Uruguay tiene un reto

La selección, que aceitó su máquina durante un mes en la disputa de la Copa Confederaciones, volverá a las eliminatorias con jugadores que salieron de licencia y se sumaron más tarde a sus equipos, y otros que aún no definieron su futuro

Después de una serie de resultados que parecieron descarrilar la máquina y que nada de todo lo que se había realizado servía, Uruguay volvió a encontrar el rumbo.

Un impostergable triunfo en Venezuela y el tiempo que se dispuso para volver a entrenar de cara a la Copa Confederaciones,  donde se perdió el partido por el tercer puesto por penales, fueron suficientes.

El equipo pareció volver a aceitar la maquinaria. La última zona  volvió a lucir sólida, el mediocampo marcó y ejerció presión como en los viejos tiempos y arriba el técnico Tabárez se brindó un lujito reservado para pocos: volver a apostar a tres delanteros de categoría.

Pero culminada la participación celeste en el referido equipo cada paisano partió para su pueblo y Uruguay debe volver a empezar. Claro que no retomará el camino desde el punto cero. Lo vivido sirvió como experiencia para que el técnico tuviera algunas confirmaciones.

Tabárez fue muy simple en responder cuando le preguntaron si desearía jugar contra Perú una semana después de culminada la Copa Confederaciones: “El calendario está armado así y nosotros ya sabíamos cómo eran las cosas”.

Lo cierto es que la mayoría de los jugadores que formaron parte del torneo en territorio brasileño fueron licenciados por sus equipos.

Entonces, mientras la gran mayoría iniciaba los trabajos de pretemporada, los celestes estaban descansando y despejando la cabeza.

Esto determinó que se sumaran más tarde a las tareas y que no tengan la misma base física que el resto.

La mayor parte de los integrantes de la celeste se sumaron a las tareas en sus equipos entre el 16 y el 23 de julio. A saber: Fernando Muslera, Maximiliano Pereira y Martín Cáceres, Diego Godín, Cristian Rodríguez, Abel Hernández.

Los tres principales delanteros de Uruguay vivieron situaciones disímiles.

Luis Suárez se presentó en Liverpool el 21 de julio y a los pocos días viajó a Asia donde se encontraba el equipo jugando partidos amistosos. El primer encuentro lo jugó 24 de julio ingresando a los 72 minutos y brindando una asistencia de gol.

Edinson Cavani estuvo viviendo durante mucho tiempo toda la situación de la definición de su futuro.
El 26 de julio, viajó con destino a Francia para incorporarse a Paris Saint-Germain (PSG) y al día siguiente se sumó a las tareas.
El club le brindó un plan de trabajo mientras disfrutaba de la licencia en su Salto natal.

La idea es que esté pronto para jugar el 3 de agosto cuando PSG enfrente a Burdeos por la Copa de Campeones.

Mientras, Diego Forlán disfrutó de unos pocos días de licencia, la mayor parte de los cuales los destinó para los preparativos de su boda.

A los días de casarse se sumó a los trabajos en Inter de Porto Alegre donde empezó a jugar en el marco del campeonato Brasileirao.

Una situación similar vivió el volante Nicolás Lodeiro que defiende a Botafogo.
Sin equipo
Pero acaso ese no sea el aspecto más preocupante de cara a lo que se avecina.

Uno de los contratiempos está en el hecho de que algunos jugadores no resolvieron su futuro y permanecen inactivos.

En esa situación se encuentran tres pilares del mediocampo del equipo de Tabárez como Egidio Arévalo Ríos, Walter Gargano y Diego Pérez. Curiosamente los tres decidieron cambiar de club y aguardan por las gestiones de sus representantes a poco más de un mes de la reanudación de las Eliminatorias.

Otra situación compleja es la del capitán Diego Lugano. Culminado su pase a préstamo a Málaga de España, tuvo que regresar al PSG. Cuando se esperaba que se consolidara como compañero de Edinson Cavani, el equipo salió a Suecia a jugar un amistoso con Real Madrid y a Lugano lo mandaron a entrenar con la reserva.

Vistas las cartas, el zaguero tendrá que volver a buscar una salida del club galo debido a que no tiene lugar.

Al margen de todas estas situaciones que no resultan nuevas ni desconocidas para el cuerpo técnico de la selección, a su favor juega la memoria colectiva.

El mes que dispuso Tabárez para entrenar con sus jugadores sirvió para refrescar conceptos y recuperarse de una situación compleja, con resultados adversos y rendimientos lejos de los habituales.

Dentro de ese panorama en agosto los celestes jugarán un amistoso contra Japón que será una buena oportunidad para volver a reunir el grupo y ver la condición en la que se encuentran sus dirigidos.

Uruguay se encamina a una doble etapa de las Eliminatorias, donde no tiene margen de error, en plena era del paro. Con jugadores que retoman las tareas luego de la licencia y con otros que no resolvieron su futuro.


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