Viviendo del pelotazo

La ausencia de gestión de juego y asistencias incidieron en el mal rendimiento del Matador
La Copa América de Chile será para Edinson Cavani un torneo para el olvido. Jugó cuatro partidos, no anotó, terminó expulsado por reaccionar ante una provocación y no pudo convertirse en el líder futbolístico de un equipo sancionado por no contar con Luis Suárez.

¿Pero es Cavani el responsable del mal torneo que tuvo la selección de Uruguay? No. Al delantero de Paris Saint-Germain le llegó muy poco juego, fue abastecido poco y mal y no tuvo socios como para poder desnivelar con su poder goleador.

Es cierto. De los siete remates al arco que intentó en el torneo, en solo uno le embocó a los tres palos. Pero, ¿qué nivel de asistencias tuvo en cada intentos Muy pobre. A tono con el fútbol en ofensiva que practicó Uruguay en el certamen.

El único que logró meterle dos asistencias decentes de gol fue Maximiliano Pereira.

Una en el primer tiempo ante Jamaica, tras un pase al vacío de Nicolás Lodeiro, y otra ante Paraguay, en el segundo tiempo, con un centro al primer palo.

Cavani no las definió bien. En la primera acomodó el cuerpo tirándose atrás y se le fue afuera. En la segunda ganó la posición con escaso ángulo para definir y su cabezazo se fue desviado.

En las demás ocasiones de gol de que dispuso se las tuvo que rebuscar: jugadas sucias, rebotes, pelotazos largos...

Y tener a Cavani como referente de los envíos largos no es lo mismo que tenerlo a Suárez.

Porque este último se siente muy cómodo aguantando defensas y transformando ladrillazos en castillos. Sabe girar en el momento justo y su corpulencia suele complicar a los defensores aún en situaciones desventajosas.

Cavani es un jugador que marca con su constante despliegue y movilidad los mejores espacios vacíos para ser habilitado.

Pero claro, una cosa es hacerlo en PSG donde hay asistentes de la calidad de Marco Verratti o Javier Pastore, y otra hacerlo en Uruguay donde la falta de tenencia obliga a saltear líneas en forma continua apelando a tirar pelotazos largos.

Cavani siempre compensa esa falta activa de participación en el juego con un despliegue impresionante por toda la cancha. Es el primer defensor del equipo y el que más se ofrece para aparecer por todo el terreno como colaborador en la recuperación.

Por eso, en los cuatro partidos dejó mucho rastro en campo propio, generalmente por el sector izquierdo, aquel en el que Tabárez lo hizo volantear mucho tiempo desde el Mundial de Sudáfrica 2010.

De todos los pelotazos que le tiraron en la Copa, Cavani intentó sacarle jugo a dos. Contra Jamaica, fue Muslera el que lo encontró por la banda derecha. El salteño cuerpeó con su marcador, Kemar Lawrence, y ganó. Se metió en diagonal al área, encaró y pateó. Pero el zaguero Westley Morgan lo trabó justo.

Contra Argentina, Josema Giménez le tiró un bombazo a espaldas de Ezequiel Garay y Marcos Rojo. Cavani ganó en potencia pero llegó tan exigido que su remate se perdió afuera sobre el primer palo. No la pudo cruzar.

¿Qué más? Un tiro al arco de Rolan que salió débil y lo encontró en el centro del área ante los paraguayos. Giró y definió de puntín. Apenas afuera. Un lateral de Maxi Pereira que peinó un zaguero guaraní. Otra vez definió tirándose hacia atrás para agarrar más de lleno al balón. Salvó Justo Villar en la única que definió cerca de los tres palos del equipo rival.

"Todos esperábamos algo diferente, algo lindo. Después del partido con Chile quedó un sabor amargo. Pero con el paso de las horas me enfoqué en mi familia", le dijo ayer a canal 4.

Sobre la provocación del chileno Gonzalo Jara, que le metió un dedo en el trasero generando su provocación y expulsión, dijo: "Son cosas del fútbol que se interpretan de muchas maneras. Pero no es tiempo de sacar conclusiones sobre eso ahora".

Los goles de Cavani son esperados ahora en las Eliminatorias para el Mundial de 2018.

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