Urrutia: aprendiendo de los tropiezos

Santiago Urrutia aprendió varias lecciones en su primera temporada en la GP3 Series y no repetirá errores el año próximo.

Subir dos escalones. O tres. Eso es lo que significó para Santiago Urrutia el cambio de la Fórmula 3 Open a la GP3 Series en 2014.

La muy buena categoría de monopostos donde el piloto de Miguelete compitió el año anterior se abrió camino desde la F3 española y, en medio de la crisis europea, se regionalizó. Aseguró su supervivencia abriendo la cancha y cerrando la billetera. Meritorio, pero está muy lejos de la GP3 Series.

Hay pocas categorías de monoplazas en el mundo que estén perfectamente alineadas con la escalera que suele conducir a la Fórmula 1. La GP2 Series y la Fórmula Renault 3.5 –lamentablemente poco seguida por estas latitudes- son las dos que más se le aproximan.

La Fórmula 3 Europea que organiza la FIA y la GP3 Series, las restantes. Hay otras excelentes, como la AutoGP o la Súper Fórmula japonesa, pero que siguen caminos divergentes a la máxima.

Donde están los mejores

Las mejores categorías las definen los mejores pilotos de cada generación. Son el lugar donde recalan mientras no están preparados para la Fórmula 1. Por algunas décadas fue la Fórmula 3 británica, después la F3000. Ahora es el turno de las antes mencionadas.

La GP3 no sólo está en la misma ruta que la Fórmula 1: también comparte paradas. Las nueve fechas que compusieron el campeonato 2014 compartieron circuito con la F1, al igual que las 11 de su hermana mayor, la GP2.

El mismo auto para todos, el mismo tipo y cantidad de neumáticos, sumado a pruebas severamente controladas, parecerían asegurar la paridad a los 27 pilotos participantes. Pero la realidad es bien diferente.

Alex Lynn fue el gran protagonista de la temporada, obteniendo el título en su primer año en la categoría. El británico, miembro del equipo junior de Red Bull, planificó la temporada con el equipo que dirige Trevor Carlin con el único objetivo de ser campeón.

En base a los cuatro años de estadística disponibles (la GP3 se creó en 2010) determinaron que eran necesarios al menos 22 puntos por fecha para ser campeones. Y fueron por ellos en cada sesión de clasificación y carrera.

Con los entrenamientos durante la temporada restringidos a apenas 9 sesiones de 45 minutos de duración cada una, Lynn recurrió al simulador del equipo Red Bull Racing de Fórmula 1 como base de su preparación.

Allí puso a punto el auto de la mano de sus ingenieros y fue al límite en cada uno de los circuitos hasta que se sintió cómodo.

Mientras sus rivales entraban en confianza, Lynn les ganó por knock-out en las dos primeras fechas, obteniendo los 4 puntos de la pole, los 25 de la victoria en la carrera principal (sábado) y los 2 de la vuelta rápida.

Aprender y seguir

La realidad de Santi Urrutia fue bien diferente. A los ponchazos logró reunir un presupuesto mínimo que le permitiera asegurar una butaca en el equipo Koiranen GP, tercero en la temporada 2013.

Cuando el dinero prometido no llegó en tiempo y forma, su núcleo familiar hizo el enorme esfuerzo de cerrar la brecha: las facturas no podían vencerse sin ser canceladas.

Luchas societarias en la interna del equipo Koiranen GP, ingenieros de pista que iban y venían, o falta de entendimiento en las necesidades del piloto, fueron constantes a lo largo de la temporada.

Se hizo evidente que al talento de Santi había que sumarle horas de un simulador de verdad –no un PlayStation mejorado- y la posibilidad de entrenar en un auto que estuviese fuera del control de la GP3 Series. Pero a € 2.000 la hora, el simulador estaba fuera de su alcance y ni hablar de un auto de carrera de una generación anterior.

El coloniense brilló en varias ocasiones a lo largo del año, aunque lejos estuvo de lo que él, sus patrocinadores y su entorno esperaban.

Tuvo en sus manos la 9ª posición en Hungría hasta que -en el último giro- un error de cálculo de su ingeniero lo dejó tirado a un lado de la pista sin combustible. Ahí se fue su mejor chance de sumar los primeros puntos.

La largada de la siguiente carrera en Spa-Francorchamps fue otro de sus momentos destacados: de 18º a 5º en la primera vuelta gracias a la elección previa de neumáticos de lluvia, cuando el piso estaba húmedo. Contra los pronósticos, la pista secó y con la humedad se fueron sus chances de mantener el protagonismo de los primeros giros.

El duelo final con su compañero de equipo Jimmy Eriksson, también vale un destaque. Lo mantuvo detrás durante varios giros, antes de aceptar que no tenía sentido seguir la batalla. Ambos protagonizaron lo mejor de esa competencia en Abu Dabi, mientras el tercer auto de Koiranen se escapaba en la punta.

Santiago cerró el 2014 con una serie de lecciones bien aprendidas. También con una coraza en lo anímico, luego de sufrir algunos momentos penosos con 18 años recién cumplidos.

Sabe exactamente qué necesita para ser competitivo e irá a conseguirlo. Ya demostró que la GP3 Series no le queda grande y que puede transformarse en uno de sus grandes protagonistas. No será por falta de talento si no lo logra. Sus patrocinadores tienen la palabra.


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