Una uruguaya en la elite europea

María Pía Lorenzotti explicó a Referí cómo es jugar en la Bundesliga alemana, la principal liga de Europa; su rol de instructora y lo que viene en su carrera
Las pelotitas van y vienen en el gimnasio de los Lorenzotti. Al ingresar al Club LTM se escucha el inconfundible sonido del ping-pong, se ven las mesas perfectamente alineadas y una vitrina con decenas de trofeos.

Pía Lorenzotti, la principal jugadora uruguaya de tenis de mesa, de 21 años de edad, está ejerciendo su rol de entrenadora y hace transpirar la gota gorda a un alumno al que le da indicaciones mientras le lanza saques.

Termina la clase y recibe a Referí. Viene de culminar su tercera temporada en la Bundesliga alemana y de jugar el Mundial de Dusseldorf. "Este año estuvo más fuerte el nivel. Y es tremenda experiencia", contó sobre la liga germana, la más importante de Europa.

"Se juega como en fútbol, todos contra todos y por equipos. Los tres primeros meses, de setiembre a diciembre, es la primera ronda y ahora terminó la segunda", dijo.

Entre las mejores

En el torneo germano es una más de las tantas figuras internacionales. "Es otro mundo", expresó.

"En mi equipo juego con una rusa, una alemana y una china", contó. "Hay muchísimos extranjeros y por eso es la mejor liga de Europa y la que mejor paga", señaló. "Por ejemplo, los chinos si juegan en su país ganan bien pero no se compara con Alemania. Y ellos van a eso, además de que prefieren vivir en Europa. Los tienen como reyes, son como Messi, les dan todo y en casi todos los equipos hay uno o dos".

Consultada acerca de si a ella también la tratan así, indicó: "No me puedo quejar. El club se porta muy bien".

En Alemania hay verdaderos fanáticos del tenis de mesa, algo que en Uruguay, donde muy pocos lo practican, es inimaginable. "Cuando vas a jugar un Abierto, sin ser la liga, hay muchísima gente", contó. "Ahora en el Mundial estaba el estadio lleno, con gente afuera mirando por pantalla gigante porque no consiguió entradas, se habían agotado tres meses antes. Y eran caras, pero la gente estaba enloquecida".

Ese mismo ambiente se respira en la Bundesliga. Al respecto, recordó cómo fue su primer partido en ella. "Fui tranquila, me imaginaba un partido normal. Cuando llego, veo que estaban cobrando entradas y dije: 'Qué raro'. Estaban a € 50 y pensaba: '¿Quién va a pagar € 50 para ver un partido de ping pong?'. Cuando entro, estaba lleno. Y justo jugábamos de local, y la gente realmente se hacía sentir, la hinchada juega desde la tribuna, como cuando voy a ver a Nacional. Gritan abundante. Era el primer partido, y los hinchas me preguntaban en alemán si yo jugaba; no les entendía nada, y me pedían fotos. ¡Una locura!".

De Leipzig a Montevideo

En Alemania defiende a Zorros de Leipzig. Vive a 20 minutos de tren de esa ciudad y cuando no compite, entrena en triple horario, algo que le parece "buenísimo".

Los partidos de la Bundesliga son televisados y se pueden seguir por internet. Muchas veces tiene que dar notas, para las que habla en inglés y recurre a un traductor.

Y también tiene seguidores del equipo, que le piden remeras, autógrafos y fotos. "Es como si fuera un jugador de fútbol en la calle. Te piden una foto y vos decís: '¿A mí me pedís una foto?', pero para ellos sos un ídolo y jugando en su equipo".

Con su hermano Gonzalo, entrenador y compañero, no se imaginaban este presente hace unos años, cuando todo comenzó. "Gonza jugaba en el liceo, papá le hizo una mesa en el garaje y una vez le ganó a un federado", contó Pía. "Acá nadie le quería enseñar, papá lo llevó a Buenos Aires y ahí arrancó con el técnico de la selección argentina. Cuando venía a Montevideo, me enseñaba en casa y así aprendí yo", agregó.

Luego, ambos obtuvieron una beca en Suecia –ella tenía 14 años– y desde entonces el tenis de mesa pasó a ser el eje de sus vidas, compitiendo en torneos internacionales, hasta llegar a la Bundesliga.

En Uruguay, la jugadora que compite con tops mundiales da clases junto a su hermano. "Me gusta enseñar, que la gente mejore y no venga a perder el tiempo", dijo la instructora nivel 2 de la Federación Internacional de Tenis de Mesa. Entre sus alumnos, tienen desde niños hasta adultos de 50 años, y también cuatro mujeres, algo poco común en el país.

Con Gonzalo intentan cambiar el pensamiento que había en el país cuando quisieron aprender. "Era muy complicado", recordó. "Había mucho de la mentalidad de acá, de 'lo poquito que sé no te lo enseño porque si mejorás, me ganás y yo quiero ser el mejor'. Esa bobada lo único que hace es tirar todo abajo, porque ni vos aprendés ni yo aprendo", comentó.

Por estos días, su actividad marca un Abierto en Buenos Aires este fin de semana, una fecha por el Circuito Nacional el siguiente y un torneo en Costa de Marfil, en julio.

La joven, que junto a Fabián Coito son padrinos de la Asociación Deportiva de Integración Colegial (ADIC) –distinción que recibió porque es un ejemplo para los 9.000 alumnos escolares y liceales que practican deporte en esa institución–, está becada por la Unidad de Coordinación y Deporte Militar y tiene como espónsores a Under Armour, la clínica Cemede y los geles WOC.

Tokio 2020 está en su horizonte pero considera que por ahora debe seguir compitiendo como viene haciendo y quizá hacer un entrenamiento en China cuando se acerque la fecha. "De todas formas, la clasificación se resuelve en dos días de competencias meses antes de los Juegos. Y si en esos días estás mal o te pasa algo, quedás afuera", dijo Pía, la pequeña uruguaya que se agranda ante las gigantes del tenis de mesa.

Dar clases

"Dar clases está buenísimo, me gusta mucho. No es venir a jugar partidos, nosotros les hacemos entrenar, y acá entrenan todos contra todos, no importa el nivel. Juegan con el que le toque así mejoramos todos. Hay desde 6 años hasta creo de 50 y pico. Y tenemos mujeres, que es muy difícil que haya mujeres que jueguen".

La amistad con Pía Fernández y Lola Moreira

"Compartimos muchas cosas. Es como verte reflejada en otras personas que hacen lo mismo, pasan por lo mismo, sienten lo mismo. Y son, además de tremendas deportistas, tremendas personas. Son amigas que te da el deporte y está muy bueno. Tenemos un grupo de Whatsapp con ellas dos y también otro con más deportistas".

La vida en Alemania

"Mi club está en Leipzig y vivimos en una ciudad que está a 20 minutos en tren en la que hay un centro de entrenamiento. Vivo y entreno ahí y cuando tengo que jugar voy hasta el club. Los partidos generalmente son los fines de semana, sábado y domingo, pero a veces salimos antes cuando tenemos que viajar. A veces también ya que vamos hasta un lugar lejos y jugamos por ahí, nos quedamos una semana hasta los juegos".


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