Una tanga en Los Céspedes

"¿Ahí te firmo?", preguntó sorprendido el Chino Recoba cuando una chica le mostró la diminuta prenda

La mañana del jueves transcurría en Los Céspedes con la inesperada partida de Álvaro Fernández como principal novedad. El volante vomitó el miércoles por la noche y los médicos del club determinaron que no entrenara. Su lugar en el equipo lo ocupó Carlos De Pena.

Después de un breve ensayo táctico en la primera cancha, los jugadores se trasladaron a la segunda para jugar al fútbol tenis. Un rato de esparcimiento del que también participó el técnico Rodolfo Arruabarrena.

Como sucede habitualmente, hombres, mujeres y niños se acercaron para observar los movimientos de los jugadores y de paso, fotografiarse con ellos y pedirles autógrafos.

Después de entrenar, los futbolistas se duchan en los vestuarios que están al fondo del complejo, se suben a sus automóviles y se detienen frente a la cocina, antes de salir a la calle Camino Berges, para recoger frutas y bebidas. Es ese el momento que aprovechan los hinchas para que les firmen camisetas, banderas, cuadernos...

Uno de los primeros en retirarse este jueves después de la práctica fue el Chino Recoba. Cuando el Audi negro estacionó frente a la cocina, la gente se le acercó. Recoba los atendió a todos con una sonrisa, como siempre. Pero se llevó una sorpresa.

Una muchacha le pidió una firma.

-"Sí, cómo no", le dijo el crack.

Entonces la chica sacó una tanga de una bolsa pequeña.

-"¿Ahí te firmo?", preguntó Recoba asombrado.

-"Sí, es para una compañera que cumple 40 años", respondió la muchacha.

Después del premio obtenido, la mujer guardó la prenda y se retiró.

-"Ya no le entran más firmas", dijo, cuando se iba, y dejó a todos sorprendidos por lo particular de la situación que vivió el futbolista de Nacional, acostumbrado a firmar fotografías, camisetas, banderas y hojas, pero nunca tangas.


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