Volver a empezar

Uruguay perdió un invicto de 18 partidos y hacía tres años y tres meses que no recibía una goleada de cuatro goles

Un día tenía que pasar... Esto es fútbol. No se gana toda la vida. Esta historia se construye con triunfos, derrotas y empates. Genera pena porque se perdió un largo invicto de 18 compromisos sin conocer la derrota. Acaso porque se venía con el dulce sabor de boca de ocupar los primeros lugares del ranking de la FIFA. Tal vez porque el proceso es exitoso y porque un triunfo dejaba al equipo en el primer lugar de la tabla de posiciones de las Eliminatorias.

Cada uno realizará su composición de lugar y tendrá claros los motivos del dolor de la derrota padecida ante Colombia en el infierno de Barranquilla.

La caída del viernes fue la peor desde que Tabárez está al frente del equipo uruguayo. Jamás sus dirigidos fueron tan superados por un rival, como ocurrió en la tarde colombiana.

A nivel estadístico los fríos números marcarán que se llevaban tres años y tres meses sin perder por cuatro goles.

La última vez había ocurrido contra Brasil en el Centenario, aquella fatídica tarde donde el golero Sebastián Viera se comió un gol insólito. Fue el 6 de junio de 2009 en el marco de la serie clasificatoria para el Mundial de Sudáfrica 2010.

Pasaron 39 partidos para que el equipo celeste volviera a perder por cuatro tantos.

Pero al margen del invicto de 18 partidos, de los tres años sin perder mal, en Barranquilla se sintió algo más.

El equipo terminó deshilachado: los delanteros no contaron con opciones de gol y en el mediocampo no hubo reacción. El baile terminó lastimando.

Ahí radica la principal preocupación. Por saber cómo hará el cuerpo técnico para levantar al equipo de esta situación.

Seguramente Tabárez recurrirá al libreto que aplicó a lo largo de todo el pasado proceso clasificatorio anterior.

¿En qué consiste? Sencillo: el velorio se realiza en las primeras horas en el hotel donde están alojados, en el viaje de regreso o en su defecto en la concentración del Complejo Uruguay Celeste.

Cada jugador opta por su forma de pasar el mal momento. Algunos no salen de su habitación, otros ni siquiera se presentan a comer, un grupo se puede juntar y algunos prefieren la soledad y el silencio.

Pero a partir de mañana el partido con Colombia, como lo define el propio entrenador, “queda enterrado”. Y quiere mente fresca para pensar en lo que viene.

Desde hoy en el horizonte de Uruguay aparece Ecuador. Una selección que venció a Bolivia y que llega con puntaje perfecto en su feudo del Atahualpa de Quito. No es un detalle menor: cada vez que ganó todos los puntos de local, clasificó.

Será otro de los duros rivales que se cruzan en el camino celeste, como todos. Quien pensó que esta historia de las eliminatorias sería un paseo, se equivocó. Sufrimiento y golpes duros como el del viernes están a la vuelta de la esquina.

Para el encuentro del martes contra los ecuatorianos Tabárez volverá a contar con el hombre más influyente de la ofensiva del equipo: Luis Alberto Suárez.

El goleador regresa luego de cumplir la sanción por acumulación de amarillas. Tabárez contará con todo el plantel y tendrá un par de días para planificar una nueva táctica, ahora como local y con la obligación de ganar.

Uruguay perdió un invicto de 18 partidos. Luego de tres años  y tres meses el equipo cayó por cuatro goles. Nunca lo habían bailado como el viernes, deshilachado y sin reacción. Un día tenía que pasar...  es hora de volver a empezar.


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