¡Vengan a Jardines!

Por primera vez en su etapa como entrenador Carrasco enfrentará a los grandes aprovechando la localía de jugar en su cancha, situación que no pudo vivir en Fénix y River Plate

Hay una situación que Juan Ramón Carrasco jamás vivió. Su carrera está marcada por los viajes al Centenario. Ahí donde los grandes tienen todo a favor. El camarín local, el línea de su lado, el empuje de la gente y las referencias de una cancha que conocen a la perfección. Por eso les incomoda salir. Las circunstancias marcaron que la carrera de Carrasco se construyera en equipo chicos que no están en condiciones de recibir a los grandes en sus escenarios.

Comunes fueron las imágenes de un Juan Ramón encarando a las cámaras de televisión, tomando el micrófono o encarando a un línea por algún error.

Y si bien en su etapa en Rocha jugó como local en el estadio Mario Sobrero. La situación fue totalmente diferente. Es que en aquella oportunidad JR estaba adentro de la cancha. Ocurrió en aquella inédita experiencia de ser técnico y jugador. No es la misma atención cuando se juega y se dirige que cuando se está a pleno conduciendo a un equipo.

Por eso el domingo será especial para Carrasco. Jardines no es una cancha más. Jardines le duele a los grandes. Es una piedra en el zapato. Los números son elocuentes: de 2000 a la fecha es el escenario donde dejaron más puntos.

Y Carrasco tendrá su primer oportunidad de ser local en la cancha que le corresponde. Sin ventajas. El técnico rival va al otro lado. Al lado de JR estará el línea y toda la platea danubiana. Queda claro que ésta cuestión es futbolística, pero hay cosas que también pesan en el fútbol.

Al margen de esta primera experiencia de JR vale preguntarse cómo le fue cuando jugó contra los grandes.

Sus números, y siempre jugando en el Centenario vale remarcarlo, fueron de menos a más.

Es que cuando vivió la etapa de técnico-jugador en Rocha no le fue bien. Jugó tres partidos contra cada uno de los grandes de los cuales apenas ganó uno. Fue en el torneo Clasificatorio de 2001 ante Peñarol 3-2.

Luego pasó a Fénix donde logró sacar la misma cantidad de puntos pero sin triunfos, es decir, producto de tres empates.

Hasta que llegó la experiencia en River Plate donde conformó una verdadera maquinita de jugar al fútbol.

Y ahí cambiaron los números porque aquel equipo del Prado complicó siempre a Nacional y Peñarol.

De hecho contra los tricolores Carrasco tiene números positivos en su etapa en la darsena. (Ver cuadro)

En la mente de los hinchas quedará grabado que los grandes solieron darle vuelta resultados a sus equipos, pero poco recuerdan lo mal que la pasaron.

La del fin de semana será una situación especial. Es que Carrasco vive una rivalidad especial contra Peñarol. El hecho de ser bolso declarado lo pone en el blanco de los hinchas.

Cuando le tocó dirigir a los tricolores estuvo al frente del equipo en dos clásicos.

El primero lo empataron 0 a 0 y el segundo fue victoria de los albos por 1 a 0.

Pero al margen de la fría estadística hay algo que no se puede discutir.

Y es que, al margen de la posición que ocupen en la tabla y las diferencias que puedan existir a nivel de planteles, los equipos de Carrasco siempre se plantaron ante los grandes. Jamás se escondieron o jugaron con temor.


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