Vilas: “Cuevas es como McEnroe, mueve la pelota”

Guillermo Vilas, el mejor tenista argentino de la historia, habló con El Observador sobre cómo el tenis actual y sobre su sueño de ser capitán de Copa Davis

¿Cómo ve el tenis de hoy?
Siempre miré tenis. Y cuando lo miro saco cosas. A veces voy puntualmente a un partido cuando hay un jugador nuevo, o una empuñadora diferente a la que conozco. Cuando veo algo raro trato de prestar atención a cómo aplican las cosas.

¿Le divierte el tenis actual?
Me gusta ver las soluciones a los problemas. Últimamente las pelotas están más pesadas, difíciles de manejar. Estuve trabajando eso con las raquetas, para ver como una pelota lenta pueda ser más atlética cuando le pegás, con qué tipo de efecto. Estuve estudiando eso hace un mes. Conseguí una pelota veloz y que no se mueva.

Albert Costa dijo hace poco que si el tenis se vuelve 15% más rápido será muy aburrido. ¿Coincide?
Últimamente fui a ver la serie de Copa Davis entre Argentina y Brasil, y hubo momentos que la verdad no sentía nada. Hay cosas que podés mirar y podes decir ‘uau, como hizo eso’. Pero esto era un ir y venir. A veces utilizan la velocidad y no saben por qué. Cuando la gente no sabe qué hacer, hacen cualquier cosa. Uno tiene que entender la velocidad del rival y aplicarlo para derrotarlo. A veces veo que no hay soluciones, son idas y venidas muy rápidas. Hay muchos que te das cuenta que en el momento lo están sufriendo, que sólo están golpeando la pelota.

¿Se juega sólo a pegarle fuerte?
A veces es una buena solución, pero a veces es la catástrofe de un jugador, porque pega de una forma que puede traer lesiones. Si para ganarle a uno tenés que pegarle más fuerte va a terminar en un problema físico. Hay que cuidar mucho el cuerpo porque es uno solo.

¿Cuál es la mayor diferencia respecto al tenis de su época?
En mi época las pelotas eran más livianas, y por eso uno podía darle diferentes efectos y todos funcionaban. Simplemente había que aplicarlos bien. El espectador no veía una lucha sino un trabajo de inteligencia para ganar los partidos. Eso a la gente le encantaba, porque veía trabajar el cerebro del jugador que quería ganar un torneo. Y se encuentra que todos están preparados para ver cómo va a salir el jugador del problema. Eso era lo interesante. Hoy no es interesante ver un partido, por eso la gente se acerca a ver cuando hay un match point. Se perdió todo lo anterior. Está bien ver ganar pero más importante es poder aplicar elementos que van a dar a ese jugador una ventaja que el otero tiene.

¿Tiene ganas de involucrarse más para aconsejar a jugadores en el circuito?
Ya lo estuve haciendo ahora, recién está empezando pero viene bien. Pero el trabajo es el del jugador, no del que ve. El tenis siempre fue misterioso. Gana el que sabe terminar. Cuando ves jugadores que pegan fuerte no ves un fin. Están esperando que termine el punto. Los jugadores inteligentes tienen ideas de qué deberían hacer para ganar. Eso es lo lindo. Cuando la gente simplemente ve todo como una postal, se va con nada.

¿Qué le parecen los cambios que se hablan para hacer más entretenido el tenis, como jugar a un solo saque y acortar el número de games de un set?
La gente cuando está aburrida va y habla de lo primero que se le ocurre. Cuando ves un jugador que trata de aplicar algo nuevo hay que ir corriendo a verlo, ahí están los cambios. De todos modos, las reglas del tenis tendrían que lograr que el jugador no termine siendo un robot. No le hace bien. Uno quiere algo sano y perdurable en el tiempo. Y que entendamos lo que estamos haciendo. Hay muchos coaches que dicen ‘yo se lo que te falta’. Entonces hacelo. Es fácil decirlo, pero a veces es una estupidez. Hace falta más coaches, pero coaches de la cabeza del que juega, no el que dice que tal tenía el mejor revés a la carrera. Tiene que ser algo que al jugador le sirva.

En mi época  el espectador no veía una lucha sino un trabajo de inteligencia para ganar los partidos. Hoy no es interesante ver un partido, por eso la gente se acerca a ver cuando hay un match point

¿Cómo ve a Pablo Cuevas?
Yo lo vi jugar y entrené con él varias veces. Tiene una calidad muy grande, sabe mover la pelota. Es como Mcenroe, no solo le pega. Con un cambio de muñeca cambia la dirección de la pelota sin esfuerzo. Creo que los jugadores que trabajan para mejorar hacen que el tenis siga subiendo. Pero no creo que un jugador que solo le pega logre nada nuevo.
Cuevas le puede pegar fuerte, bajito, suave. La acaricia. Por eso él pudo volver. Como McEnroe y Girulaitis: entra a la cancha y piensa ‘cómo puedo ganar este partido’. Otros piensan ‘ojalá pueda ganarlo’.

Sigue con ganas de ser capitán de Argentina en la Davis?
La Copa Davis es de las federaciones, y se lo pueden dar a quien quiera. Hay federaciones que tiene gente coherente y otras que tienen sistemas. Los sistemas no los podés romper porque el que lo hizo se va a enojar. Nosotros somos jugadores y lo que nos gusta es la libertad, y concretar algunas de las cosas que pensamos desde chiquitos, armarlas y verlas con vida.

¿Eso es lo que impide que el mejor jugador de la historia argentina haya sido capitán?
Puede ser. Cosas como la Davis tienen un equipo de gente y hay alguien que los puso. Uno depende de eso. Por eso a nosotros los nos gustan los Grand Slam, porque no dependemos de nada. Los jugadores son dueños de lo que hacen. En la Davis no.

¿Por qué Argentina no ha podido ganar la Davis con los enormes jugadores que tuvo, especialmente con “La Legión”?
Porque siempre hubo alguien que metió la pata adelante. Es muy fácil de entender. Siempre alguien sacó a quien tenía que estar, cada vez pasó algo. Alguien se metió, a alguien no sacaron. Todo el mundo tiene una explicación a por qué hizo tal o cual cosa, pero la respuesta de los tenistas está en la copa, si la tenés o no. Si no la tenés es porque no tuviste razón.

¿Se tiene fe para cambiar eso si lo llaman?
A mí nunca me dieron la oportunidad. Pero a Borg tampoco, a Laver tampoco. No soy el único. Hay una gran cantidad de grandes que no pudieron.  Es la típica cosa que te dicen: ¿Sabés por qué te hice eso? Porque puedo. Y contra eso no se puede.


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