“Uruguay tiene petróleo en las canchas de fútbol”

Tinta Brava se presenta como vicepresidente de Peñarol en la fórmula de Edgar Welker y sueña con un club modelo y del “pueblo”

Raúl Castro es un niño en cuerpo de adulto. Más allá de que busque aparentar una vida normal, Tinta Brava, como se conoce al mítico director de Falta y Resto, es un hombre que vive jugando, con responsabilidad, entre sus tres pasiones: Murga, comunicación y Peñarol.

Es por eso que en su Escenario, como se llama la Agencia de Publicidad que dirige desde 1990, la mayoría de los objetos se tiñen de amarillo y negro, como su vida.

Pero para este fanático que tiene en el Estadio Centenario su segunda casa, llegó el reto más importante en su carrera de hincha: ser vicepresidente del club de sus amores.

“Me fueron a buscar porque están locos. Confiaron en algo que es inmaterial, que es mi amor por Peñarol y de repente el cariño que mucha gente de la hinchada tiene por el trabajo de uno. El respeto por la opinión política que venimos dando desde hace años, vestidos de payasos, pero con mucha seriedad también”, advierte Castro, cuya última obsesión lograda fue que su hijo menor, Antonio, de dos años, diga la palabra Peñarol antes que otras más comunes para niños de su edad.

Hacer política desde la tribuna
Castro es candidato a la vicepresidencia por la lista 12, que propone a Edgar Welker para ocupar el lugar que hoy le pertenece a Juan Pedro Damiani.

Consultado sobre su preferencia hacia Welker sobre los otros cinco candidatos, Castro agregó que el equipo y la propuesta son el buque ideal para representar al “pueblo peñarolense”, un concepto que tiene en su discurso como una marca registrada: “Creo que Welker tiene todas las características para poder llevar a cabo un cambio en Peñarol, que mejore lo que está, pero que lleve al club a otra dimensión. Yo creo que Juan Pedro Damiani le hizo muy bien a Peñarol, pero debe haber un cambio que revitalice la savia de la institución. El estadio, por ejemplo, es una idea de la lista 12, de las elecciones anteriores, que Juan Pedro tomó como propia y le imprimió una fuerza y una vitalidad a la hora del trabajo que como hincha de Peñarol le agradezco. Pero ahora se debe apuntar a la profesionalización del club en las generaciones mas jóvenes. El petróleo uruguayo son los jugadores de fútbol. Nacen con una calidad y un temperamento que los hace únicos y la mayoría quiere jugar con Peñarol”.

Las estructuras de los equipos grandes del continente experimentaron, en momentos de crisis económicas y deportivas, el aporte de mecenas que invirtieron dinero para luego tomar el triple rol de hincha-dirigente-acreedor.

Welker fue uno de ellos, ya que en 2009 debió poner más de un U$S 1 millón para que el club siguiera funcionando y luego, con la campaña de socios posterior a la Copa Libertadores de 2011 y algunas transferencias, logró cobrar gran parte de esa cantidad.

“Hay una parte de los logros que tuvo Peñarol que tienen que ver con Edgar, como por ejemplo el respaldo financiero, que Welker lo respaldó desde su propio bolsillo en un momento muy duro del club y luego lo administró con gran capacidad junto a dos asesores técnicos que hoy nos acompañan como Javier De Haedo y Eduardo Zaidensztat. Yo para meterme necesito tipos al lado que me aseguren un respaldo, porque cualquiera de los jugadores gana más que yo y si mañana hay un problema a mí me dan vueltas y no se me cae una moneda”, admite, al tiempo que confiesa, entre risas, que uno de los padecimientos de su agencia es almorzar seguido con Danilo Astori, reconocido nacionalófilo de ley.

Castro tiene claro que para gobernar se necesitará contemplar la voz del hincha: “Peñarol por más grande que sea, lo que tenga material, nunca va a alcanzar lo que tiene de mística. La gloria inmaterial de Peñarol es lo que lo hace ser, no su capacidad económica, porque es el equipo del pueblo. Más allá de eso, obviamente tenemos el Palacio Peñarol, Los Aromos, Las Acacias y el primer estadio FIFA del país que ya es una realidad. Gane quien gane las elecciones, el estadio es una realidad y aunque no está terminado ya tenemos pensado ampliarlo, en una idea loca pero que tiene en mente contemplar la situación de la gente. Si mañana hacemos un estadio donde las populares son pocas y las entradas son muy caras, dejaríamos de tener el posicionamiento del pueblo”.

Del Escenario al fútbol
Tan conocido en su faceta de director de Falta y Resto –murga de la que no participará en el próximo Carnaval para afrontar el reto que le plantea Peñarol– y de la agencia Escenario, el Flaco, como le dicen sus compañeros de trabajo y cuanto uruguayo se lo cruce por la calle, tiene entre sus clientes a marcas fuertes como Médica Uruguaya, Automóvil Club y Tenfield, aunque reconoce que su hábitat es la tribuna Ámsterdam, lugar que frecuenta hace 50 años y desde donde “me sacaron con una grúa y me dijeron ‘vení Flaco, no sos el representante de nadie porque nadie te votó de la hinchada, pero querés mirar desde la Ámsterdam a la directiva de Peñarol’”.

“Yo soy un hincha de la Ámsterdam al que le tocaron el hombro para ir a dar una mano. Yo fui a Peñarol y pedí jugar de tres. Me dijeron que dejara el teléfono y me llamaron 50 años después, pero para ofrecerme la vicepresidencia".

A la hora de hablar de Tenfield se pone serio. Sabe que es un tema urticante, pero se lo toma con la cancha que le dan los años vividos sobre un tablado: “La relación con Tenfield es de clientes de muchos años, que ya se transformaron en amigos, pero no me condiciona para negociar lo mejor para el club. Con un amigo es mucho más fácil ser sincero, capaz que con un enemigo es más difícil. Cuando el dinero toca la ética es ahí donde se ven los tigres. Yo tengo la suerte de que todo mi capital lo llevo puesto”.

Dirigir desde la Ámsterdam
Castro vive en la tribuna. No necesita un mapa que le explique las pulsaciones y la falta de paciencia que suelen tener los hinchas cuando la pelota no entra.

Sin embargo aceptó el ofrecimiento luego de la guiñada cómplice de sus hijos Felipe, Leandro, Soledad y Pedro: “No tengo miedo de lo que pueda pasar y es una de las cosas que le dije a Edgar. Pase lo que pase yo quiero seguir yendo a la Ámsterdam. Ahí es donde la gente te dice la verdad sin tapujos. Además confío y quiero a la parcialidad de Peñarol. Me dicen cosas que están de acuerdo y cosas que no. El otro día, después de que aconteció el lanzamiento de la fórmula, estaba subiendo la escalera y un hincha me gritó: ‘Dirigencia’, ese fue el primer toque para saber en la realidad que estaba”.

La frase: “En el año 1954 Peñarol perdió contra Wanderers y después de cada partido Obdulio Varela se venía caminando hasta la rambla de Pocitos, con los botines abajo del brazo tapados con papel de diario. El negro venía solo y enfrente al bar El Águila lo cruzó Teresa Rizzo, una tana que era fanática de Peñarol y le pegó un cachetazo por haber perdido jugando en Peñarol. ¡A un campeón del mundo! Imaginate, ¿no me van a putear a mí?”.


Populares de la sección

Comentarios