Brasil, en Salvador, pero aquel partido fue la revancha de la Copa América ganada por Uruguay tres meses antes. Habrá que ver qué pasa con España.  


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