Una sanción acorde y hasta un poco blanda

Contra los insultos al juez no se podía hacer mucho
La noticia de la sanción por dos partidos a Edinson Cavani tras la expulsión ante Chile volvió a desatar ese sentimiento de persecución que se ha instalado en los últimos tiempos el pueblo futbolero uruguayo, esa idea de que el mundo no quiere que Uruguay gane y por eso pergeña estrategias para sacarlo de competencia.

En realidad, la sanción a Cavani hasta parece un poco blanda teniendo en cuenta todo lo que rodeaba a la situación. Y por una vez debería merecer el reconocimiento de la estrategia de la AUF para evitar que no fuera mayor.

Cavani se enfrentaba a una situación complicada: denunciado en el confidencial por el juez por agresión e insultos, podía enfrentarse a una sanción de varias fechas. La AUF reaccionó denunciando la conducta de Gonzalo Jara. Más que por venganza, buscando un atenuante en la conducta del delantero uruguayo, y dejando claro que había reaccionado por una agresión anterior.

Esa estrategia se vio reflejada en la decisión de la Comisión Disciplinaria, que sancionó a Jara por tres partidos (luego se redujo a dos).

Esa acción no era obvia ni gratis: Chile reaccionó denunciando a siete uruguayos. El viernes Conmebol archivó esa denuncia, pero eso era imposible de saberlo cuando la AUF actuó. Los neutrales arriesgaron, y tuvieron resultado.

Pero aunque Cavani hubiese sido provocado, poco podía hacerse contra su posterior conducta: los insultos al juez. Es cierto que atravesaba un momento difícil tras la detención de su padre, y que el chileno, con bajeza, lo provocó también con eso. Pero así como nadie tiene una ley aparte, Cavani tampoco tenía esa noche un reglamento independiente al del resto. Si la Conmebol no hubiese tenido en cuenta eso, hubiese sentado un peligroso precedente: la piedra libre a que cualquiera insulte al juez porque tuvo un mal día.

La sanción termina siendo igual a la de Jara y suena a injusto, pero ese razonamiento olvida que Cavani, fuere cual fuere la provocación, también se equivocó.


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