Uruguay salió a buscar talentos fuera de fronteras

Agustina López se fue con 11 años a España, donde se formó como jugadora de handball y ahora refuerza a la selección uruguaya en una tendencia que se multiplica en el deporte nacional
Agustina López rompe los ojos en el gimnasio de Plaza 12 donde la selección uruguaya de handball preparó su participación en el Campeonato Panamericano en el cual debuta este lunes. Donde abundan jugadoras chiquitas y veloces, ella destaca por su 1,81 metros y la potencia de su brazo derecho.

También llama la atención su voz, por su marcado acento español. No es un producto del hándbol nacional sino que atravesó el Atlántico para ponerse por primera vez la camiseta celeste.

"Empecé a jugar en Urunday Universitario porque vivíamos cerca del Prado, por Agraciada. Cuando tenía 11 años nos fuimos a España, mis padres en busca de mejorar su situación económica y también mi educación", contó a Referí.

Apenas llegó, a Córdoba, se buscó club y arrancó en Adesal, pero al mudarse a Ciudad Real recaló en Pío XII, el equipo que la formó como jugadora.

Tiene 25 años y es educadora social. "Estudié cuatro años en la universidad e hice las prácticas en un centro de menores de medidas judiciales. Pero cuando recibí la oferta para jugar en Mavi Nuevas Tecnologías no lo pensé y me fui a jugar porque soy joven y era una gran oportunidad de trabajo. Decidí abandonar lo mío y dedicarme al balonmano pero en menos de un año quiero poder compaginar las dos cosas", contó.

El equipo de Gijón milita en la División de Honor B, la segunda categoría del hándbol español. El equipo femenino alcanzó los cuartos de final de los Juegos Olímpicos de Río 2016.

De ese medio altamente competitivo, Uruguay logró un refuerzo de lujo.

"Tuvimos la suerte de que viniera y nos está dando un trabajo un poco más fuerte a nivel de ofensiva", contó a Referí la entrenadora Silvana Renom.

La puntera derecha y gran goleadora, Paula Fynn, dijo: "Agustina nos está dando una mano muy grande y es un refuerzo muy importante para este equipo".

Además de la potencia de su brazo derecho, López le aumenta al equipo el promedio de altura donde la armadora derecha Iara Grosso era una llanera solitaria.

"Soy 100% uruguaya, siempre les daba me gusta a las páginas de Facebook del hándbol uruguayo y un día se me dio por escribirles y me contestaron. Así me puse en contacto con la entrenadora. Un día un uruguayo al que llaman el Cata me fue a ver a un partido que jugamos en Valencia y en el entretiempo se acercó y me dijo que tenía que jugar por Uruguay. Así nos pusimos en contacto", dijo la armadora izquierda.

"Tengo mucha ilusión, muchas ganas y es una experiencia muy enriquecedora de la que voy a intentar absorber todo lo que pueda para dar el 100% en el Panamericano. Tengo facilidad para adaptarme a los grupos, pero no pensé que iba a ser tan fácil acoplarme a este. Me encontré con un grupo humano increíble, me trataron superbien, me siento sumamente a gusto y esto es muy bueno para luego poder lograr triunfos en la cancha".

Uruguay peleará en Villa Ballester por una de las tres plazas para el Mundial de Alemania de diciembre. Los Panamericanos se disputan cada dos años y la celeste no se clasifica a un Mundial desde Sao Bernardo dos Campos 2011, cuando al equipo era dirigido por Leonardo Puñales y Daniela Mata.

En el camino de los varones


La selección masculina de hándbol también apuntó a valores formados en el exterior para reforzar a su equipo aunque sus intentos por clasificar por primera vez a un Mundial hasta ahora no cristalizaron.

Así, para el Panamericano de Santiago 2010 llegó el asturiano Máximo Cancio, hijo de madre uruguaya. Para el torneo de 2012, disputado en Buenos Aires, se sumó el pívot argentino Gastón Rudich, hijo de padre uruguayo. Ambos se sacaron el pasaporte para ser celestes.

En busca de talentos


Como los talentos a nivel local escasean, varias federaciones deportivas apuntan fuera de fronteras para buscar aquellos que cumplan con el requisito constitucional de ser ciudadano natural uruguayo: ser hijo de padre o madre oriental (artículo 74 de la carta magna).

