Usain Bolt y su banda

Jamaica ganó la posta 4x100 metros con récord mundial y ahora ya no solo Bolt, también Blake, Carter y Frater, hicieron disfrutar al público de casi 37” a puro vértigo

Ahora son los cuatro fantásticos de la velocidad. Ya no está solo Usain Bolt en el unipersonal que tan bien desarrolla sobre la pista y que hace delirar a multitudes. Yohan Blake -que anda a las sombras del más rápido de la historia del atletismo, de lo contrario sería el mejor-, Nesta Carter y Michael Frater, se suman a la fiesta. Y potencial el vértigo. Es una fiesta el estadio olímpico, que otra vez luce colmado.

Esta vez las cámaras no van sobre Bolt porque el más rápido del planeta no abre la carrera sino que la cierra, el público disfruta de la previa, sigue con el ritual del silencio previo a la largada y la explosión apenas salen de los partidores. Las 80 mil almas de siempre están ahí.

Carter corre los primeros 100 metros para el equipo jamaiquino, que se sabe ganador, aunque tanta calidad sobre la pista potencia a los rivales y los lleva a desplegar en la pista la mejor expresión de su velocidad. Por esa razón Estados Unidos no le va en zaga.

Los segundos 200 metros son de Frater, los terceros de Blake y cierra, otra vez, Bolt con una formidable carrera, aunque Ryan Bailey, le quiso pelear el primer lugar. Obviamente hasta que el jamaiquino aceleró y se terminó cualquier ilusión estadounidense de colgarse el oro.

Fue otra carrera memorable. Por lo de los caribeños, que bajaron los 37 segundos y establecieron con 36”84 una nueva marca olímpica y mundial y retuvieron la medalla de oro que ya habían ganado en Beijing 2008, en otra demostración superlativa de vértigo sobre la pista.

Si habrá sido meritoria la carrera que hizo Estados Unidos, que igualó la mejor marca mundial hasta la final de ayer, pero fue superado por el talento de un equipo jamaiquino que ingresará en la historia por actuaciones individuales y rendimientos en equipo que los ubican en un sitial de privilegio.

El cuarteto integrado por Trell Kimmons, Justin Gatlin, Tyson Gay y Bailey paró el reloj en 37”04 y estableció un nuevo récord nacional, y le peleó a los más veloces del planeta la medalla de oro.

Después ingresaron el resto de los mortales, ya bastante más lejos de los súper veloces. Canadá, tercero, fue descalificado, y el bronce le correspondió a Trinidad y Tobago que pasó a más de un segundo de los jamaiquinos. Pero del tercer al séptimo cruzaron la meta debajo de los 38 segundos, que comparados con el tiempo de Jamaica y Estados Unidos parece un demérito.

Para Bolt fue la sexta medalla de oro en dos Juegos Olímpicos, porque retuvo su reinado en forma individual en los 100 m, 200 m y con el equipo 4x100 m.

Son las 21.50 en Londres y nadie se mueve de su butaca a la espera de la premiación de la prueba de 4x100 metros, la última de la velocidad extrema en la pista en Londres 2012. El público parece querer que este momento mágico que vive otra vez no termine más.

Se procede a la premiación y llega la hora de la despedida. Entonces, como al artista en el escenario, al grito de “Usain Bolt”, le piden algo. Y Bolt les regala morisquetas frente a la cámara y cierra su recorrido por Londres 2012 pidiéndole al público realizar la ola en el estadio olímpico. Hace el primer intento y falla, entonces va de nuevo, marca el comienzo y allá arranca la ola que termina en el mismo lugar que lo inició. Aplaude, saluda y se va.

Se acaba el show. Se terminan las pruebas en la pista, ya no habrá velocidad extrema ni vértigo al más alto nivel hasta dentro de cuatro años en Río 2016. Ahora solo queda el maratón de hoy. De todas formas, el público de Londres podrá decir con orgullo que fue testigo de las hazañas más grandes de la historia del atletismo y que en su pista del estadio olímpico vieron correr a una de las leyendas, a Bolt y su banda. ¡Qué más pueden pedir!


Fuente: Enviado a Londres

Populares de la sección

Acerca del autor

Comentarios