Uruguay ganó aferrándose a su estilo

Tras un pobre primer tiempo, la celeste reaccionó apelando a sus fortalezas y venció 3-0 a Omán reaccionó apelando a sus fortalezas y venció 3-0 a Omán

Los cuatro amistosos que jugó Uruguay dejaron en claro un tema que por estas horas se pondrá en la mesa de debate: el estilo futbolístico del equipo de Óscar Tabárez.

Y en ese aspecto hay un tema que de una vez por todas debería quedar claro. Una cosa es el equipo que aspiramos o quisiéramos ver y otra distinta es el equipo y los jugadores que tenemos. No se trata de pedir sino de analizar un poco. No le podemos pedir a Uruguay que juegue como Barcelona.

Trasladamos el contexto a la realidad sudamericana.

¿Puede Uruguay jugar como Colombia, que somete a los rivales a un toqueteo insoportable de pelota generando impotencia? No.

¿Puede Uruguay jugar como Chile, que es un huracán futbolístico cuando de mirar el arco contrario se trata? No.

¿Tiene Uruguay futbolistas para jugar como lo hace Argentina en torno al talento de Lionel Messi? No.

Usted podrá responder que tenemos jugadores para jugar mejor. Pero repase: Cavani va directo al arco. El Cebolla es un remolino que ataca a toda velocidad. Suárez juega a lo suyo, mete cuerpo, empuja, recibe de espaldas. No es un jugador técnico por excelencia. Es un depredador.

Luego de ver el primer tiempo del equipo celeste ante Omán las dudas futbolísticas volvieron a invadir. Que no se juega a nada. Que no hay una propuesta. Que se pierden pases. Que no sabemos jugar de local. Todos argumentos conocidos. Es cierto que un rival desconocido como Omán le manejó la pelota. Que Lodeiro no incidió en la medida de lo esperado jugando como doble cinco. Y que la única acción clara fue un remate de tres dedos de Suárez a 10’ del final que sacó el golero.

El planteo de cuatro defensas, dos volantes centrales como Egidio y Lodeiro, con tres por delante como Rolan, De Arrascaeta y el Cebolla, generó poco.

Pero Uruguay es lo que se vio en el segundo tiempo. Fútbol directo. Sin vueltas.

El equipo de Tabárez no tiene forma de elaborar juego. Prefiere acortar caminos.

¿Por qué? Porque no podemos pretender jugar como Colombia cuando no se dispone de jugadores de esas características.

Es cierto que todo es mejorable. Que los jugadores no se pueden equivocar en las entregas cortas. Pero hay características que vienen desde lo más profundo que no se pueden cambiar.

Uruguay mejoró en el segundo tiempo en base a que fue más punzante, más incisivo. Consecuencia de mover algunas piezas. El técnico dio ingreso a Jonathan Rodríguez por Cristian Rodríguez y Gastón Ramírez en lugar de De Arrascaeta. El equipo se paró 4-4-2. Pero no se vaya a pensar que modificó en algo su forma de jugar. No, solo cambió desde el punto de vista de que se paró en territorio rival y fue por el partido. Generó acciones con pases profundos.

Hasta que a los 56’ llegó el gol de apertura con una pelota profunda puesta por Rolan al corazón del área para la definición de Luis Suárez. Un típico gol de Uruguay.

Luego del referido tanto se produjo un cambio radical en el juego. El elenco uruguayo pasó a dominar definitivamente las acciones. Y empezó a generar situaciones, cierto es decirlo, ante un rival con escasas credenciales.

A los 63’ Suárez pretendió darle el gol a Rolan y desperdició una chance porque restó la defensa. Dos minutos más tarde llegó el segundo tanto. Pase largo, desde el propio campo celeste, de Gastón Ramírez a Suárez que definió por arriba ante la salida del golero.

Conforme el paso de los minutos los cambios fueron desvirtuando el juego. Pese a ello Uruguay siguió con la misma intensidad. Ramírez contó con una chance y a cuatro del final llegó el primer gol de Jonathan Rodríguez con la celeste luego de una brillante asistencia de Gastón.

Uruguay ganó con su vieja receta. Resistiendo a las incomodidades que le provocó el rival y esperando el momento adecuado para golpear al rival con un ataque directo pero no elaborado.

¿Podemos esperar otra cosa? Claro, tener continuidad. Ser más agresivos a la hora de la recuperación de la pelota. No demorar tanto en marcar la cancha.

¿Podemos jugar a otra cosa? Esa es otra historia. Las características de los jugadores dice que es complejo.

No se trata de conformarse ni de aplaudir por aplaudir. Simplemente se trata de reconocer nuestra realidad.


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