Una victoria mitológica

La primera victoria en la historia de Los Pumas ante Sudáfrica le da autoridad al DT Hourcade
Muchos ayer en Argentina hablaban de la mayor victoria en la historia de Los Pumas. Y no andaban muy lejos de la verdad. Quizás lo único comparable sea aquel Mundial de Francia 2007, cuando derrotaron en fila a Francia (dos veces, Irlanda y Escocia) y terminaron con un histórico tercer puesto, la mejor colocación en mundiales, y la prueba final de que Argentina debía terminar con esa injusticia de ser el único top ten sin una competencia anual permanente.

Pero por importancia del rival, por ser de visitante en una tierra casi inexpugnable, la victria de Los Pumas está en lo más alto de la historia. Tuvo mucho de místico, y hasta de mitológico. Porque era el festejo de los 50 años de Los Pumas, rememorando aquella tarde en que una selección de Argentina, lejísimos aún de ser una potencia, le ganaba a los Junior Springboks, seleccionado juvenil sudafricano. Un periodista de aquel país se confundía con el Jaguareté del pecho, lo llamaba Puma, y sin saberlo dio inicio a la mitología del rugby argentino.

El sábado, esos Pumas de 1965 estaban frente a frente con Los Pumas de 2015, invitados por la Unión Argentina de Rugby. Cantaron el himno mirándose las caras, y aguantando las lágrimas. Los de 2015 tenían una camiseta igual a la de 1965, fabricada especialmente para la ocasión.

"Había algo en el aire", dijo después del partido el capitán Agustín Creevy. Y era cierto. Porque desde el arranque del partido, Argentina mostró ser un equipo desbocado, decidido a hacer historia, ante un rival que apenas jugaba un partido más en su preparación al Mundial. Los Pumas dieron una lección de rugby durante los 80 minutos, y vencieron 37-25 a los Springboks, motivando que los diarios sudafricanos trataran a sus jugadores de "rengos".

Pero por sobre todo, la victoria ante los Springboks fue una gigantesca señal de de apoyo para el entrenador Daniel Hourcade, y para el proceso de transformación del rugby argentino que ha comenzado la UAR, con el exjugador Agustín Pichot como estandarte, y que incluye la profesionalización de sus seleccionados, el ingreso al Rugby Championship con Los Pumas, al Super Rugby con una franquicia profesional, y sobre todo, la transformación cultural del rugby argentino, de la chacrita de la comodidad, a la incertidumbre de volverse una potencia profesional más.

El camino venía siendo duro: en las tres ediciones anteriores, Argentina solo había podido ganar un partido, ante Australia. Además, Hourcade se planteó públicamente el objetivo de formar un plantel para 2019, y hacer una transición en 2015, costara lo que costara y dejando afuera a exreferentes. La decisión era durísima y lo sigue siendo, pero la victoria ante Sudáfrica le da una autoridad inédita. l

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