Una dama entre la Policía y los barra brava

La diputada Susana Pereyra, asidua a la tribuna Ámsterdam, asegura que concurre a la tribuna en los partidos más difíciles para calmar los ánimos de ambos lados: hinchas y Policía. Ayer fue testigo de los incidentes

La diputada del MPP y esposa del ministro del Interior, Susana Pereyra es hincha a muerte de Peñarol. Este domingo estaba presente en la Ámsterdam cuando ocurrieron los incidentes, en los que la Policía debió usar gas lacrimógeno y balas de goma. Los enfrentamientos terminaron con seis detenidos, según se informó desde la Jefatura de Montevideo.

Pereyra, quien se mostró molesta con las versiones de prensa que señalaron que el enfrentamiento había sido entre los propios hinchas de Peñarol, afirmó a El Observador que la violencia se desencadenó cuando un grupo de hinchas aurinegros que estaban en la Olímpica intentó pasar a la Ámsterdam. La acción derivó en un enfrentamiento con la Policía, que empañó el clima de festejo que se vivía en la parcialidad carbonera. Según Pereyra, la barra brava de Peñarol no participó de los desmanes, más allá de “algún inadaptado”.

La diputada destacó que incluso hubo un “muchacho que cayó de arriba herido, desde la Olímpica”.  Fuentes de la Comisión Administradora del Field Oficial (Cafo) señalaron que este hecho fue lo que desató la furia de los hinchas mirasoles: en un principio la Policía se negó a asistirlo.

“Ayer hubo un gas pimienta, quizá inconveniente. Pero no pasó a más de 50 a 60 inadaptados. No fue un enfrentamiento, fue gente que quería pasar de una tribuna a la otra”, manifestó. “Yo estaba en esa puerta, en ese lugar. Y entre la hinchada de Peñarol no pasó nada”, aseguró la legisladora, frecuente visitante de la Ámsterdam, que mantiene una buena relación con los “referentes positivos” de la barra aurinegra.

 “Hay veces que voy al palco y veces a la Ámsterdam, pero los días que van a ser difíciles voy a la Ámsterdam porque sé que si voy, cambia los ánimos de los dos lados: de los hinchas y de la Policía”, afirmó Pereyra.

El fin de semana pasado cuando Peñarol se enfrentó a Wanderers y también hubo incidentes, ella no estaba presente. Según lo que pudo saber, en esa oportunidad la violencia sí tuvo como protagonistas a integrantes de la barra brava aurinegra. “Un grupo de gente joven que quiere comandar la barra se trató de imponer y los más viejos no los dejan”, explicó.  “Pero por suerte ha coincidido que cuando yo voy, no hay problemas”.

“La hinchada de Peñarol cambió; ha perdido con Nacional, ha empatado y no ha pasado nada. Desde hace un tiempo hay un autocontrol en la Ámsterdam, que lo ejercen los propios referentes positivos”, dijo Pereyra. De esta manera, cuando hay algún problema, son ellos los que intentan solucionarlo sin intervención de la Policía, si ven que el asunto se les va de las manos, entonces sí piden apoyo a los efectivos, contó.

“Yo soy muy hincha de Peñarol y conozco a los referentes de la barra. Entonces, un día hablé con los muchachos y les dije que Peñarol no se merecía tener una hinchada violenta. Yo viví el Quinquenio y no valía la pena tener está hinchada. Y ellos, los referentes positivos, me entendieron”, expresó. Esto fue hace dos años y desde allí la relación con ellos no se ha interrumpido. “Incluso cuando salen los cantos violentos, que hablan de muerte, son un grupo pequeño los que los canta, no toda la barra brava” porque entienden que no contribuye.

Una vez que tuvo aquel primer contacto, Pereyra analizó el estado de situación y decidió hacer algo para que la violencia en el fútbol no siguiera en aumento. El camino que se le ocurrió fue contactar a los “referentes positivos” de Peñarol y de Nacional con personal del Ministerio del Interior, para que antes de cada partido puedan resolver temas relacionados a la seguridad, como el uso del cotillón.

La diputada asegura que tanto esta decisión, como la de concurrir a la Ámsterdam en los partidos más complicados, la tomó de forma personal y no en sintonía con el Ministerio del Interior, que comanda su marido. “Yo los presenté y generé el vínculo, nada más”, señaló, respecto al vínculo que generó entre los referentes de las barras bravas y la cartera.  “Lo que piense mi esposo (sobre mi presencia en la Ámsterdam) me importa claramente. Pero la decisión la tomo yo. No me cuestiona”, agregó.

En aras de la paz, Pereyra ha llegado incluso a intervenir en asuntos relacionados con la parcialidad tricolor. “No me involucro con ellos porque soy de Peñarol, pero sí he intercedido, por ejemplo, para que en el puerto dejaran pasar unas banderas de Nacional que habían traído de Buenos Aires”, aseguró.

Al cabo de este tiempo, Pereyra es consciente del cambio que su involucramiento en el tema ha logrado forjar en el fútbol. “Sí ha habido un cambio importante. No hay muertos, no hay apaleamiento de la Policía”, afirmó.


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