Uruguay, al Mundial con cuentas pendientes

Sufriendo hasta el final, cumplió uno de sus dos objetivos y deberá mejorar de cara a Turquía

Esta historia de los juveniles siempre tendrá dos lecturas. La primera, que por antecedentes, genera la obligación de pelear por el campeonato. La segunda, clasificar a los mundiales y brindar futbolistas para la selección mayor. Se podrá argumentar que una cosa lleva a la otra.  

Después habrá tiempo para la polémica. Que Brasil y Argentina no jugaron la ronda final y se perdió una chance histórica de volver a salir campeón. Que el equipo fue irregular. Que se culpa al técnico de la mayoría de los males.

Nadie es ciego para no darse cuenta de la irregularidad del equipo pero de ahí a la sugerencias de varios de prender todo fuego hay un largo camino.

Se debe tener en cuenta que se habla de muchachos de 20 años. Que la irregularidad es una constante. Y la realidad se marca con un simple hecho: ¿quién peleó el campeonato? Paraguay. ¿Quién lo daba en la definición? Nadie. Es la realidad.

Entonces no hay que dejarse encandilar y ser cuidadoso a la hora de los análisis. Tener muchos nombres o individualidades no implica ser una máquina a la hora de jugar al fútbol. ¿Y si Rolan metía el penal contra Paraguay, de qué se estaría hablando?

Además, si en Uruguay piden cambios, se llega a hablar de que no existe la palabra proceso, que dejan para Argentina y Brasil. Los jugadores y los técnicos se deben haber exiliado. Se fueron a vivir a Camerún.

Uruguay llegó al Mundial. Cumplió con su primer objetivo. El segundo, que era el campeonato, lo perdió en el juego contra Paraguay.

En un torneo parejo el equipo celeste sufrió para lograr la clasificación. Pasó por diferentes momentos. En la primera ronda tuvo dos caras, una para atacar y otra para defender.

Mejoró con el ingreso de Formiliano que le acomodó la última zona. En el arco las cosas se fueron arreglando conforme el paso de los encuentros.

En la ronda final jugó un gran primer tiempo contra Colombia. Mereció no menos de cuatro goles. Jugó mal ante Paraguay donde perdió la chance de ser campeón, marrando el penal en la hora que podía haber cambiado muchos discursos.

Futbolísticamente el equipo no fue mágico pero tampoco espantoso. Salvo Chile, que jugó una gran primera fase, el resto mostró poco. Colombia fue de lo más regular.

En el último duelo contra Ecuador la celeste se mostró más de lo mismo. Marró muchas situaciones y terminó padeciendo el partido hasta el final.

Uruguay se puso en ventaja a los 5 minutos luego de una gran jugada de Bueno que habilitó a Nico López que en el área es letal.

De ahí en adelante el partido se jugó en zona central hasta que, sobre la media hora, los celestes desaprovecharon un contragolpe en superioridad númerica.

Ecuador despertó y terminó metiendo contra su arco a Uruguay con tres acciones seguidas. El equipo de Verzeri cerró con una pelota en el palo de Bueno.

En el complemento se alternaron en el dominio. Dos chances celestes al inicio y dos ecuatorianas en los minutos finales.

Uruguay terminó padeciendo el partido que mantuvo la incertidumbre hasta el final.

Los jugadores no celebraron la clasificación, prueba contundente de que la huella del campeonato les quedó marcada.

Es claro que el equipo debe mejorar de cara al Mundial. En Turquía se eleva el nivel de exigencia. Hay muchas cosas para corregir, sobre todo en defensa donde otorgó demasiadas facilidades. El DT deberá analizar muchos aspectos. Pero esa será otra historia. De los dos objetivos Uruguay consiguió uno. El tiempo dirá si Tabárez podrá sacar nuevos frutos del proceso para la selección mayor.


Fuente: El Observador

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