Uruguay no es un equipo

Me queda la sensación de que los uruguayos creen que hay millones de jugadores por el mundo para citar y que les ponemos la camiseta y se resuelve todo.

Después de cada partido de la selección se genera una invasión. Y campean las confusiones. Se piden futbolistas por doquier, se preguntan los motivos por los cuales el técnico Tabárez no pone de titular a determinado jugador y se compara que los seleccionados no rinden igual que en sus equipos. Uruguay no mostró el nivel adecuado en los amistosos. Es verdad. Generó preocupaciones. Es cierto. Pero no hay soluciones mágicas.

No podemos pretender que Carlos Sánchez rinda en la selección como lo hace en River. Que me digan cómo. ¿Haciéndolo jugar como lo hace en River? Y los que piensan eso, ¿no se preguntan si hacer jugar a Sánchez como en su club de pronto no obliga a Suárez a modificar su rol? No se analiza siquiera que Sánchez juega con compañeros que tienen distintas características de los que hay en la selección. Esto ocurre en todos los deportes colectivos. En básquetbol de pronto un equipo tiene un pívot al que le dan la pelota y resuelve porque arrastra marcas y libera al resto.

Pero acá piensan que Sánchez debe ejercer el mismo rol que en River y Cavani jugar como en PSG y otro tanto con Lodeiro. ¿Como quién vamos a jugar entonces? ¿Como River, PSG o Boca? Es como meter todo en una licuadora, apretar el botón y vemos lo que sale. Hay que separar. Una cosa es un equipo, donde el técnico puede entrenar todos los días con los jugadores, y otra muy distinta una selección. Uruguay no es un equipo.

Hasta hace poco se armó un escándalo porque el grupo no tenía recambio. Hoy se subió a no menos de seis jóvenes. ¿Cómo se hace para hacerlos jugar en equipo si algunos nunca lo hicieron juntos? No es sencillo.

Acá viene otro punto. Mucha gente se pregunta: ¿a qué juega la selección? Es cierto, el equipo carece de juego colectivo, no tiene un generador como podía ser Forlán, pero la explicación que brindó el DT hace pensar: "Hablar de estilos cuando todos los jugadores juegan en países distintos es muy complicado".

Que quede claro, esta no es una defensa de Tabárez. Porque ahora parece que estamos como en Argentina; bilardistas o menottistas. Es más, me alineo a la teoría de que el equipo no rinde. Claro, sí lo veo. Pero no me embarco en la locura que se instaló.

Me queda la sensación de que los uruguayos creen que hay millones de jugadores por el mundo para citar y que les ponemos la camiseta y se resuelve todo. Se pide a Mora, Iván Alonso, Porras, Britos, Polenta. Pero la realidad es que hay uno solo capaz de resolver todo solo: se llama Luis Suárez y está suspendido.

El camino será largo. Está bien estar preocupados. Pero las soluciones mágicas no existen. Habrá que tener paciencia.


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