Una escudería a la uruguaya

Mecánicos, preparador físico y familiares que hicieron de psicólogos y sostén económico, formaron un grupo que fue la base de la carrera de Santiago Urrutia

Desde sus primeros pasos en aquella moto, Santiago estuvo acompañado por un equipo de personas que perfectamente podrían compararse con una pequeña escudería a la uruguaya. 


Mecánicos, preparador físico y familiares que hicieron de psicólogos y sostén económico, formaron un grupo que fue la base de la carrera del actual piloto de Fórmula 3.

“Cholo” y “Pollo”, son dos pintorescos personajes de Colonia Miguelete que con su taller mecánico acompañaron durante varios años con el “armado de la cachila” a Carlos Urrutia en su sueño de competir en carreras nacionales. Cuando se consagraron campeones, decidieron junto a Pablo, copiloto y chapista de la zona, conformar un grupo para acompañar a Santiago en sus carreras de karting. 

Fueron varias las horas y muchas las tardecitas en que daban una mano con el “Morito”, el primer kart del piloto que fue comprado con un préstamo del banco sacado por su madre, la maestra Claudia. 

Pablo y su taller de chapa y pintura también son parte fundamental del camino. “Es muy curiosa la historia del casco de Santiago. Los otros niños que corrían con él no tenían ningún distintivo en sus cascos, pero nosotros con Carlos decidimos pintarlos con la bandera uruguaya. Por ahí soñando con que algún día nos iba a representar”, dijo el escultor sobre la obra que protege al piloto desde su inicio.

El trabajo no es lo único compartido. El sueño de Santiago, también es el suyo: “La realidad nos supera. Estamos re contentos con lo que está pasando. Es increíble. Veo las carreras por televisión y me emociono. Lloro todo el tiempo. Sueño con él en la Fórmula 1 y pienso que le puedo pintar el casco allí también y ahora ya es parte de mi sueño”.

La inexperiencia hizo que en varios momentos el equipo tomara decisiones desacertadas. 

Se fueron haciendo sobre la marcha. Carlos dedicó mucho tiempo a escuchar a quienes sabían del tema: “Nos aconsejaron que fuéramos a competir a Argentina cuando Santiago tenía nueve años y lo hicimos. En 2008 me crucé con Juan María Traverso  y nos dijo que tenía que viajar a Europa ni bien dejara la etapa del karting porque allí iba a crecer en el ambiente ideal”. 

Ya en el viejo continente, Carlos se cruzó con Giancarlo Minardi, fundador de una escudería de F1, quien también lo aconsejó, al igual que otros dueños de escuderías. Sin embargo, no dejó de destacar que el camino “se lo hizo Santiago”.


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