Uruguay quedó en el debe

Las intenciones de mejorar el juego no cristalizaron, el recambio se dio en cuentagotas y la ausencia de Luis Suárez fue indisimulable
uruguay chile

La defensa del título ya es historia. Uruguay quedó eliminado en cuartos de final de la Copa América contra Chile con más sombras que luces y a la hora de hacer un balance, cuando las Eliminatorias para Rusia 2018 se asoman en el horizonte, el panorama es complejo. El escenario de la adversidad –ese que la Celeste tantas veces pudo superar– vuelve a instalarse.

El entrenador Óscar Tabárez barajaba esta opción de antemano. Por eso utilizó tantas veces el término de "renovación" a lo largo de sus conferencias previas y durante el desarrollo de la Copa América.

"La finalización del Mundial la tomamos como el final de un ciclo de trabajo y ahora se dio oportunidad a muchos jugadores en el proceso de selección, que no habían jugado en la mayor", dijo el DT el 21 de febrero en una entrevista conjunta a los medios escritos de Uruguay.

La renovación es un hecho. Forzada por los ciclos cumplidos de referentes como Diego Lugano o Diego Forlán, Tabárez echó mano al trabajo sembrado en juveniles para renovar el plantel.

¿Pero qué posibilidades reales tuvieron las caras nuevas en la Copa? Pocas: de los seis jugadores nuevos, solo a Diego Rolan y Carlos Sánchez les tocó asumir roles protagónicos.

Sánchez, Rolan y De Arrascaeta
Sánchez, Rolan y De Arrascaeta
Sánchez, Rolan y De Arrascaeta

Pero el propio Tabárez ya había anunciado esta probabilidad. En la reseñada entrevista dijo: "Cuando las cosas van bien es más fácil insertarlos en el grupo principal. Cuando los resultados no se dan, la situación es más problemática".

Jonathan Rodríguez, Corujo y Guzmán Pereira
Jonathan Rodríguez, Corujo y Guzmán Pereira
Jonathan Rodríguez, Corujo y Guzmán Pereira

Por eso, durante el decurso del torneo, Tabárez apostó como titular a un jugador con escasa actividad en la pasada temporada, como Cristian Rodríguez, y apeló a jugadores como Álvaro González o Jorge Fucile en lugar de los Guzmán Pereira o Gastón Silva a la hora de realizar variantes de partido a partido.

"Esta selección tiene su historia. Cristian Rodríguez y otros jugadores la tienen también. Otros jugadores llegan en las mismas condiciones, pero los conozco mucho y no tengo ninguna duda de que si son llamados a actuar van a dejar lo suyo: Fucile y el Tata González que jugó un solo partido después del que jugamos con Marruecos (en marzo), pero lo vi bien", dijo el entrenador en una conferencia de prensa del 26 de mayo.

El cambio que no funcionó

Tabárez llegó a la Copa América con un proyecto futbolístico más ambicioso: agregarle al tradicional juego de Uruguay –ese con el que fue cuarto en el Mundial de Sudáfrica 2010 y campeón de América en 2011– nuevos conceptos futbolísticos.

A juzgar por lo ocurrido en la Copa, ese intento fracasó, salvo en algunos lapsos puntuales: los últimos 15 minutos del primer tiempo ante Jamaica
–según resaltó el mismo DT– y los primeros 45' ante Paraguay donde se generaron circuitos de juego interesantes entre Maxi Pereira y Sánchez.

"No sé si esta selección va a llegar a jugar alguna vez como jugó Argentina o Chile, nosotros nos basamos en datos reales, en las características de los futbolistas que tenemos, pero más allá de todo luchamos los partidos, nos preocupamos por limitar al rival, tratamos de entrar con la moral alta a los partidos y que no decaiga", dijo tras el empate ante Paraguay.

"Falta mejorar, tener tranquilidad en la tenencia de la pelota, no apresurarnos", afirmó el Maestro luego del empate ante Paraguay.

Y en ese rubro Uruguay sí que no falló. Lo demostró en la media hora final del partido ante Argentina donde hizo méritos para empatar y lo tuvo contra las cuerdas tras 60' iniciales que fueron todos para Messi-Pastore y compañía.

Tabárez habló entonces del "fuego sagrado", el valor innegociable de la camiseta celeste.

Y el equipo lo ratificó el miércoles ante Chile al que se le jugó con dientes apretados y se logró reducir a una mínima expresión de sus fortalezas ofensivas. Y Chile no es cualquier rival. Es, por sus conceptos de juego ofensivo, uno de los mejores equipos, no solo de América sino también del mundo (que lo niegue España que en el Mundial de Brasil se vio eliminada por la marea roja chilena).

Pero estas dos demostraciones terminaron por redoblar el caracter conservador y defensivo de Uruguay.

"Falta mejorar, tener tranquilidad en la tenencia de la pelota, no apresurarnos", afirmó el Maestro luego del empate ante Paraguay.

Y falta mucho en la materia. Según Data Factory, la Celeste intentó 900 pases en cuatro partidos con 716 acertados. Ante Chile apenas intentó apenas 81 pases y erró 17.

La relación de cantidad de pases intentados y acertados de Uruguay fue magra: 79,5%.
Además, los delanteros se fueron sin anotar determinando que la ausencia de Luis Suárez sea, por ahora, indisimulable. En 42 copas jugadas, Uruguay registró su peor promedio de goles (0,5 por partido) junto con la edición de 1975.

Uruguay solo anotó dos goles en la Copa, ambos a través de jugadas de pelota quieta. Primero con el Cebolla Rodríguez tras asistencia de José María Giménez.

Cebolla Rodríguez, gol a Jamaica
Gol del Cebolla Rodríguez a Jamaica

Después, con gol del propio zaguero tras un tiro de esquina de Carlos Sánchez.

Gol de Josema Giménez a Paraguay
Gol de Josema Giménez a Paraguay

Los delanteros se fueron sin anotar: Edinson Cavani en 332 minutos, la Joya Hernández en las reiteradas oportunidades que se le dieron, Cristhian Stuani que falló dos goles increíbles, Jonathan Rodríguez al que apenas se probó unos minutos ante Chile cuando el equipo jugaba con 10, y Diego Rolan que jugó tres partidos como volante.

Embed

Aunque el fuego está, la actuación uruguaya quedó en el debe.

Acerca del autor