¿Vivir en la altura puede ser más beneficioso que doparse?

investigan si Vivir en la altura y bajar a entrenar al llano tiene un efecto similar al doping en la producción de glóbulos rojos
El ciclismo está contra las cuerdas desde hace años con las sospechas de dopaje. El atletismo sufrió una bomba en las últimas horas, con acusaciones a gran escala. Hace poco también le había ocurrido a la natación. Las entidades tratan de combatir la trampa, pero la ciencia de la trampa es cada vez más sofisticada y va un paso adelante, en tiempo y recursos.

Por ese motivo, un grupo de investigadores estudia por estos días en el Mont Blanc si la producción natural de glóbulos rojos cuando se vive en altitud tiene efectos similares para los deportistas que la ingesta de sustancias dopantes que producen el mismo efecto, como la EPO.

Durante un mes once esquiadores de fondo noruegos, entre 18 y 25 años, pasan gran parte de sus días a 2.200 metros de altitud, en un refugio del Plan de l'Aiguille, en Chamonix.

La jornada de estos atletas de alto nivel viene marcada por sus desplazamientos en teleférico. Por la mañana, descienden al valle para seguir con su plan de entrenamiento intenso, alternando esquí sobre ruedas, carreras, musculación, un poco de bicicleta de montaña y natación.

A primera hora de la tarde, los deportistas regresan al refugio, donde pasan el resto del día y de la noche. O sea: viven en la altura, pero entrenan en el llano.

A esta altitud, la cantidad de oxígeno es un 20% inferior a la que existe a nivel del mar, como bien saben los equipos de fútbol que han sufrido en La Paz o Quito desde hace muchos años.

"Mi pulso es mucho más elevado y siento que me falta el aliento", asegura Eirik Sømen, de 18 años, uno de los participantes.

Al término de este mes de entrenamiento; Tonje, Eirik, Ola y el resto de compañeros regresarán a Lillehammer (Noruega), donde se someterán a una serie de pruebas para medir su rendimiento deportivo, el volumen de glóbulos rojos en la sangre, su consumo máximo de oxígeno, etc. El experimento busca "certificar que el rendimiento en pruebas de fondo aumenta" cuando se vive en altitud y se entrena en el llano, explica Paul Robach, profesor e investigador de la Escuela Nacional de Esquí y de Alpinismo (ENSA por sus siglas en francés) de Chamonix.

"Cuando se vive en altitud, hay menos oxígeno. El cuerpo responde fabricando más glóbulos rojos. Y en el deporte, cuantos más glóbulos rojos tengas, mejor: se corre más rápido un maratón y se resiste mejor" (el esfuerzo).

Tema de debate
El interés de los atletas por la altitud se originó a partir de los Juegos Olímpicos de México en 1968, celebrados a 2.250 metros sobre el nivel del mar, y que se caracterizaron por los malos resultados en las pruebas de fondo, mientras que se batieron récords en las pruebas de velocidad y en el salto de longitud.

Desde entonces, la influencia de la altitud en resultados deportivos "es un tema de debate: existe literatura un poco confusa al respecto y estudios no siempre bien controlados", explica Robach.

"Los datos no son tan 'limpios' como desearíamos para este tipo de estudios y por eso queremos volver a hacerlo", destaca Carsten Lundby, profesor de la Universidad de Zúrich, que participa en el experimento de Chamonix.

Grupo de control
Para asegurarse la validez científica de los resultados, un "grupo control" de nueve deportistas que viven en el valle también están sometidos al mismo entrenamiento y pruebas médicas que los atletas que duermen en el refugio.

Falta saber si los resultados de los dos grupos serán diferentes tras este mes. La cuestión es primordial porque "el entrenamiento en altitud es una alternativa al dopaje: interesa a muchos atletas", asegura Paul Robach.

Un estudio precedente realizado con cámaras hipóxicas (con baja concentración de oxígeno) en el Centro Nacional de Esquí Nórdico de Prémanon (centro este de Francia)) no reveló efectos notables en el rendimiento deportivo de ciclistas. Una de las explicaciones puede venir del hecho de que los atletas de alto nivel "están saturados en todo: se entrenan todos los días desde muchos años antes y ya tienen muchos glóbulos rojos", explica Paul Robach.

Pero con los nuevos instrumentos de medición, "se puede detectar ahora un cambio de sólo el 1% en la cantidad de glóbulos rojos", asegura Carsten Lundby.

"Me sorprendería que encontrásemos una influencia importante (de la vida en altitud), pero ya lo veremos", añade, y asegura que espera presentar los resultados en el primer semestre de 2016. (En base a AFP)