Uruguay se fue con deberes

El Maestro y sus alumnos partieron a Mendoza con la premisa de hacer un partido inteligente y rescatar puntos
Sabido es que por sus valores, logros deportivos y adhesión a la causa, esta selección que dirige Óscar Tabárez forjó un romance con el público en una comunión que, a esta altura, poco conoce de resultados.

Por eso no extrañó que en la despedida del grupo celeste rumbo a Mendoza, donde jugará ante Argentina se concentrara mucha gente pese a que se trata de un día hábil, en horario laboral y que, a la misma hora, jugaba Nacional ante Danubio en Jardines del Hipódromo.

"Tuve que pedirme el día en el trabajo para traer a los nenes. Hace días me venían pidiendo que querían sacarse una foto con los jugadores y en el Complejo es muy difícil", dice un padre agitado por la corrida en los pasillos de la terminal aérea.

Con la complicidad del periodista de Referí, la familia se ubicó en el sector de la prensa y los niños se llevaron las fotos con Luis Suárez, Fernando Muslera y Edinson Cavani como tesoro preciado.

"¿Viste que el Cebolla me chocó los cinco papá?", repetía el niño casi como un ritual.

Como siempre, se armó un pasillo custodiado por la Policía Aérea y la seguridad de la selección por el que desfilaron los jugadores rumbo a la zona de embarque.

El primero en descender fue Óscar Tabárez quien, ayudado por sus bastones y custodiado por Miguel Zuluaga, hizo sonar los primeros aplausos de la tarde.

"Fuerza Maestro, vamos arriba", repetían los hinchas a coro. El entrenador esbozó su mejor sonrisa en gesto de agradecimiento, saludó a los periodistas con un "buenas tardes" y fue de los primeros en subir al vuelo chárter.

Antes habían subido los dirigentes, el Ejecutivo de la AUF en pleno y el personal de la selección menos el gerente deportivo Eduardo Belza y el cocinero Aldo Cauteruccio, quienes partieron un día antes para encargarse de la logística y la alimentación de la selección en la ciudad del vino.
Luego fue el turno de los jugadores y ahí empezó la locura.

Martín Silva, Mathías Corujo, Gastón Silva y Sebastián Coates fueron los primeros en ingresar a la manga y los aplausos cayeron en masa cuando se pudo ver a los salteños.

Luis Suárez y Edinson Cavani fueron los más requeridos por grandes y chicos al igual que Cristian Rodríguez, Egidio Arévalo Ríos y Fernando Muslera, con la diferencia de que estos dos frenaron a hablar con los periodistas.

Otros buscaron pasar desapercibidos, como Guzmán Pereira, quien caminó siempre al lado de Diego Godín, otro de los imanes para las fotos y las firmas.

Los únicos familiares presentes fueron los de Diego Rolan, que siempre es acompañado por sus padres y su hermana.

"Cambiar la imagen"
El arquero Fernando Muslera dijo que el objetivo del grupo es cambiar la imagen dejada en Estados Unidos, donde Uruguay cayó eliminado en la primera fase: "Vamos con mucha ansiedad y muchas ganas de revertir lo que se hizo en la Copa América. Queremos cambiar esa imagen".

"Sabemos lo que tenemos que hacer ante una selección difícil, complicada, y en su cancha, pero viajamos con toda la ilusión de conseguir los tres puntos y en el peor de los casos traernos algo", cerró el arquero.


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