Una noche con las glorias de Peñarol

Compromiso y Acción Peñarolense homenajeó a Julio César Cortes y los campeones de 1966

Hacía 35 años que Pocho no volvía a su país. Tiene una escuelita de fútbol en Costa Rica en donde vive desde hace tiempo.

La excusa para traerlo de vuelta a Montevideo era perfecta: se cumplían los 50 años de uno de los logros más importantes que consiguió el fútbol uruguayo en su historia al ganarle de atrás la Copa Libertadores de América a River Plate de Argentina en Chile tras ir 2-0 abajo.

Eso lo logró el Compromiso y Acción Peñarolense con Pablo Sciarra y Gonzalo Moratorio, entre otros, a la cabeza.

Trajeron a Julio César Cortes –así, sin tilde– según él mismo se lo explicó a Referí en una noche llena de emociones.

Porque entre otras cosas, se reencontró con sus viejos amigos y compañeros de aquel notable plantel, esos que siguen vivos porque ya se fueron unos cuántos y por los que él mismo pidió un minuto de silencio como los de antes, esos que se respetan, esos en los que no se aplaude. Solo silencio y respeto.

Allí Pocho demostró sus dotes de payador cada vez que le daban el micrófono y el Tito Gonçálves se agarraba la cabeza en señal de desaprobación. "¡No! No le den el micrófono que empieza a payar de cualquier cosa", decía Tito, uno de los más grandes emblemas de todos los tiempos con la aurinegra en el pecho.

Pero Cortes no le hizo caso y comenzó con su alocución: "Siento amor, cariño, un sentimiento profundo y a cualquier rincón del mundo voy a gritar con gracia y fe, me llamo el Pocho Cortes y nací en el Uruguay, y mientras esté la amarilla y negra, ¡siempre voy a respirar!".

Claro que Tito fue uno de los animadores, el de las mejores anécdotas.

"Yo me tuve que retirar porque tuve un desgaste tremendo. Teniendo a Cortés y a (Pedro) Rocha a mis lados, tenía que correr por los dos y la prueba está, se cuidó tanto Pocho que parece que está para jugar. Y no me agradece nada", dijo despertando las risas de todos los presentes.

Cortes indicó a su vez que "hay un refrán que digo siempre: 'De la historia uno no vive, pero se retroalimenta'".

Tabaré González no se quedó callado y tiró una broma contra Tito. "¡Siempre con la misma bocina! Ahora me toca hablar a mí. Pensar que venís de Cabellos, un pueblo allá en Artigas. Un día quisieron inaugurar un cementerio y tuvieron que pedir un muerto prestado porque no había gente. ¿Saben lo que era Cabellos?", bromeó.

Pablo Forlán agradeció estar allí. "Máspoli fue el padre futbolístico, ganador de todo. Vivimos cosas muy fuertes. Y como me dijo Gerson, campeón del mundo con Brasil en 1970: 'Lo que no hace la pelota de fútbol, no lo hace nadie. ¡Hace presidentes de la República! Hizo presidente a Tabaré (Vázquez) quien fue presidente de Progreso. Hizo presidente a Macri que lo fue de Boca".

Gonçálves volvió a la carga, ahora contra Wilmar Etchechury con un recuerdo: "Los titulares viajábamos en clase especial en el avión y los suplentes en turista. Entonces Etchechury, que era suplente, salió a hacer facha por el avión. Se apareció por la clase especial y lo hice echar por la azafata".

Cortes recordó que "éramos un grupo en el que no había figura. Jamás existió, como veo hoy en muchos lados, eso de echarse culpas".

Luis Varela y Nelson Díaz también agradecieron por esta distinción que recibieron.

Y Tito siguió acaparando casi todo: "Estábamos almorzando en Alemania y Etchechury llegó tarde, 12 y 5, y tiró una cajita abajo de la mesa. '¿Qué compraste?', le preguntamos. 'Una radio a pila y a luz', contestó. Tabáré González la agarró, la prendió y le dijo: '¡Pero te vendieron una radio en alemán'!", y las risas no paraban.

"Después de 50 años estas son cosas que uno recuerda con mucho cariño", añadió Forlán.

Cortes estaba muy feliz. Se notaba su alegría y emoción por sobre los demás. El haber vuelto a su tierra fue especial para él. Tanto como haber ganado aquella copa.


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