Uruguay tuvo un cambio de postura

Los celestes fueron más ofensivos, pero carecieron de contundencia y lo pagaron con un empate

Enviado a Chile

No hubo inventos, no se vieron posturas distintas a las tradicionales en el esquema táctico de Uruguay. Es claro que el Maestro Tabárez planificó un encuentro de una manera y después son los jugadores quienes lo pueden llevar a cabo bien o mal.

Uruguay se plantó en la cancha de manera muy similar a la del debut contra Jamaica, pero con nombres diferentes y también con otra postura a la hora de manejar la pelota.

La primera diferencia se vio en la zaga central. Ausente el capitán Diego Godín por suspensión, jugó Sebastián Coates. Este lo hizo por derecha, por lo que José María Giménez, –quien hasta ahora venía jugando en esa posición– lo hizo en la izquierda.

En la mitad de la cancha hubo un claro doble 5 con el Tata Álvaro González por derecha y Egidio Arévalo Ríos por izquierda.

Esta vez, Carlos Sánchez, quien volvió a la titularidad, jugó prácticamente en la misma ubicación que lo hace en su club, River Plate de Argentina.

Sánchez rindió mejor que en el debut, fue mucho más incisivo, llegó con mucho más criterio al área de enfrente y metió –de córner– el pase gol para la notable intervención de Josema Giménez de cabeza, quien le sacó medio cuerpo al experimentado Paulo Da Silva.

Uruguay empezó a los empujones, pero de a poco, se fue adueñando de las acciones del cotejo ante Paraguay.

Tomó la posta por la punta derecha de su ataque con un trío que fue fundamental en la primera parte compuesto por un notable Maximiliano Pereira –capitán en ausencia de Godín–, el Tata González y Carlos Sánchez. Esa fue la zona que complicó y mucho a los guaraníes. El lateral Iván Piris no podía con estos tres hombres, ya que sus compañeros lo ayudaban muy poco.

Ese aspecto técnico-táctico le dio más aire al mediocampo celeste, más tenencia de pelota y, por lo tanto, se la complicó más a su rival.

Pero la celeste tenía ciertos puntos flojos. Diego Rolan no subía tanto y tan bien por su andarivel y Abel Hernández estaba desaparecido en acción luego de haber visto la tarjeta amarilla ni bien comenzó el partido. Incluso estuvo cerca de ver una segunda amarilla y por eso mismo lo sacó de la cancha el Maestro Tabárez para el segundo período.

Allí le dio cabida a Cristhian Stuani quien alternó buenas y malas, pero marró un par de situaciones muy claras frente al arco de Justo Villar.

Si bien el hombre de Tala no le dio quizás a Tabárez lo que este buscaba en materia ofensiva, la segunda variante sí resultó positiva.

Quizás no tanto por el ingreso del Cebolla Rodríguez –quien solo en un par de ocasiones pudo apretar el acelerador por la punta izquierda–, sino porque cuando él entró, Diego Rolan pasó a jugar por derecha y allí se vio lo mejor de Uruguay en el complemento.

El hombre de Bordeaux mostró su verdadera faceta y un repertorio muy bueno de pases y jugadas con su sello.

Una vez más, a Edinson Cavani le llegó muy poco la pelota y cuando la tuvo, marró dos situaciones poco creíbles. El goleador de Paris Saint-Germain no ha tenido –como casi todo el equipo– una primera fase acorde a lo que puede mostrar.

Esta vez, Uruguay propuso mucho más que ante Argentina. Claro que no se necesitaba tanto, pero de todas maneras, se vio otra actitud. No obstante con eso solo no alcanza y ahora empezará la verdadera Copa América en la que habrá que jugarse todo.


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