Una prueba temprana para la credibilidad de Infantino

Panamá Papers. El resultado de la acusación puede marcar su presidencia
Apenas un mes después de asumir la presidencia de la FIFA y anunciar una nueva etapa en la lucha contra la corrupción, Gianni Infantino se vio involucrado en una acusación que, para bien o para mal, puede marcar su gestión: la investigación de los Panamá Papers, en los que se acusa al suizo de haber aceptado, mientras trabajaba para la UEFA, un negocio dudoso con los empresarios Hugo y Mariano Jinkis, actualmente enjuiciados por corrupción en el marco del Fifagate.

A tal punto adquirió relevancia que ayer la policía suiza allanó la sede de la UEFA, organismo en el cual Infantino actuaba como gerente legal cuando ocurrieron los hechos.

Infantino y la UEFA salieron muy rápido a defenderse y presentaron documentos, en un esfuerzo por desmarcarse rápido del escándalo, y conscientes que, en sus "primeros 100 días", la acusación puede afectar su imagen, o, si se desestima, impulsar su imagen de lucha anticorrupción.

La disyuntiva es especialmente importante después de que la FIFA recibió bastantes golpes en los últimos 10 meses, directos a la línea de flotación, y que incluso pusieron en duda la propia viabilidad del organismo a mediano plazo, acosado por juicios millonarios y pérdida de imagen y sponsors. Tras la primera oleada del Fifagate, tras la caída en desgracia de Joseph Blatter y luego de Michel Platini, tras la segunda oleada del Fifagate que borró a una generación entera de dirigentes de Sudamérica y América Central, Infantino intentó, con su llegada, darle una nueva cara al organismo. A pesar de tener obvios lazos con el pasado –fue mano derecha del francés Michel Platini hasta la caída– siempre defendió la inocencia de su mentor y, en todo caso, luego de que cayó hizo hincapié en la necesidad de una nueva era de transparencia y responsabilidad del órgano rector del fútbol mundial.

Así se mostró la semana pasada, cuando vino a Montevideo en el marco de una visita protocolar para agradecer el apoyo de la AUF a su candidatura, que fue clave para que Sudamérica se mantuviera unida detrás del suizo. "La gente tiene que darnos confianza, pero debemos merecerla con actos concretos. No se trata de ser valiosos, pero sí de ser honestos, abiertos y transparentes. No podemos cambiar el pasado, pero sí influenciar el futuro. Que los que quieran robar estén fuera del fútbol, porque los vamos a echar. Demostraremos que somos serios y honestos", había dicho.

El domingo aparecieron los Panamá Papers y todo empezó a temblar. El trabajo de investigación de un centenar de periodistas afirma que Infantino firmó en 2006 y 2007 contratos por derechos televisados sobre tres temporadas de Liga de Campeones con los Jinkis, ahora perseguidos por la justicia estadounidense en el escándalo de corrupción que sacude a la FIFA, por haber pagado millonarias coimas para tener los derechos del fútbol sudamericano (ver claves).

Infantino afirmó en un comunicado de la FIFA: "Nada indica que algo malo haya sido cometido por la UEFA o por mí mismo. Estoy consternado y no aceptaré que mi integridad sea cuestionada por algunos medios de comunicación".

"No he hecho nunca negocios personalmente con Cross Trading ni con sus propietarios, dado que el proceso de llamamiento a ofertas fue llevado por el departamento de Marketing en nombre de la UEFA", añadió el nuevo presidente de la FIFA. Ayer, el allanamiento de la UEFA por la Policía suiza acrecentó el escándalo. Pero pasada la onda expansiva de la bomba, y tras el análisis de los documentos publicados, distintos especialistas consideran que Infantino saldrá indemne.

Sí así ocurre, lejos de ser un golpe que mine su credibilidad, los Panamá Papers pueden ser una inesperada ayuda a la imagen que predica Infantino como cabeza de la lucha anticorrupción. l

Lo que se denuncia

Derechos. La sociedad Cross Trading, con base en Niue y creada por el estudio Mossak Fonseca –por eso aparece en los Panamá Papers–, compró en 2006 los derechos de TV de la Champions de 2006 a 2009 por US$ 111.000.

Sospechados.Los propietarios de la sociedad son los argentinos Hugo y Mariano Jinkis, inculpados en EEUU por haber pagado sobornos a cambio de derechos de TV de los torneos de la Conmebol.

La venta. Cross Trading revendió estos derechos por más de US$ 311.000 a Teleamazonas. Hubo competencia con otra cadena, Gamavision, que proponía US$30.000 por año, un total de US$ 90.000. La clave de este punto es saber si el precio original que pagó Cross Trading era más bajo que el valor de mercado. Además, el hecho de que participaran empresarios ahora enjuiciados por pagar coimas por otras licitaciones puso en alerta a la Justicia.

El rol de Infantino. Infantino era entonces director de asuntos jurídicos de la UEFA. Dio el visto bueno a ese negocio.

En dos lugares. Infantino también debe responder por qué integraba "Team", empresa que asesoraba a UEFA en la negociación de derechos, y a su vez trabajaba en el organismo.

Lo que dicen uefa e infantino

Licitación. Según UEFA, la operación se llevó a cabo en un proceso abierto y competitivo conducido por Team Marketing, en el que se contactó con todos los operadores de Ecuador. Por este precio la cadena lograba un combo reducido: un partido en directo, otro en diferido y resúmenes de los mejores momentos, lo que explica el costo poco elevado de su compra.
En la modalidad de pago los derechos en América Latina habían sido adquiridos en exclusiva por ESPN.

Antes del escándalo. La UEFA insistió en que en el momento en que se firmó el contrato, "no había razón alguna para pensar que había algo sospechoso" en los Jinkis. A esa altura está comprobado que ya habían pagado coimas en Sudamérica, pero eso recién se supo en 2015

Sin conocimiento. Igualmente, y en respuesta a las informaciones publicadas sobre una posterior venta realizada por Cross Trading a Teleamazonas por el triple, la UEFA ha negado "categóricamente tener conocimiento sobre cualquier acuerdo bilateral o privado entre ambas".

Valor de mercado. Según algunos analistas, la multiplicación por tres del valor no es ilógica.

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