Vairo y los nuevos desafíos de la FUBB

Luego de 14 años, Ney Castillo dejó la presidencia de la FUBB y Ricardo Vairo tomó las riendas con el nuevo sistema FIBA en la mira
En 2002, cuando Ney Castillo asumió la presidencia de la Federación Uruguaya de Básquetbol, abrió la puerta sin saber en su totalidad el nivel de caos que encontraría.

Castillo asumió una federación al borde de la quiebra, sin patrocinadores y con árbitros en conflicto.
El camino fue duro, pero 14 años después dejó una federación ordenada en lo económico, una Liga que tiene peso propio y una selección con aires de cambio.

El gran debe fueron los títulos y las constantes renuncias que sufrió una selección que parecía quedar en segundo plano.

Sin embargo la llegada de Marcelo Signorelli trajo orden, planificación y una clara intención de reforzar el sentido de pertenencia.

Esa federación es la que hereda Ricardo Vairo, quien se transformó en el sucesor de Castillo.

Respaldo y desafíos

"Es un orgullo sentir que la mayoría de los clubes me apoyaron, estuve trabajando cuatro años como presidente de la Liga Uruguaya y eso lleva a un desgaste natural por las discrepancias que hay. Habla muy bien del trabajo que pudimos desarrollar y también de los clubes, porque de 14 que votaron me apoyaron 13", dijo Vairo a Referí, luego de una semana que lo tuvo como protagonista de varias reuniones en la FUBB.

Vairo accedió a la presidencia con el apoyo de 13 clubes de Liga Uruguaya sobre 14 votos, 10 de la Liga Uruguaya de Ascenso sobre 13 y 11 de la Divisional Tercera de Ascenso y del Interior sobre 14.
Además se votó la memoria y balance de la FUBB, donde quedó de manifiesto la situación económica de la entidad, que fue aprobada por 39 de 41 clubes ya que Tabaré y Larrañaga decidieron no votar por la positiva.

Consultado sobre la salida de Ney Castillo, el nuevo presidente agregó: "Ney debe estar procesando la salida todavía, porque son 14 años al frente de la federación. La FUBB la siento parte de mi casa y apenas estuve cinco años, me imagino lo que fue para él que estuvo casi el triple de tiempo".

A la hora de hablar de los nuevos objetivos de la FUBB, Vairo explicó que hay puntos claves a desarrollar: "Hay ejes sobre los cuales vamos a trabajar. Tecnificar la federación con la capacitación de gente que trabaja con nosotros y automatizar procesos porque queremos que la FUBB tenga un software de gestión con los clubes para que las fichas se generen por tablets y directamente al servidor de la federación. Además el tema de la masificación del básquetbol es un tema clave. Tenemos que tener un proyecto que ingrese a las escuelas y los liceos, estamos quedando muy por afuera y eso se va a notar. Hay herramientas como para empezar a trabajar. Tenemos que organizar el nuevo proyecto deportivo. La selección va a jugar muchas veces al año y hay que tener un cuerpo técnico estable".

El nuevo sistema FIBA

Cuando Marcelo Signorelli asumió como DT de la selección, dijo a Referí que su contrato sería por seis meses hasta las elecciones.

Vairo confirmó esa información y dijo que una vez que logre reunirse con sus neutrales se pondrá sobre la mesa el proyecto presentado por Signorelli, que es a cuatro años de planificación.

De todas formas Vairo formó parte de la elección del DT y su opinión es que Signorelli siga. De cara al Mundial de Básquetbol de 2019, la FIBA confirmó cambios en el sistema de clasificación y el número de equipos con respecto al mundial de España. Se pasará de 24 a 32 selecciones, el mismo número que en el fútbol y habrá un cambio de formato clasificatorio.

Los 32 equipos que disputarán el Mundial se repartirán en las siguientes plazas: 12 de Europa, 7 de América, 7 de Oceanía/Asia, 5 de África y China, por ser anfitrión.

América tendrá una División A, integrada por 16 equipos y una B con un mínimo de ocho equipos y un máximo de 16. Para la primera división se clasificarán los primeros cinco equipos del Sudamericano, los cinco primeros del Centrobasket más Estados Unidos y Canadá por América del Norte, más cuatro equipos que saldrán del reclasificatorio de 2017.

El Mundial clasificará de forma automática a los dos mejores equipos a los Juegos Olímpicos de 2020 y habrá cuatro torneos más para completar los participantes.

Además a partir de 2021 comenzará a disputarse la Copa América FIBA con cuatro grupos de cuatro equipos.

Eso significa que Uruguay, con este nuevo formato, jugará partidos de local y visitante, pero deberá viajar más y en diferentes partes del año, lo que genera un gasto extra para la federación.

Sin embargo, Vairo lo visualiza como una posibilidad de ingresos y un modelo de negocios a desarrollar, ya que desde 2003 el público local no puede ver a la selección en casa: "Para que un deporte sea exitoso el principal torneo tiene que ser de la selección y nuestro principal producto es la Liga Uruguaya, ya que generar pertenencia con la selección es muy difícil porque hace muchos años que no juega de local. Ahora vamos a tener varios partidos de local, podemos generar identidad con el público y generar ingresos genuinos. Vamos a tener que diseñar un nuevo plan económico para poder competir, eso es seguro, pero hay dos formas de verlo: el negativo o el positivo. Yo prefiero quedarme con la lectura de que esto nos brinda una nueva oportunidad de negocios".