Unos guerreros imparables

Los Golden State Warriors hicieron historia al firmar el mejor arranque de una temporada: 16-0
De la mano de un Stephen Curry genial, los Golden State Warriors lograron el martes una marca histórica en la NBA al ganar sus primeros 16 partidos de la temporada.

Tras aplastar 111-77 a unos alicaidos Los Angeles Lakers, el vigente campeón de la mejor liga de básquetbol del mundo, superó el récord que compartían los ya extintos Washington Capitols en 1948-1949 y los Houston Rockets en 1993-1994, quienes habían ganado sus primeros 15 partidos.

Esos dos equipos fueron a la postre finalistas. Los Capitols, dirigidos por el mítico Red Auerbach, perdieron con Minneapolis Lakers 4-2 el año en que la liga dejó de llamarse ABA para pasar a denominarse, desde 1949-1950, NBA.

Los Rockets, por su parte, alcanzarían esa temporada el primero de sus dos títulos liderados por el pívot nigeriano Hakeem Aolajuwon.

Ahora, el pulso de la NBA lo marcan estos Warriors que tienen en Curry al mejor anotador del certamen con un promedio de 32,1.

Curry, electo en el draft de 2009 y rookie la temporada (2009-2010) en la que Tyreke Evans fue electo novato del año en Sacramento Kings, fue el líder del equipo que la temporada pasada se coronó campeón al vencer 4-2 con su increíble química de equipo al cúmulo de individualidades que lideró LeBron James en los Cleveland Cavaliers.

Su explosiva velocidad, mágico manejo y su indescifrable tiro perimetral, hacen de Curry al jugador del momento en la NBA.

Pero estos Warriors que dirige Steve Kerr, aquel base rubio de los Chicago Bulls de Michael Jordan, son más que Curry.

Porque con Kyle Thompson (16,2 puntos), quien se sumó al plantel en 2011, conforman el perímetro más letal del certamen. Los llaman los Splash Brothers.

Después, el equipo titular combina jugadores atléticos muy versátiles para atacar y defender: Harrison Barnes (13,8 puntos), Draymond Green (12,7 puntos, mejor rebotero del equipo con 7,8 y con mejores números e asistencias que Curry: 6,6 contra 5,9) y, un centro confiable, el australiano Andrew Bogut (2,13 m, 6,9 en rebotes).

Pero también resulta clave como sexto hombre (el que inicia la rotación y termina sumando mucho minutos en cancha, 28,5 de promedio, más que los 20,0 de Bogut) el alero-escolta Andre Iguodala, MVP de las finales por su capacidad para defender y frenar a LeBron.

Estos son los Warriors. El equipo que prolongó su capacidad de ser sensación luego de coronarse campeón.

Un equipo que ahora puede soñar con emular a Los Angeles Lakers 1971-1972 (Wilt Chamberlain, Jerry West, Gail Goodrich...) que estableció una racha de 33 triunfos consecutivos. Con Curry, todo puede pasar.


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