Así, la lucha encontró el año pasado un diamante en bruto: el estadounidense Dylan Palacio, un gran talento de la NCAA estadounidense. "Tengo un cargo en la Unión Mundial de Lucha, a través de la cual mandé mensajes buscando luchadores uruguayos o descendientes de uruguayos en Australia y Estados Unidos. Fueron contactos muy informales, pero un día recibí un correo anunciando que me iba a llamar el hijo de una uruguaya campeón de la zona este de Estados Unidos", contó el presidente de la Federación de Lucha Uruguaya Dante Steffano.

El neoyorquino de padre colombiano obtuvo el pasaporte uruguayo rápidamente y unos meses después disputó en Estambul una plaza para los Juegos Olímpicos, a los que no logró la clasificación pero dejó una gran imagen ganando tres combates en la categoría -74k del estilo libre.

Este año disputó el Panamericano en Salvador de Bahía, donde perdió en su primera presentación con el canadiense Jevon Balfour, aunque compitió con una lesión a cuestas.

La pesista olímpica


El toque exótico de la delegación uruguaya en los Juegos Olímpicos lo puso la levantadora de pesas Sofía Rito Enocsson, sueca de nacimiento e hija de padre uruguayo exiliado en tiempos de dictadura.

Rito no fue la única nacionalizada que defendió a Uruguay en unos Juegos Olímpicos. En Sidney 2000, el francés Álvaro Paseyro, hijo de padres uruguayos, estuvo a un combate de ganar el bronce en la categoría -81 k cuando perdió por una polémica decisión arbitral. Fue quinto entre 37 participantes. Antes había integrado las selecciones francesas.

Los grandes nacionalizadores


El fútbol y el básquetbol, los dos principales deportes en Uruguay, son los que más han nacionalizado valores extranjeros a lo largo de la historia.

En muchos casos, los jugadores nacieron en suelo extranjero debido a la vida profesional que circunstancialmente llevaban sus padres. Tales los casos de Gustavo Matosas o Fernando Muslera, nacidos en Argentina.

Otros se afincaron en el país y jugaron por Uruguay: del inglés William Leslie Pool, el escocés John Harley, los argentinos Juan Eduardo Hohberg o Atilio García, el italiano Luis Ernesto Vidal –campeón mundial en 1950– al peruano Juan Joya.

En básquetbol, Alberto Langlade nació en Argentina pero se radicó de niño en Uruguay. Aún así, no pudo jugar el Sudamericano de 1941 en su país de origen por no haber realizado el servicio militar obligatorio entonces en Argentina.

El basquetbolista lituano Victorio Cieslinkas llegó con 6 años a Uruguay, en 1928, y se nacionalizó en 1941 para ser bicampeón sudamericano (1943 y 1953) además de medallista de bronce olímpico en Melbourne 1952.

El básquetbol emprendió hace unos años lo que ahora realizan varias federaciones: la búsqueda de hijos de uruguayos. Así Kiril Wachsmann se sumó a la selección sin ocupar la única plaza de nacionalizado que permite la FIBA y que en los últimos años le pertenece al estadounidense Reque Newsome.

Hijos de uruguayos


Paseyro

Álvaro Paseyro
Francés, hijo de padres uruguayos. Compitió en los Juegos Olímpicos de Sidney 2000 y fue doble medallista panamericano de judo en la categoría -81 k.

Rito

Sofía Rito Enoccson
Levantadora de pesas sueca que compitió en los Juegos Olímpicos de Río 2016. Hija de padre uruguayo. Visitó varias veces el territorio nacional.

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Dylan Palacio
Luchador estadounidense hijo de madre uruguaya (es el de rojo). Es de los mejores valores universitarios en la NCAA y se sacó el pasaporte uruguayo el año pasado. Proyecto Tokio 2020.

Pablo

Pablo Cuevas
Nació en Concordia porque sus padres, salteños, trabajaban ocasionalmente en Argentina. Pero es un uruguayo más. Lo mismo que la extenista Estefanía Craciun, nacida en La Plata.

Nacionalizados


Aguelmis Rojas

Aguelmis Rojas
En 2009 desertó del régimen cubano y se radicó en Punta del Este. En 2015 obtuvo la nacionalidad como ciudadano legal y defendió a Uruguay en los Juegos Panamericanos de Toronto 2015 en maratón.

Alberto

Alberto Spencer
Aunque nunca se nacionalizó uruguayo, jugó cinco partidos por la selección celeste, algo permitido por las normas FIFA de la década de 1960. Le hizo un gol a Inglaterra en 1964.

Reque

Reque Newsome
Los estadounidenses Joe McCall, Jeff Granger y Trelonnie Owens jugaron por Uruguay en básquetbol como nacionalizados. Ahora lo hace Reque Newsome. También pasó el panameño Adolfo Medrick.

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