Vázquez y su ausencia de antecedentes para negociar

Siempre que estuvo al mando tuvo respaldo legislativo

Con cuatro campañas electorales sobre sus espaldas (una municipal y tres nacionales), Tabaré Vázquez enfrentará en 2014 por segunda vez la instancia de balotaje, sistema que inauguró en 1999 luego de la reforma electoral de 1996. Además de una revancha bajo esa modalidad, el dirigente busca transformarse en el primer presidente electo dos veces por un partido político autodefinido de izquierda.

En 1999, el Frente Amplio (FA) fue primera fuerza en las parlamentarias con el 40% de los votos, pero Vázquez perdió en el mano a mano contra el colorado Jorge Batlle, quien obtuvo el 54% de las adhesiones y luego conformó un gobierno de coalición con el Partido Nacional (PN). Hoy, la crisis socioeconómica desatada durante esa administración es uno de los principales caballos de batalla electorales del oficialismo.

En tanto, en las elecciones de 2004, cuando fue electo, Vázquez se impuso en primera vuelta, lo que también dio al FA el gobierno con mayorías parlamentarias.

A priori, en caso de ser electo en los presentes comicios, el dirigente podía, eventualmente, enfrentar un mapa político al que no siempre estuvo acostumbrado. Es que cuando fue gobernante, tanto municipal como nacional, tuvo respaldo de mayorías legislativas para aplicar su programa de gobierno y no necesitó negociar con los opositores.

No obstante, al cierre de esta edición, el FA tenía 49 diputados seguros, y estaba cerca de obtener la mayoría parlamentaria.

De hecho, en el FA estimaban que sería posible alcanzarla.En tanto fuentes del comando del FA aseguraron que negociarán con el Partido Independiente (PI) “proyecto a proyecto” (ver página 8).

El escenario político proyectado a partir del 1º de marzo de 2015 obligará a Vázquez, en caso de ser electo, a negociar con la oposición para viabilizar la aprobación de proyectos en el Parlamento. Eso lo ratificó ayer de noche. Además, durante la campaña, Vázquez advirtió la existencia de dos modelos contrapuestos.

Aunque el FA asegura que no negociará programa antes del balotaje, sí buscará acuerdos puntuales en el Parlamento o una negociación más amplia, que incluya cargos de gobierno para los eventuales aliados.

Pero, además, Vázquez tiene la amenaza de un frente interno.

Tras estar fuera de la política luego de dejar la Presidencia, su figura deberá imponerse a sectores del FA que ya le han puesto trabas en el pasado. Además del surgimiento de los grupos nucleados alrededor de la senadora Constanza Moreira, Vázquez ya tuvo los primeros cruces con el actual presidente y eventual senador por el Espacio 609, José Mujica.

En particular, los dos máximos referentes de la coalición de izquierdas se enfrentaron por la ley que regularizó el consumo de marihuana y permitió su venta en farmacias. Mujica también salió al cruce de las declaraciones del candidato al semanario Búsqueda cuando sostuvo que en la presente administración hubo dos equipos económicos. El presidente reivindicó en declaraciones a Búsqueda la existencias de “libre pensadores” en el FA. “Soy presidente y no un rey”, dijo. A Vázquez en la interna del FA se lo ha acusado de autoritario en el pasado. Los líderes también se habían cruzado en la campaña anterior, con Vázquez como presidente y Mujica de candidato. Vázquez declaró en un viaje a Estados Unidos que Mujica decía “estupideces”, tras las críticas del tupamaro al vazquismo en el libro Pepe coloquios, de Alfredo García. (Producción: Gonzalo Charquero) 


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